La valoración de SpaceX vuelve a situarse en el centro del debate antes de su posible salida a bolsa. Según recoge Steve Goldstein, el profesor de finanzas de la Universidad de Nueva York Aswath Damodaran, conocido como el “decano de la valoración”, estima que la compañía de Elon Musk vale alrededor de 1,3 billones de dólares, o unos 100 dólares por acción.
La cifra es muy elevada para una empresa que todavía genera pérdidas relevantes y cuyos ingresos actuales son reducidos frente a su valoración esperada. Sin embargo, también queda por debajo de los aproximadamente 1,8 billones de dólares que SpaceX estaría buscando en mercado.
Damodaran ya había estimado antes de revisar el folleto de la operación que SpaceX podía valer cerca de 1,2 billones de dólares. Tras estudiar los números, eleva ligeramente su valoración hasta 1,3 billones. Su conclusión es que el folleto hace que la historia parezca más grande, pero también más incierta.
La clave está en que SpaceX no es una única compañía sencilla de valorar. Combina varios negocios con perfiles muy distintos: espacio, conectividad vía satélite y servicios de inteligencia artificial. Cada uno tiene márgenes, riesgos y niveles de competencia diferentes.
La lectura central: SpaceX puede ser una empresa excepcional, pero incluso una empresa excepcional puede estar sobrevalorada si el mercado paga demasiado por el futuro.
El negocio espacial es, según Damodaran, el que presenta mejores características económicas. Parte de un margen bruto elevado y el profesor estima que podría alcanzar márgenes futuros en torno al 45%, por encima de su cálculo inicial del 40%.
En conectividad, donde destaca Starlink, Damodaran proyecta márgenes de hasta el 60%. Su razonamiento es que, una vez desplegados los satélites, el negocio puede beneficiarse mucho de la escala, con una estructura más eficiente a medida que aumenta el número de usuarios.
La parte más delicada es la de inteligencia artificial. Aquí reduce su estimación de márgenes futuros del 45% al 25%, debido al aumento de la competencia y al elevado coste de prestar servicios de IA.
Uno de los puntos más interesantes del análisis es que Damodaran no concede demasiado peso a las cifras de mercado total direccionable incluidas en el folleto. Es una postura habitual en él: ya hizo algo parecido en OPV anteriores como Uber o Airbnb.
Mientras SpaceX identifica un mercado potencial de 26 billones de dólares para su negocio de inteligencia artificial, Damodaran trabaja con una estimación mucho más prudente, en torno a 3-4 billones de dólares. La diferencia es enorme y explica parte de la distancia entre su valoración y la que buscaría la compañía.
El matiz importante: las cifras de mercado potencial pueden ayudar a contar una gran historia, pero no siempre justifican una gran valoración.
Damodaran reconoce que pagar cerca de 100 veces ingresos por una empresa con pérdidas puede parecer excesivo desde la óptica tradicional de inversión en valor. Pero también advierte de que limitarse a ese enfoque puede dejar fuera de cartera a compañías capaces de redefinir sectores enteros.
Su postura actual es de espera. No entraría a cualquier precio, pero reconsideraría su posición si la acción corrigiera con fuerza tras la OPV. Recuerda que compañías como Facebook o Uber llegaron a caer de forma notable después de salir a bolsa, y esas caídas terminaron creando oportunidades de inversión mucho más atractivas.
Además, Damodaran afirma que no se pondría corto contra SpaceX. La razón es sencilla: en compañías de este tipo, el precio no depende solo de los números, sino también del relato, el entusiasmo, el momentum y la figura de Elon Musk.
El análisis deja una conclusión clara: SpaceX puede valer muchísimo, pero no necesariamente tanto como pretende el mercado en la salida a bolsa. Damodaran acepta que la compañía tiene una historia poderosa, negocios con potencial y una posición única en sectores de enorme crecimiento, pero su valoración prudente queda sensiblemente por debajo del precio buscado.
Para el inversor, la clave será separar tres conceptos: la calidad de la compañía, el atractivo de la narrativa y el precio pagado por la acción. SpaceX puede ser una de las empresas más relevantes de la próxima década, pero eso no convierte automáticamente cualquier valoración en razonable.
En resumen, Damodaran sitúa el valor razonable de SpaceX en torno a 1,3 billones de dólares. No la considera una oportunidad clara al precio buscado, pero tampoco una acción para atacar en corto. Su mensaje es prudente: observar, esperar y no confundir una gran empresa con una gran inversión a cualquier precio.

