Las grandes tecnológicas vuelven a entrar en zona de compra tras el ajuste de sus valoraciones
Actualizado : 11:42
- Las grandes tecnológicas estadounidenses han visto caer sus múltiplos, pero mantienen un perfil de crecimiento superior al mercado.
- Nvidia y Microsoft destacan por la fuerte mejora esperada en beneficios, mientras el sector sigue apoyado por la inversión en inteligencia artificial.
- El debate de fondo es claro: si el crecimiento previsto se cumple, las valoraciones actuales pueden representar una ventana atractiva para el largo plazo.
Las últimas correcciones del mercado han abierto un debate interesante para el inversor de largo plazo: si las grandes tecnológicas estadounidenses siguen siendo las compañías llamadas a liderar el mercado en los próximos años, el ajuste reciente en valoraciones puede haber creado una oportunidad bastante más atractiva de lo que parecía hace solo unos meses.
Philip van Doorn plantea precisamente esa idea al analizar cómo han evolucionado los múltiplos de algunos de los gigantes que más pesan en el S&P 500. La clave no está solo en que algunas cotizaciones hayan corregido, sino en que, al mismo tiempo, las previsiones de beneficios han seguido mejorando. Ese doble efecto ha hecho que varias de estas compañías coticen ahora con ratios más razonables, pese a mantener perspectivas de crecimiento elevadas.
La gran tecnología ha perdido algo de prima
El movimiento más interesante se observa en el PER a futuro. En varios de los grandes nombres del mercado, ese múltiplo ha caído respecto al cierre de 2025, incluso en casos donde la acción apenas ha retrocedido o donde las estimaciones de beneficio han subido con fuerza. Eso significa que el mercado ha ido absorbiendo parte de la exigencia de valoración sin necesidad de un desplome generalizado en precios.
Entre los cinco mayores pesos del SPDR S&P 500 ETF Trust aparecen cifras especialmente llamativas:
- Nvidia: PER a futuro de 20,2, frente a 24,5 a cierre de 2025.
- Apple: PER de 29, por debajo del 32 previo.
- Microsoft: PER de 20, frente a 27,4 a finales del pasado año.
- Amazon: PER de 27,7, ligeramente por debajo del 28,5 anterior.
- Alphabet: PER de 26,3, frente a 27,9.
La lectura es sencilla: las grandes tecnológicas siguen sin estar baratas en términos absolutos, pero sí están bastante menos exigentes que hace apenas unos meses, y eso cambia mucho el punto de entrada.
Nvidia y Microsoft sobresalen en crecimiento
El caso de Nvidia sigue siendo el más llamativo. Su acción apenas retrocede en 2026, pero la estimación móvil de beneficio por acción a doce meses ha aumentado cerca de un 19,5%. Eso ha comprimido de forma notable su PER, que además queda muy por debajo de su media de los últimos cinco años. Todo ello ocurre mientras el consenso sigue esperando un crecimiento anual compuesto cercano al 39,1% en ventas y del 41,2% en BPA hasta 2028.
También destaca Microsoft. La compañía ha sufrido una corrección mucho más visible en Bolsa, con una caída cercana al 23% en el año, pero las previsiones de beneficios continúan mejorando. Su PER a futuro ha bajado hasta 20, un nivel mucho más contenido que el que mostraba al cierre de 2025 y claramente inferior a su media histórica reciente.
En paralelo, Amazon y Alphabet siguen presentando perfiles de crecimiento sólidos, mientras Apple mantiene un múltiplo más alto pero respaldado por la estabilidad de su negocio y su capacidad de generación de caja.
El mercado paga crecimiento, pero ya no a cualquier precio
Cuando se comparan estas compañías con el conjunto del mercado, el contraste sigue siendo claro. El S&P 500 cotiza en torno a 19,4 veces beneficios futuros, mientras su sector de tecnología de la información lo hace cerca de 20 veces. Es decir, nombres como Nvidia o Microsoft ya no cotizan con una prima tan extrema respecto al índice, pese a que sus previsiones de crecimiento continúan situándose por encima de la media.
Y ahí está el núcleo de la tesis. Si una empresa es capaz de crecer mucho más deprisa que el mercado, mantener márgenes elevados y seguir capturando cuota en áreas estructurales como la inteligencia artificial, un múltiplo algo superior puede estar más que justificado. Lo importante no es que el PER sea bajo en términos absolutos, sino que sea razonable frente al crecimiento esperado.
La oportunidad existe, pero no es uniforme. No todas las tecnológicas están igual de bien posicionadas. Las más interesantes son aquellas donde el crecimiento previsto sigue siendo fuerte y el mercado ha reducido claramente la exigencia en valoración.
La IA sigue siendo el gran motor del relato
Buena parte de esta visión positiva se apoya en la idea de que la inversión ligada a IA generativa seguirá impulsando durante años la demanda de hardware, infraestructura y servicios tecnológicos. El mercado no solo está mirando lo que ha pasado en el último trimestre, sino qué compañías van a capturar la mayor parte del valor creado en esa nueva fase.
En ese marco, Nvidia continúa siendo la referencia más obvia por su dominio en procesadores gráficos, pero el interés del mercado también se extiende a toda la cadena: centros de datos, proveedores de nube, plataformas de software e incluso futuras salidas a Bolsa relacionadas con el ecosistema de inteligencia artificial.
El problema, claro, es que una tesis buena no basta por sí sola. También importa el punto de entrada. Y en ese aspecto, el ajuste reciente hace que varias de las grandes tecnológicas vuelvan a estar en una zona bastante más defendible para un inversor que piense a tres o cinco años vista.