La plata se agota tras el rally y el dinero empieza a rotar
- El trader contrarian Kevin Muir considera que la plata ha hecho techo tras triplicar su precio en 12 meses.
- Mientras mantiene un sesgo muy alcista de largo plazo en oro, rota hacia energía e índices internacionales y se muestra escéptico con las grandes tecnológicas (Mag7).
- Muir defiende que el dólar dejará de ser el único eje del sistema y que cada vez más capital se dirigirá fuera de Estados Unidos.
Un año atrás, Kevin Muir se sentía casi solo defendiendo una postura claramente alcista en oro y plata. Hoy la situación es justo la contraria: tras un rally histórico, tiene la sensación de ser “uno más en la multitud” y eso, para un contrarian, es la primera señal de alarma. Por eso, este antiguo trader institucional y autor del blog Macro Tourist sostiene ahora que la plata podría haber marcado un techo, y que el comportamiento de esta semana refuerza su tesis.
Plata cansada tras triplicar y un giro táctico bajista
Muir recuerda que los futuros de plata han llegado a triplicar su precio en los últimos 12 meses, hasta rondar los 93,6 dólares por onza. No cuestiona el caso estructural del metal, pero sí la foto táctica: en su opinión, el gráfico “empieza a mostrar fatiga” y el consenso alcista es tan amplio que la relación rentabilidad–riesgo ya no compensa.
Por ello ha pasado a una posición ligeramente bajista en plazos cortos, mediante la venta de call spreads sobre plata (vende calls de strike más bajo y compra calls de strike superior), buscando capturar una fase de consolidación o corrección sin asumir un riesgo extremo.
Como referencia, Muir asegura que le gustaría ver una corrección de unos 20 dólares antes de plantearse volver a entrar con comodidad en el metal. Su argumento técnico se apoya en un dato muy concreto: en plena crisis de Groenlandia, con el oro marcando nuevos máximos, la plata apenas se ha movido. Para un contrarian, cuando una idea “obvia” deja de reaccionar como debería, algo se ha roto en el corto plazo.
Muy alcista en oro, pero rotando hacia energía
Su visión de fondo sobre el oro sigue siendo abiertamente alcista. Muir llega a admitir que ve perfectamente plausible un escenario en el que el oro pueda escalar hacia los 8.000 o incluso 10.000 dólares la onza en el largo plazo. Pero eso no impide que, como trader, ajuste la táctica cuando percibe euforia o excesiva complacencia en un activo concreto.
En ese sentido, su nueva preferencia es el sector energético, que considera “ridículamente barato” en comparación con otras áreas del mercado. A su juicio, muchas compañías de energía cotizan hoy donde estaban el año pasado las mineras de oro: poco queridas, infraponderadas y con una narrativa aún por recomponerse.
Muir ve en la energía una combinación atractiva de valoración, flujos y desinterés general, justo el tipo de ingrediente que busca un inversor contrarian. Paralelamente, considera que el gran consenso actual sigue girando en torno a la tecnología y que ahí es donde el margen de sorpresa negativa es mayor.
Mag7, tecnología y el peligro de las “operaciones abarrotadas”
Respecto al bloque de grandes tecnológicas, las llamadas “Magnificent Seven”, Muir es claro: le parece una operación saturada, cara y frágil. Habla de “trade roto” y “frothy” (espumoso), en el sentido de que el optimismo sobre el futuro ya está tan incorporado a los precios que resulta difícil que el inversor a largo plazo obtenga grandes retornos ajustados al riesgo desde estos niveles.
Apunta, además, un dato técnico relevante: el Nasdaq-100 lleva varios meses sin marcar nuevos máximos, mientras que el ETF que replica las siguientes cien mayores compañías del Nasdaq (QQQJ) sí sigue registrando máximos crecientes. Para él, es otro signo de que el liderazgo se está desplazando lentamente fuera del núcleo más famoso de la tecnología.
Muir recuerda también que, durante el estallido de la burbuja puntocom, el desplome de las tecnológicas convivió con grandes rentabilidades en sectores “aburridos” como utilities, aseguradoras o transporte. Su mensaje: que un segmento del mercado se dé la vuelta no implica necesariamente que todo el mercado sea un mal sitio donde estar, sino que hay que saber rotar.
Menos dólar, más mundo: la apuesta por la renta variable internacional
Otro eje central de su tesis es que Estados Unidos ha dejado de ser “el único juego en la ciudad” para los inversores. Recuerda que, en los últimos 12 meses, el ETF que replica la renta variable mundial (exponiendo a Europa, Japón y emergentes) ha subido alrededor de un 30%, frente a apenas un 12% del S&P 500. Y la diferencia es aún mayor si se observa todo en dólares.
Su explicación es estructural: durante años, muchos países exportadores vendían bienes a Estados Unidos, recibían dólares y, en lugar de repatriarlos, los reciclaban en activos financieros estadounidenses. Ese circuito habría empezado a romperse, con más flujos volviendo a las economías locales y menos dependencia del ciclo de EE. UU.
Como ejemplo reciente, Muir cita que, en el último episodio de tensión geopolítica, el dólar fue vendido en favor del euro cuando los inversores buscaban refugio, algo poco habitual en ciclos anteriores. Si este cambio de patrón se consolida, sugiere que veremos cada vez más apetito por renta variable internacional y una menor capacidad de Estados Unidos para absorber todos los flujos globales.
En resumen, la fotografía que dibuja Kevin Muir es la de un mercado donde la plata podría necesitar un descanso tras un rally extremo, el oro sigue siendo su gran apuesta estructural, la energía representa el nuevo “activo odiado” con potencial y la renta variable fuera de Estados Unidos gana atractivo en un contexto de dólar más cuestionado. Todo ello hilado con una misma idea: los mejores trades rara vez son los más populares en el momento de ejecutarlos.