Mar de crudo embravecido

CapitalBolsa
Capitalbolsa | 16 mar, 2026 11:33 - Actualizado: 08:15
petroleocb8881
Puntos clave
  • Estados Unidos es el mayor productor de petróleo del mundo, pero el bloqueo del estrecho de Ormuz ha disparado el precio de la gasolina.
  • El desajuste entre el tipo de crudo producido y el que necesitan las refinerías explica parte de esta paradoja energética.
  • La crisis beneficia a las petroleras, mientras el consumidor sufre el impacto en el precio del combustible.

A primera vista, Estados Unidos debería estar protegido frente a una crisis petrolera global. El país es hoy el primer productor de petróleo del mundo, con más de 21 millones de barriles diarios si se incluyen todos los productos derivados y unos 12 millones de barriles diarios de crudo. Con ello representa más del 20% de la producción mundial, muy por delante de Arabia Saudí o Rusia.

Sin embargo, el bloqueo del estrecho de Ormuz desde el inicio de la ofensiva militar contra Irán a finales de febrero ha provocado un efecto inmediato en la economía estadounidense: el precio de la gasolina ha subido cerca de un 20% en pocas semanas. A mediados de marzo el galón ronda los 3,6 dólares, acercándose a los niveles más altos de los últimos años.

Una paradoja energética

¿Cómo es posible que el mayor productor del planeta sufra igualmente el encarecimiento del combustible? La respuesta está en la estructura del propio sistema energético estadounidense. Aunque el país produce enormes cantidades de petróleo, el crudo doméstico es en su mayoría ligero y bajo en azufre, mientras que muchas refinerías estadounidenses fueron diseñadas hace décadas para procesar petróleo pesado y más sulfuroso.

Esto obliga a importar crudo de características diferentes al que se produce en territorio nacional. A ello se suma otro factor logístico: las refinerías y grandes reservas se concentran en el Medio Oeste y el Golfo de México, mientras que los grandes centros de consumo se sitúan en las costas este y oeste, que están ampliamente equipadas para recibir petróleo extranjero.

El resultado es un sistema energético paradójico: Estados Unidos produce enormes cantidades de petróleo, pero sigue dependiendo en parte del exterior para abastecer a su propio mercado.

La Jones Act y el coste del transporte

Otro elemento clave es la Jones Act, una ley aprobada en 1920 que obliga a que cualquier mercancía transportada entre dos puertos estadounidenses viaje en buques construidos, propiedad y operados por compañías estadounidenses. Esta norma limita la competencia y encarece significativamente el transporte nacional de petróleo.

El resultado final es un desajuste entre producción y consumo que penaliza al consumidor estadounidense, pero beneficia a las compañías energéticas. No es casualidad que el índice MSCI USA Energy acumule una subida cercana al 28% en lo que va de año, mientras el S&P 500 retrocede ligeramente.

La presión política aumenta

El encarecimiento de la gasolina tiene además una dimensión política evidente. Con las elecciones legislativas previstas para noviembre, el aumento del precio del combustible amenaza con convertirse en un problema electoral de primer orden. Por ello, la Casa Blanca está estudiando varias medidas de emergencia.

Entre ellas se encuentran la posible suspensión temporal de la Jones Act, la liberación de 172 millones de barriles de las reservas estratégicas en coordinación con la Agencia Internacional de la Energía, o incluso la suspensión del impuesto federal sobre la gasolina, actualmente de 18 centavos por galón.

El factor decisivo sigue siendo Ormuz

Aun así, estas medidas solo pueden aliviar parcialmente el problema. Mientras el estrecho de Ormuz permanezca bloqueado, seguirá faltando en el mercado una parte relevante del suministro energético mundial, cerca de un 20% del petróleo global, además de cantidades importantes de gas y fertilizantes.

El desenlace dependerá de si se logra reabrir el paso mediante negociaciones o si Estados Unidos opta por garantizar militarmente la navegación en la zona. En cualquiera de los casos, el coste político, diplomático y económico será elevado.

Reflexión Capital Bolsa: la crisis actual recuerda que el mercado energético global sigue dependiendo de unos pocos puntos estratégicos. Mientras el estrecho de Ormuz continúe tensionado, el petróleo seguirá actuando como barómetro geopolítico y económico. En ese contexto, el sector energético podría seguir mostrando fortaleza relativa frente al conjunto del mercado.

contador