La inflación PCE pone a prueba "la nueva previsión de la Fed": ¿confirmará el recorte?
El mercado espera un repunte de la tasa subyacente al 2,9%
La inflación PCE de Estados Unidos es la referencia económica más destacada de este viernes, ya que, además de proporcionar una nueva medida sobre la evolución de los precios en el país, puede terminar de perfilar la hoja de ruta de la Reserva Federal (Fed), que justo una semana antes, en el simposio de Jackson Hole, abrió la puerta a un recorte en los tipos de interés en la reunión de septiembre.
En concreto, Jerome Powell, presidente del banco central, aseguró que las condiciones actuales "podrían justificar" una bajada de las tasas, y el mercado ya descuenta un recorte de 25 puntos básicos en el cónclave de septiembre con un 86% de probabilidad, según la herramienta 'FedWatch' de CME.
Ahora, el banco central conocerá una nueva publicación de su medida favorita de inflación, para la que el consenso de analistas anticipa un repunte de una décima en la tasa subyacente, hasta el 2,9% interanual, y los expertos consideran que solo un inesperado incremento por encima de este nivel puede suponer una amenaza al recorte de septiembre. Mientras, el mercado espera que el índice general se mantenga en el 2,6%.
Ipek Ozkardeskaya, analista de Swissquote Bank, cree que el informe que se conocerá este viernes será "la primera prueba para la nueva previsión de la Fed", aunque apunta también que "el mensaje de Powell fue demasiado claro como para ser cuestionado con respecto a la acción de septiembre".
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"Powell básicamente entregó el recorte de 25 puntos básicos antes de la reunión de septiembre. A menos que veamos una gran sorpresa positiva en los próximos datos de empleo o una aceleración significativa de las cifras de inflación, septiembre traerá el primer recorte de tipos desde la rebaja de 25 puntos básicos del pasado mes de diciembre. Luego, los datos, especialmente los de inflación, dirán si podría haber más alivios de tipos a finales de año", añade.
Por su parte, Ahmad Assiri, estratega de investigación de Pepperstone, considera que "el informe de inflación del PCE, que se espera se acerque al 3%, podría indicar la tolerancia de la Fed a una inflación superior al objetivo del 2% a corto plazo, un escenario que podría lastrar al dólar y preparar el terreno para que el oro pruebe el nivel de los 3.400 dólares".
"La atención a corto plazo se centrará en la inflación PCE y el informe de empleo estadounidense de la próxima semana, que afectarán el ritmo de revalorización del dólar, los bonos, el oro y la renta variable. Por ahora, los mercados siguen operando en equilibrio, pero los próximos datos podrían restablecer este equilibrio", valora.
Patrick Munnelly, socio de estrategia de mercado de Tickmill Group, apunta que los datos que muestre el PCE "podrían intensificar el debate entre quienes consideran la inflación transitoria y quienes prevén presiones más persistentes".
"UNA COMBINACIÓN PELIGROSA"
La evolución de la inflación PCE se antoja decisiva para la hoja de ruta de la Fed, aunque el banco central también vigila de cerca el mercado laboral del país, que supone la otra mitad de su mandato dual, después de que los últimos informes mostraran una desaceleración del empleo que ha hecho saltar algunas alarmas.
"La dinámica del mercado laboral desempeñará un papel crucial; una flexibilización drástica sería difícil de justificar si el crecimiento del empleo se recupera tras la desaceleración de la contratación acumulada en lo que va de año. El gasto de los consumidores, especialmente en servicios, también será objeto de una estrecha vigilancia", añade Munnelly.
Para Stephen Innes, gestor de SPI Asset Management, el banco central, que todavía conocerá un nuevo informe laboral antes de la reunión de septiembre, se enfrenta a una "combinación peligrosa", que se caracteriza por una "inflación ligeramente al alza, empleos en desaceleración y política monetaria en crisis".
"La inclinación de Powell en Jackson Hole hacia una política monetaria expansiva despertó el apetito por el riesgo, pero el bono a diez años, que se mantiene por encima del 4,25%, se mantuvo con los brazos cruzados, como un centinela inmóvil, advirtiendo que el riesgo inflacionario no ha desaparecido. El bono a dos años puede bajar, el dólar puede tambalearse, pero el extremo largo se niega a doblegarse", declara.
Innes cree que los aranceles que está implementando el presidente de EEUU, Donald Trump, pueden afectar a la inflación, aunque espera un repunte puntual, ya que "un arancel del 10% podría impulsar la inflación PCE un 0,3%, pero esos efectos se disipan del sistema en un año".
Mientras, Linh Tran, analista de mercado de XS, pone el foco en las tensiones geopolíticas, que podrían suponer una amenaza para las previsiones de inflación en EEUU.
"Las tensiones en Oriente Medio, el conflicto entre Rusia y Ucrania, y las políticas comerciales entre Estados Unidos y China pueden interrumpir las cadenas de suministro, impulsar los precios de la energía y elevar los costes globales de los insumos. Si los precios del petróleo o los costes de envío se disparan, el aumento de los precios de los insumos podría desencadenar un repunte de la inflación, obligando a la Fed a adoptar una estrategia más cautelosa en cuanto a los recortes de tasas", apunta.