El mercado entra en junio con una sensación de fortaleza difícil de ignorar. El S&P 500 acumula nueve semanas consecutivas de subidas, los índices vuelven a moverse cerca de máximos históricos, la temporada de resultados ha superado las previsiones y la narrativa de la inteligencia artificial continúa atrayendo capital con enorme intensidad.
Según Javier Molina, analista de Mercados de eToro, el problema no está necesariamente en que el mercado suba. El problema aparece cuando esa subida empieza a generar una confianza excesiva. Dicho de otro modo: el riesgo más peligroso es aquel que deja de parecer un riesgo.
| Más suben Ibex 35 | |||
|---|---|---|---|
| Fluidra | 18,84€ | 0,46 | 2,44% |
| Merlin Prop. | 15,12€ | 0,30 | 1,98% |
| Aena | 24,90€ | 0,46 | 1,85% |
| Amadeus-A | 54,74€ | 0,68 | 1,24% |
| Repsol | 22,04€ | 0,26 | 1,18% |
| Más bajan Ibex 35 | |||
| Ferrovial SE | 58,70€ | -1,70 | -2,90% |
| Acciona Energí... | 23,12€ | -0,50 | -2,16% |
| Bankinter | 14,47€ | -0,17 | -1,14% |
| Banco Santander | 10,73€ | -0,12 | -1,10% |
| Solaria Energí... | 23,50€ | -0,20 | -0,85% |
La próxima semana servirá para comprobar si la economía estadounidense mantiene el pulso que ha sorprendido a muchos analistas en los últimos meses. El mercado estará pendiente del informe de empleo de mayo, de los datos de actividad manufacturera y de servicios, de las vacantes laborales y del Libro Beige de la Reserva Federal.
Por ahora, los datos siguen mostrando una resistencia notable. Mientras parte del mercado lleva casi dos años buscando señales de recesión, la economía estadounidense continúa apoyándose en dos motores muy relevantes: el efecto riqueza generado por la bolsa y la vivienda, y una inversión masiva en infraestructura ligada a la inteligencia artificial.
Ese gasto en IA ya mueve cientos de miles de millones de dólares y está ayudando a compensar la debilidad de otros sectores más castigados por los tipos de interés elevados.
La economía estadounidense no está enviando una señal clara de recesión. Pero eso no significa que el riesgo haya desaparecido; significa que el mercado está dispuesto a pagar más por la continuidad del ciclo.
La historia de la inteligencia artificial sigue siendo uno de los grandes pilares del mercado. Esta semana, los resultados de Broadcom serán especialmente relevantes, ya que la compañía es una de las mejores referencias para medir el gasto real en infraestructura tecnológica.
Además, nombres como Nvidia, Intel, Qualcomm, Arm y Microsoft volverán a ocupar el centro de la atención con nuevos anuncios vinculados a centros de datos, software, robótica y computación avanzada.
El argumento alcista es claro: si la inversión actual en IA genera retornos elevados en los próximos años, las valoraciones de las grandes tecnológicas podrían seguir justificándose. Pero ahí está precisamente el punto delicado. El mercado ya está descontando que esos desembolsos masivos acabarán convirtiéndose en beneficios futuros igualmente extraordinarios.
Según Molina, el hecho de que una narrativa sea sólida no elimina la necesidad de preguntarse cuánto de esa expectativa está ya reflejado en los precios. Las grandes tecnológicas siguen aumentando sus previsiones de beneficios, pero una parte relevante de esa confianza descansa sobre inversiones gigantescas cuyos retornos todavía deben demostrarse.
El mercado puede tener razón. La inteligencia artificial puede convertirse en un nuevo motor estructural de productividad, márgenes y crecimiento empresarial. Pero cuanto más consenso existe en torno a una idea, más importante resulta analizar el riesgo de decepción.
El peligro no es que la IA sea una moda sin fundamento. El peligro es que el mercado esté asumiendo demasiado pronto que todos los proyectos actuales generarán retornos elevados y sostenibles.
Aunque la tendencia de fondo sigue siendo positiva, Javier Molina recuerda que existen señales que merecen vigilancia. Entre ellas destacan:
Nada de esto implica que el mercado alcista haya terminado. La tendencia continúa siendo favorable y los compradores mantienen el control. Pero sí sirve como recordatorio de una lección básica: los mercados no suelen ser más peligrosos cuando domina el miedo, sino cuando la mayoría empieza a pensar que los riesgos ya no importan.
Y quizá esa sea ahora la variable más relevante a vigilar. No solo los datos macroeconómicos, ni los resultados empresariales, ni los próximos anuncios de inteligencia artificial. También el grado de complacencia de un mercado que ha vuelto a confiar en que, una vez más, todo saldrá bien.