La presión sobre las acciones tecnológicas se intensificó el martes, en una sesión marcada por la inquietud ante la inminente salida a bolsa de SpaceX y por la toma de beneficios en los segmentos más favorecidos por la narrativa de inteligencia artificial. Según Joy Wiltermuth e Isabel Wang, el sector tecnológico del S&P 500 cayó un 1,8%, después del duro retroceso del 5,8% registrado el viernes.
La preocupación del mercado tiene una doble lectura. Por un lado, SpaceX prepara una de las mayores operaciones bursátiles de los últimos años, con una oferta que podría absorber una cantidad significativa de liquidez. Por otro, existe el temor de que inversores institucionales y minoristas reduzcan posiciones en compañías tecnológicas ya cotizadas para financiar su participación en la operación.
Según recogen Wiltermuth y Wang, algunos analistas consideran que la llegada de nuevas acciones de SpaceX al mercado puede estar afectando a la psicología inversora. Steve Sosnick, estratega jefe de Interactive Brokers, señala que la operación podría estar llevando a algunos inversores a levantar liquidez, aunque no cree que sea la única explicación de las ventas.
Para Sosnick, el problema de fondo son las “fracturas” que ya quedaron al descubierto con la caída del viernes. Muchos inversores compraron agresivamente en la bajada, esperando el rebote habitual. Al fallar esa recuperación, el mercado quedó más expuesto a una nueva oleada de ventas.
El castigo fue especialmente intenso en los semiconductores. Marvell Technology cayó cerca de un 8%, mientras que el índice PHLX Semiconductor perdió alrededor de un 1,9%. La presión llega después de un tramo muy fuerte en el sector, con subidas próximas al 70% en apenas dos meses en algunos índices y vehículos ligados a chips.
La lectura más constructiva es que el resto del mercado no se está hundiendo. Ryan Detrick, estratega jefe de Carson Group, recuerda que nueve de los once sectores del S&P 500 cerraron al alza el martes. En su opinión, la rotación es una parte saludable de cualquier mercado alcista, especialmente después de un periodo en el que las subidas han estado muy concentradas en tecnología.
El sector inmobiliario del S&P 500, por ejemplo, avanzó un 2,1%, mientras los inversores buscaban áreas menos saturadas y con menor exposición directa a la toma de beneficios en inteligencia artificial. Según Detrick, una pausa en semiconductores era razonable después del fuerte avance reciente.
Más allá de SpaceX, el mercado también mira a posibles salidas a bolsa de compañías como OpenAI y Anthropic. Según Mark Hackett, estratega jefe de Nationwide, es probable que parte de las instituciones reduzca exposición tecnológica para preparar liquidez ante esas operaciones.
Hackett también apunta que el inversor minorista podría seguir una pauta similar. Un porcentaje relevante de la oferta de SpaceX estaría reservado a inversores particulares, y quienes no puedan participar en la OPV podrían intentar comprar acciones una vez empiecen a cotizar.
Este fenómeno puede tener un efecto temporal sobre las tecnológicas ya cotizadas: no porque su tesis haya cambiado de forma inmediata, sino porque el capital disponible se reparte entre más oportunidades de alto perfil.
Además del factor SpaceX, Wall Street espera el dato de IPC de mayo, que podría mostrar una inflación anual por encima del 4%. Esta referencia será clave para las expectativas sobre la Reserva Federal y para la evolución de los valores de crecimiento.
Según Will Compernolle, estratega macro de FHN Financial, un IPC subyacente más moderado de lo esperado permitiría a la Fed mantener su tipo objetivo entre el 3,5% y el 3,75%, sin urgencia por moverse en ninguna dirección. En cambio, una inflación más elevada reforzaría las expectativas de una subida de tipos en 2026 y daría más argumentos a los miembros más duros del banco central.
Para la tecnología, el riesgo es claro: si suben las expectativas de tipos, las valoraciones exigentes sufren. Por eso el Nasdaq sigue siendo especialmente sensible a cualquier sorpresa inflacionista.
En definitiva, las tecnológicas sufren por una combinación de valoraciones exigentes, cansancio tras fuertes subidas, presión por la OPV de SpaceX y temor a una Fed más dura. Pero, como señalan Wiltermuth y Wang, el resto del mercado mantiene mejor tono. Mientras la rotación siga viva y no se convierta en venta generalizada, la corrección puede interpretarse como una pausa saludable, no como una señal definitiva de ruptura.
