¿Sobrerreaccionará el BCE? Lagarde "querrá dejar abierta la puerta a una segunda subida"

El mercado da casi por hecho que subirá los tipos en 25 puntos básicos este mes de junio

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Bolsamania | 11 jun, 2026

En apenas 48 horas sabremos cuál será el próximo movimiento del Banco Central Europeo (BCE). El Consejo de Gobierno se reúne este jueves en su sede de Fráncfort para decidir qué hacer con los tipos de interés en un contexto macroeconómico cada vez más incierto y que, en estos momentos, dejan al mercado con muy pocas dudas de que el organismo tendrá que subir los tipos de interés.

En estos momentos, los datos de ECB Watch dan prácticamente por hecho que el banco central tendrá que subir los tipos de interés en 25 puntos básicos (pb) en este cónclave. De cara al resto del año, el consenso otorga un 45,2% de probabilidad a que tenga que ejecutar otra subida más para octubre y hasta un 32% de que tenga que elevar las tasas oficiales en 75 pb desde los niveles actuales.

Para Germán García Mellado, gestor de fondos de renta fija en A&G Global Investors, estos datos dan buena cuenta de que el escenario "ha cambiado" por completo desde marzo. Este experto subraya que los niveles de precio actuales en el mercado energético apuntan a un desplazamiento desde el escenario central del BCE hacia "uno más adverso", aunque todavía lejos de un escenario "severo".

"El petróleo se ha mantenido elevado durante más tiempo, el conflicto en Oriente Medio sigue condicionando las expectativas y empiezan a aparecer señales de transmisión hacia costes y expectativas de inflación", explica. Por ello, lo más probable es que el BCE eleve en 25 puntos básicos los tipos de interés este mes y presentará el movimiento "no como el inicio de un nuevo ciclo agresivo, sino como una actuación preventiva ante una inflación energética más persistente de lo previsto".

En esta misma línea se sitúa Martin Wolburg, economista sénior de Generali Investments, quien cree que el BCE deberá subir los tipos para "reforzar su credibilidad antiinflacionista" pese al enfriamiento del crecimiento y al endurecimiento del crédito, en línea con el reciente tono 'hawkish' que han adoptado los miembros del Consejo. "Más allá de esa fecha, las perspectivas de política monetaria se vuelven más complejas, ya que el Consejo de Gobierno debe equilibrar una inflación persistentemente elevada con una actividad económica en debilitamiento", señala.

"La inflación se está ampliando, las expectativas de inflación han repuntado ligeramente y la caída de los tipos reales aboga por mantener un sesgo restrictivo. Al mismo tiempo, el crecimiento se está desacelerando, las condiciones de crédito se han endurecido y aún hay pruebas limitadas de efectos de segunda ronda generalizados en los salarios", agrega Wolburg.

Además, este experto incide en que la política monetaria no puede abordar las causas fundamentales de un shock de oferta. Algo similar opina Raphaël Thuin, director de Capital Markets Strategies de Tikehau Capital, quien destaca que "a diferencia de otros factores inflacionistas, aquí no existe un desfase relevante: una subida de los precios de la energía puede reflejarse casi de inmediato en los datos de inflación".

Esto es importante por lo ocurrido en 2022. Entonces, los bancos centrales tardaron en reaccionar ante el aumento de la inflación, argumentando que las presiones inflacionistas eran temporales. Probablemente siga existiendo cierto trauma de aquel periodo", afirma este experto, sin olvidar la "cuestión de legitimidad y credibilidad" de unos bancos centrales que "quieren demostrar que actuarán si la inflación vuelve a repuntar y que no repetirán los errores del pasado".

¿SOBRERREACCIONARÁ EL BCE?

Sin embargo, apunta Thuin, el riesgo hoy es que los organismos encargados de la política monetaria puedan sobrerreaccionar. "Si estuviéramos ante un shock temporal con efectos de segunda ronda limitados, es decir, si la inflación se viera afectada casi exclusivamente por los precios de la energía y no se trasladase a otros componentes, habría argumentos sólidos para no sobrerreaccionar", explica. De ser así, los bancos centrales no deberían actuar con demasiada rapidez porque el riesgo real estaría en terminar paralizando la economía.

Lo mismo opina García Mellado, quien cree que el organismo "no tiene motivos" para mostrarse más duro de lo necesario, pues el gas europeo no ha replicado el shock de 2022 y los salarios siguen moderándose. Por eso, apunta, la clave estará en la comunicación. Y es que, si bien la presidenta Christine Lagarde previsiblemente evitará ofrecer una guía explícita sobre los próximos movimientos y mantendrá el enfoque de "reunión a reunión" y dependencia de los datos, el BCE también "querrá dejar abierta la puerta a una segunda subida, pero sin comprometerse con una senda automática".

La cuestión, subraya Thuin, es cuántas subidas tendrá ejecutar el BCE y a qué ritmo piensa hacerlas. "¿En qué momento podremos determinar si este shock es temporal o no? ¿Hasta qué punto estamos viendo efectos de segunda ronda?", se pregunta este experto.

Si volvemos a los datos de ECB Watch, todo apunta a que el BCE podría subir los tipos de interés cerca de tres veces. Ese escenario no es descartable para Tikehau Capital, ya que "probablemente estaría justificado" si los precios de la energía se mantuvieran elevados durante más tiempo, trasladándose a unos servicios más caros, a salarios más altos y a una nueva aceleración de la inflación. No obstante, su opinión es que ese es un escenario "bastante extremo" debido a la asimetría de la situación.

Si los precios de la energía cayeran con rapidez, podría argumentarse que "no habría necesidad" de que el BCE subiera los tipos tres veces y "de forma tan rápida" en Europa. "El banco central podría esperar a que los factores temporales se disiparan y quizá no tuviera que llegar a esas tres subidas", apunta Thuin. Por el contrario, si los precios de la energía se mantuvieran mucho más altos durante mucho más tiempo, eso generaría "un impulso recesivo" en la economía. "En ese contexto, sería difícil imaginar al BCE subiendo los tipos tres veces en plena recesión europea", añade este experto.

"Esto no significa que tres subidas sean imposibles. Pero cuatro, cinco o seis subidas parecen algo fuera de lugar. En cambio, una o dos subidas sí son posibles, dependiendo de cómo evolucione la situación. Esa es la asimetría. Los tipos han repuntado con fuerza en los tramos a dos y cinco años de la curva, y creemos que la duración en esa parte del mercado se ha vuelto atractiva", sentencia este experto.

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