¡Qué estúpidamente vanidosos somos los inversores!

Carlos Montero

Por

Capitalbolsa | 30 oct, 2019

En el artículo del pasado viernes hablábamos sobre el estudio de los analistas de Klement Investing en el que tratan sobre el sesgo de aversión al arrepentimiento de los inversores.

Este sesgo actúa en el comportamiento de los operadores, y les hace actuar de forma no justificada desde un punto de vista de rentabilidad/riesgo. Por ejemplo, la mayoría de personas prefieren no invertir en acciones en las caídas porque temen que puedan bajar más, aún cuando históricamente se ha demostrado que es justo en los descensos dónde se obtienen las grandes oportunidades de compra. Por otro lado, tienden a vender las acciones que presentan beneficio, aunque no haya ningún motivo para su venta, porque temen el arrepentimiento que experimentarían si no venden y las acciones caen. Es lo que en el argot financiero se denomina vender las acciones ganadoras, y quedarse con las perdedoras.

Brad Barber y Terrence Odean realizaron el primer estudio que mostró esta propensión a vender ganadores y aferrarse a perdedores a finales de la década de 1990, pero recientemente, John Gathergood y sus colegas no solo han replicado este estudio con clientes de una gran firma de corretaje en línea, sino que profundizaron en la evidencia. La tabla a continuación muestra la última iteración del efecto original descubierto por Barber y Odean. Muestra la probabilidad de que un inversor venda una acción, dependiendo de las ganancias o pérdidas incurridas desde que se compró la acción. Una vez que los inversores obtienen ganancias, de repente son propensos a ceder ante su orgullo y vender las acciones.

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