El oro espera a Trump: la próxima decisión sobre Irán marcará su rumbo inmediato

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Capitalbolsa | 31 mar, 2026

Actualizado : 11:10

Puntos clave
  • El oro entra en fase de consolidación tras semanas de presión bajista y el mercado espera novedades sobre las negociaciones entre EE. UU. e Irán.
  • Un posible acuerdo podría favorecer un rebote de corto plazo, aunque por ahora el sesgo de fondo sigue siendo bajista.
  • La próxima decisión de Trump será determinante para definir si el metal rompe al alza o retoma las caídas.

El oro ha entrado en una fase de pausa tras el fuerte ajuste vivido en las últimas semanas. Según explica Giuseppe Dellamotta, el mercado está digiriendo ese movimiento mientras espera un nuevo catalizador, y ese catalizador sigue estando claramente en el frente geopolítico. Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán continúan marcando el paso, y de su desenlace dependerá en gran parte el próximo movimiento del metal precioso.

El oro se toma un respiro, pero el fondo no ha cambiado

Tras varias semanas de ventas intensas, el oro está consolidando. El impulso bajista ha perdido algo de fuerza, pero eso no significa que el escenario de fondo haya mejorado. La guerra entre Estados Unidos e Irán sigue abierta y la disrupción en el Estrecho de Ormuz mantiene al petróleo en niveles de tres dígitos. Mientras esa situación continúe, el sesgo principal para el oro seguirá siendo bajista.

La lógica del mercado es clara: si el conflicto sigue presionando al alza la energía y mantiene viva la tensión inflacionista, aumentan las probabilidades de que los bancos centrales se mantengan más duros durante más tiempo. Y eso no favorece al oro.

El metal no está fuerte; simplemente ha dejado de caer con la misma violencia. Eso, por sí solo, no cambia la tendencia.

Trump vuelve a ser la clave del mercado

La principal novedad es el cambio de tono en Donald Trump, que en los últimos días ha intensificado su discurso sobre una posible negociación y un eventual acuerdo con Irán. Incluso The Wall Street Journal ha señalado que Trump estaría dispuesto a poner fin a la guerra sin exigir previamente la reapertura del Estrecho de Ormuz.

Eso sería bien recibido por los mercados, ya que aumentaría la probabilidad de que Irán reabra el estrecho una vez se retiren las fuerzas estadounidenses. Pero hay un detalle importante: para que ese escenario se materialice no bastan filtraciones o rumores. Hace falta que Trump lo anuncie de forma clara y creíble.

Y ahí está el verdadero problema. Trump parece cada vez más incómodo con varios frentes abiertos al mismo tiempo: una bolsa estadounidense marcando nuevos mínimos, unas rentabilidades de la deuda claramente más altas, un petróleo disparado y una Reserva Federal instalada en el modo de esperar y ver.

La próxima decisión de Trump puede cambiar el tono del mercado con rapidez. Si anuncia un acuerdo, el oro podría rebotar; si opta por escalar, el metal volvería a quedar bajo presión.

Qué implica un acuerdo o una escalada para el oro

Según esta lectura, el final de las hostilidades favorecería al oro a corto plazo. La razón sería que el mercado eliminaría con rapidez parte de las apuestas más agresivas sobre tipos de interés, al reducirse el riesgo de inflación energética persistente. Ese cambio de expectativas monetarias daría algo de oxígeno al metal.

En cambio, una nueva escalada del conflicto volvería a añadir presión. Más tensión en Oriente Medio implicaría más incertidumbre sobre la energía, más miedo inflacionista y, probablemente, tipos reales más exigentes durante más tiempo. Ese escenario sería negativo para el oro y podría empujar el precio hacia nuevos mínimos.

El calendario añade además un punto de tensión extra. El llamado alto el fuego impulsado por Trump expira el 6 de abril, y él mismo ha dejado entrever que le gustaría cerrar un acuerdo antes de esa fecha. Por eso, los titulares de los próximos días, y especialmente cualquier mensaje en su red social, van a ser fundamentales.

Análisis técnico: consolidación bajo resistencia

Desde el punto de vista técnico, el gráfico diario muestra al oro consolidando por debajo de una directriz bajista ya perforada, pero todavía sin fuerza suficiente para lanzar una señal de recuperación concluyente. Es una estructura de pausa, no de vuelta alcista confirmada.

En gráfico de cuatro horas, la referencia clave es una directriz descendente que sigue delimitando la presión bajista, junto con una zona de resistencia situada en torno a 4.700. Los vendedores seguirán defendiendo esa zona mientras el precio no la supere de forma clara. Si lo hace, el siguiente objetivo se situaría en torno a 5.000.

En el muy corto plazo, el gráfico horario muestra una pequeña directriz alcista que define el rebote reciente. Los compradores tratarán de apoyarse en ella para seguir empujando, mientras que los vendedores buscarán una ruptura a la baja que reactive las apuestas bajistas hacia la gran directriz ascendente de fondo, situada en torno a 4.000.

Técnicamente, el oro está en zona de decisión: por encima de 4.700 podría abrirse un rebote más serio; por debajo, el riesgo sigue siendo una reanudación de la tendencia bajista.

Catalizadores inmediatos

Además del frente geopolítico, el mercado seguirá de cerca varios datos macro en Estados Unidos. Hoy se publican la confianza del consumidor y las vacantes de empleo. Mañana llegarán el ADP, las ventas minoristas y el ISM manufacturero. El jueves se conocerán las peticiones semanales de subsidio por desempleo y el viernes se cerrará la semana con el informe oficial de empleo, el NFP.

En definitiva, el oro está dejando atrás la fase más intensa de venta, pero aún no ha construido una recuperación fiable. El mercado necesita una señal clara y, una vez más, esa señal no vendrá tanto de la macro como de Trump y de Irán.

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