Starmer capitula ante un Burnham al que el mercado y Reino Unido miran con recelo

El exalcalde de Mánchester tiene un perfil más izquierdista, aunque no es percibido como un extremista

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Bolsamania | 23 jun, 2026

Reino Unido se dispone a abrir una nueva etapa. La dimisión de Keir Starmer este lunes le abre las puertas del número 10 de Downing Street al exalcalde de Mánchester, Andy Burnham, quien aparece en todas las quinielas como el principal candidato a convertirse en el séptimo primer ministro en diez años y el tercer líder laborista en los últimos los últimos seis años.

Y es que, pese a llevar al Partido Laborista a uno de sus mayores triunfos electorales en las elecciones de 2024, nada le ha salido bien a Starmer desde entonces. Su popularidad no ha parado de caer desde que asumió el cargo, lastrada por el descontento de los votantes y la presión dentro de su partido respecto a la inmigración, los servicios públicos y la economía.

La puntilla para el líder laborista fueron tanto el escándalo relacionado con el nombramiento de Peter Mandelson como embajador del Reino Unido en Estados Unidos debido a sus vínculos con Jeffrey Epstein, como los pésimos resultados en las elecciones de mayo. En dichos comicios, los laboristas perdieron el control de 35 consejos municipales y casi 1.500 concejales, y registraron un hundimiento histórico en Gales, quedando tercero tras Plaid Cymru y Reform UK tras 100 años de hegemonía.

En declaraciones concedidas a 'Financial Times', Ben Ansell, profesor de política en la Universidad de Oxford, señala que la caída de Starmer fue "ante todo un fracaso de liderazgo" y el resultado de evitar "grandes compromisos y apuestas" en áreas clave como las anteriormente mencionadas. "No hace falta ser Zohran Mamdani (el alcalde de Nueva York). Los líderes enérgicos de centroizquierda en todo el mundo tienen políticas distintas, pero tienen que ser capaces de comunicar una visión y explicar lo que hacen. Starmer no pudo hacerlo", señala Ansell.

De hecho, los mayores críticos del todavía primer ministro sostienen que Starmer aceleró su caída al no presentar nunca una agenda clara y convincente para su Gobierno. Otros, en cambio, acusan al líder laborista de tener una postura demasiado centrista y de cambiar sus posturas si resultaban demasiado impopulares para un electorado que no ha dejado de castigar en las encuestas al partido. "El Partido Laborista llegó pensando que cambiar a la gente en la cima solucionaría el problema", destaca el director de un 'think tank' progresista a 'FT'.

¿PUEDE SER BURNHAM LA SOLUCIÓN?

Con Starmer cada vez más débil, la figura que más ha salido reforzada en las últimas semanas ha sido Burnham. El exalcalde de Mánchester ocupa desde este lunes su cargo como diputado por la circunscripción de Makerfield tras ganar las elecciones parciales de mayo y es visto por muchos como la opción más sólida a liderar el Partido Laborista.

Tanto es así que Wes Streeting, ex ministro de Sanidad y uno de sus supuestos principales rivales en la carrera por suceder a Starmer, le ha brindado su apoyo para convertirse en el próximo 'premier' británico. Conocido por sus fuertes habilidades comunicativas y su conexión con el electorado obrero, los diputados laboristas confían en que Burnham puede transformar el destino del Partido Laborista y plantar cara al partido ultra Reform UK de Nigel Farage, uno de los arquitectos del Brexit.

Si se cumplen los plazos previstos, la apertura de candidaturas para el nuevo líder laborista se hará el 9 de julio, antes del receso parlamentario de verano, aunque no se espera que nadie desafíe a Burnham. Las nominaciones se cerrarán el 16 de julio, lo que significa que, si no hay contienda, Burnham podría convertirse en primer ministro el 17 o 18 de julio. Starmer espera mantenerse como primer ministro interino durante el verano, y es probable que el traspaso de poder se negocie para agosto, antes de que el Parlamento regrese del receso estival el 1 de septiembre. Esto, señalan los expertos, permitiría una transición fluida.

Sin embargo, todavía hay muchas dudas sobre cuál es la agenda política del exalcalde de Mánchester. Si bien ha afirmado que el Reino Unido necesita un cambio fundamental y que quiere reducir el coste de la vida, Burnham todavía no ha dejado clara su postura en política exterior, economía y defensa.

Asimismo, otros candidatos podrían presentar su candidatura antes de que cierren las nominaciones para el nuevo líder laborista, por lo que los inversores todavía no pueden reajustar sus expectativas con plena confianza. "El mercado observará muy de cerca cualquier indicio de que exista un rival serio para Burnham en la carrera por el liderazgo del partido, así como si ese rival tendría suficiente apoyo entre los miembros del partido para imponerse", señala Dan Coatsworth, director de mercados de AJ Bell.

Además, los expertos advierten que, al igual que le pasó a Starmer, Burnham podría encontrarse con poco margen de maniobra, limitado por un mercado de bonos contrario a cualquier endeudamiento adicional y un electorado que cree que el país no funciona correctamente. Cabe señalar que el Reino Unido ya tiene los costes de endeudamiento más altos del G7 debido a su elevada deuda y pagos de intereses, un crecimiento económico decepcionante durante años, dificultades para recortar el gasto y la necesidad de invertir en áreas como la defensa.

"Anteriormente, ha afirmado que mantendría el marco fiscal actual establecido por la canciller del Exchequer (ministra de Finanzas), Rachel Reeves. Sin embargo, quizá los especuladores deberían considerar más seriamente la profunda y preocupante incomprensión de Burnham sobre el mercado de bonos", señala David Morrison, analista sénior de mercados de Trade Nation.

¿DEMASIADO DE IZQUIERDAS…?

En este sentido, el mercado recibió con dudas iniciales la candidatura de Burnham. La rentabilidad de los bonos a 10 años, también conocidos como 'gilts', subió tras conocerse la dimisión de Starmer hasta el 4,85%, aunque posteriormente se moderaron al 4,8%. Estos bonos son más sensibles a los cambios en los planes de gasto y endeudamiento, algo que podría plantear Burnham a su llegada Downing Street para impulsar un giro hacia la izquierda.

Sin embargo, no es tanto el nombre de Burnham el que asusta a los inversores como el de Ed Miliband, antiguo líder laborista y secretario de Estado de Seguridad Energética en el Gobierno de Starmer, que aparece como el principal candidato para sustituir a Reeves al frente de la principal cartera económica de Downing Street. Y es que las inclinaciones izquierdistas de Miliband, que no ha dudado en el pasado de criticar la poca ambición de Starmer, son lo que más preocupa a los inversores.

"La decisión clave será entonces a quién elige como canciller, con Ed Miliband, Wes Streeting, Yvette Cooper y Pat McFadden mencionados como posibles candidatos. Aunque el mercado parece más preocupado de que una cancillería de Miliband aumente el riesgo de endeudamiento adicional, consideramos que los demás son igual de pragmáticos fiscalmente entre sí, y la gran incógnita es el grado de adhesión a las reglas fiscales actuales", destaca el economista jefe para Reino Unido de Barclays, Jack Meaning. Anteriormente, Burnham ha afirmado que mantendría el marco fiscal establecido por Reeves, considerada el gran pilar de credibilidad del Gobierno de Starmer, aunque los expertos creen que esta situación podría cambiar fácilmente.

Por su parte, desde Jefferies afirman que están evitando comprar bonos británicos a largo plazo y reduciendo su exposición a la libra esterlina, ya que esperan una "mayor volatilidad" en los próximos días hasta que se conozcan los planes de Burnham. "El temor es que sus políticas sean de orientación izquierdista y que, si el nuevo canciller no es creíble, aumenten las preocupaciones sobre el déficit y el endeudamiento", señala Mohit Kumar. A su vez, Mikel Bell, jefe de estrategia de mercado en RBC BlueBay, cree que no sería raro que los 'gilts' alcancen el 5% si el mercado "empieza a cuestionar la credibilidad de Burnham y la trayectoria fiscal del Reino Unido".

En este sentido, el economista jefe de Investec, Philip Shaw, destaca que el nuevo Gobierno tendrá que hacer frente a los mismos desafíos que han marcado la era Starmer y que, por lo tanto, seguramente el nuevo ministro de Finanzas tendrá que buscar "ingresos adicionales" para cuadrar las cuentas. Cabe recordar que Reeves identificó en 2024 un "agujero fiscal" de unos 22.000 millones de libras, que posteriormente fue compensado con dos subidas de impuestos por valor de 40.000 y 26.000 millones de libras. Con todo, Shaw cree que, al igual que le sucedió a Starmer, el nuevo primer ministro y su equipo "probablemente tendrán poco capital político para abordar" estos retos.

Asimismo, Jim O'Neill, execonomista jefe de Goldman Saches y miembro independiente ('crossbench peer') de la Camara de los Lores, recomienda a Burnham que "ponga los pies en la realidad" e impulse una serie de reformas ambiciosas en el cada vez más costoso Estado del Bienestar británico. Para este experto, el exalcalde de Manchester debería "hacer algo" con el 'triple lock', la norma que hace que las pensiones británicas no pierdan poder adquisitivo, ya que se revalorizan según la mayor variable de entre el IPC, el crecimiento medio de los salarios y un mínimo del 2,5%.

"La recompensa por hacer eso sería una caída significativa de la prima de interés a largo plazo del Reino Unido y, lo que es importante, probablemente una revalorización significativa de nuestro mercado de renta variable, que es muy barato en comparación con otros", dijo al programa 'Today' de BBC Radio 4, "Si tenemos un líder que deje claro de forma creíble que vamos a abordar estas vacas sagradas, habrá una recompensa, en mi opinión: una versión moderna de lo que ocurrió con Blair y Brown cuando anunciaron inesperadamente la independencia del Banco de Inglaterra el primer día en el poder". "Eso transformó por completo la imagen entre empresarios e inversores. Andy tiene ahora la oportunidad de hacer algo parecido", sentenció O'Neill.

¿…O MIEDOS INFUNDADOS?

Pese a ello, lo cierto es que la Bolsa británica consiguió cerrar el lunes con buen tono este lunes, al tiempo que la libra esterlina se revalorizó frente al dólar estadounidense. Para Michael Field, analista de Morningstar, la elección de Burnham, aunque pueda parecer impopular, "probablemente mejoraría la percepción del mercado sobre el Reino Unido", ya que los inversores "desean estabilidad y visibilidad sobre la política gubernamental".

"Por esa razón, cuando el Partido Laborista volvió al poder hace dos años, con un fuerte respaldo electoral, los mercados lo celebraron y los rendimientos de los 'gilts' cayeron, principalmente bajo la premisa de que el Reino Unido tendría un Gobierno estable durante un periodo razonable", explica este experto. Es por ello por lo que el debilitamiento de los laboristas en las encuestas ha afectado negativamente al Reino Unido como lugar de inversión y también explica por qué la elección de un candidato "popular" como Burnham favorecería a los activos británicos.

"Burnham no es percibido como un extremista: tuvo una gestión exitosa en Mánchester, ha prometido respetar las reglas fiscales establecidas por la ministra Rachel Reeves para tranquilizar a los inversores y evitar un fuerte aumento del endeudamiento, y se ha comprometido a mantener la promesa del manifiesto laborista de no subir el impuesto sobre la renta, las cotizaciones a la seguridad social ni el IVA", apunta Hervé Prettre, responsable global de Análisis de Inversiones en Edmond de Rothschild, "También ha pedido un 'nuevo impulso de reindustrialización', es un firme defensor de devolver el control público —que no la propiedad pública— del agua, la energía y el ferrocarril, y mantiene una postura más proeuropea que la de Starmer".

Una vez que el nuevo Gobierno asuma el poder en septiembre, TD Securities destaca todas las miradas estarán puestas en el presupuesto de otoño, que podría presentarse incluso a finales de noviembre. Si bien consideran que las reglas fiscales serán el principal objeto de debate durante ese periodo, este año podría ser demasiado pronto para cambios sustanciales. Por ello, la firma ve "más probable" que el presupuesto de este año se centre en subidas de impuestos y mayor gasto público dentro del marco fiscal existente, mientras que el próximo año "podría traer cambios más tangibles".

En el comunicado en el que daba su apoyo a Burnham, Streeting definió la victoria del exalcalde de Manchester en las elecciones parciales de Makerfield como "una victoria de la unidad y la esperanza frente a la división y el odio" que "ha demostrado que el Partido Laborista todavía puede ganar si tenemos el coraje de cambiar". "Podemos pasar el verano exagerando pequeñas diferencias, o podemos arremangarnos y ayudarle a lograr el cambio que nuestro partido y nuestro país necesitan", sentenció el exministro. Lo que el verano no resolverá es si Burnham conseguirá convencer allá donde Starmer solo dejó dudas a propios y extraños.

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