El petróleo vuelve a la “nueva normalidad”: Julius Baer ve el crudo en 70 dólares
Actualizado : 13:38
- El mercado del petróleo se normaliza con rapidez tras el shock de Ormuz.
- Las exportaciones de Oriente Medio ya estarían por encima del 80% de los niveles previos a la crisis.
- Julius Baer mantiene una visión cauta y rebaja su previsión a tres meses hasta los 70 dólares.
El mercado del petróleo está volviendo con rapidez a una especie de “nueva vieja normalidad” tras el shock vivido en el estrecho de Ormuz. Según Norbert Rücker, responsable de Economía y Next Generation Research en Julius Baer, la recuperación de los flujos desde Oriente Medio está siendo más rápida y ordenada de lo previsto.
Los datos de seguimiento de buques y las informaciones disponibles apuntan a que el crudo vuelve a salir con fuerza de la región. Las exportaciones de Oriente Medio estarían ya por encima del 80% de los niveles anteriores a la crisis, lo que sugiere que el mercado habría pasado de una situación de déficit a otra de superávit.
El déficit se convierte en superávit
La clave del análisis de Julius Baer es que el daño sobre la producción parece haber sido contenido. No se habría producido una interrupción severa y prolongada, sino una reducción temporal de la actividad que ahora se está revirtiendo con rapidez.
El regreso de los petroleros vacíos, la reactivación de exportaciones y la normalización de pozos y refinerías están acelerando el ajuste. En este contexto, los inventarios podrían tocar suelo antes de lo previsto y comenzar a reconstruirse en las próximas semanas, especialmente cuando los buques cargados lleguen a los puertos asiáticos.
La lectura de Julius Baer es clara: el mercado ha pasado de temer una escasez prolongada a descontar una normalización rápida de la oferta. Ese giro de sentimiento explica buena parte de la caída reciente del crudo.
El precio vuelve a la zona de los 70 dólares
La venta de las últimas semanas no responde únicamente a los datos físicos del mercado, sino también a un cambio brusco en el ánimo de los inversores. El sentimiento ha pasado de alcista a neutral, y podría moverse pronto hacia niveles abiertamente bajistas si se confirma la recuperación de la oferta.
Julius Baer mantiene una visión cauta sobre el petróleo, conserva su posición corta y rebaja su previsión a tres meses hasta los 70 dólares por barril. El banco considera que el déficit de inventarios todavía puede sostener algo los precios a corto plazo, pero no lo suficiente como para recuperar el impulso alcista previo.
De cara a 2027, el escenario sería incluso más exigente para el crudo. A medida que reaparezcan los excedentes de oferta, los precios podrían desplazarse hacia la parte baja de los 60 dólares.
La demanda estructural sigue bajo presión
Rücker subraya que el shock de Ormuz no ha cambiado el ancla de largo plazo del petróleo. Los costes de producción no se han alterado de forma estructural y tampoco parece probable que la crisis desencadene un nuevo ciclo inversor duradero en el sector.
Además, Julius Baer insiste en que las señales de una demanda próxima a su techo son cada vez más visibles. La electrificación del transporte y el desplazamiento de ciertas materias primas petroquímicas desde el petróleo hacia el gas refuerzan la idea de que los productores mantendrán una política de inversión prudente.
El petróleo vuelve a una realidad incómoda para los países productores: precios en la zona de los 70 dólares, flujos de caja deprimidos y sin el viento de cola extraordinario que algunos esperaban tras la crisis de Ormuz.
Implicaciones para el mercado
El escenario planteado por Julius Baer favorece una lectura más prudente sobre el sector energético. Si el crudo se estabiliza en torno a los 70 dólares y posteriormente se desplaza hacia niveles más bajos, las compañías petroleras perderían parte del soporte que ofrecían los precios elevados.
El impacto sería especialmente relevante para productores con mayor sensibilidad al precio del barril, mientras que los sectores consumidores de energía podrían beneficiarse de una normalización de costes. Aerolíneas, transporte, química e industrias intensivas en energía podrían encontrar cierto alivio si se consolida esta caída.
En resumen, el shock de Ormuz ha dejado menos huella de la esperada en el equilibrio del petróleo. El mercado vuelve a mirar los factores de fondo: oferta abundante, demanda más moderada y una transición energética que sigue presionando la tesis estructural del crudo.