La inflación de la eurozona baja más de lo esperado y cuestiona nuevas subidas del BCE

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Capitalbolsa | 02 jul, 2026

Puntos clave
  • La inflación de la eurozona baja al 2,8% en junio, más de lo previsto.
  • La caída de la energía y la moderación de los alimentos explican buena parte del descenso.
  • Julius Baer aún espera una subida de 25 puntos básicos del BCE en julio.

La inflación de la eurozona se moderó con más intensidad de la esperada en junio, hasta situarse en el 2,8%, frente al 3,2% registrado en mayo. El dato reduce la presión sobre el Banco Central Europeo para seguir endureciendo su política monetaria, aunque no elimina por completo la posibilidad de una nueva subida de tipos en julio.

Según David Kohl, economista jefe de Julius Baer, la desaceleración de los precios cuestiona la necesidad de nuevas alzas, pero la persistencia de la inflación en servicios y el traslado de mayores costes a los consumidores siguen justificando una postura prudente por parte del BCE.

La energía vuelve a aliviar la inflación

La estimación preliminar de inflación de junio mostró una caída mensual de los precios al consumo del 0,1%. La inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles de alimentación y energía, también descendió algo más de lo previsto, desde el 2,6% de mayo hasta el 2,4%.

El principal factor detrás de esta mejora fue el descenso de los precios del petróleo, favorecido por los esfuerzos de paz en Oriente Medio. La inflación energética se moderó desde el 10,9% de los meses anteriores hasta el 8,7% en junio.

También se observó una clara mejora en los alimentos, cuya inflación cayó por debajo del 2%, mientras que los bienes mantuvieron una presión limitada, con una tasa del 0,9%.

La inflación baja con fuerza, pero el problema para el BCE sigue estando en los servicios.

Los servicios siguen siendo el foco de preocupación

Pese a la mejora general del dato, los precios de los servicios continúan siendo el principal motor de la inflación en la eurozona. Este componente aportó 1,5 puntos porcentuales al dato general, es decir, más de la mitad de la inflación total.

Para Julius Baer, esta persistencia en los servicios refleja una presión inflacionista todavía relevante. Además, las encuestas empresariales siguen mostrando un traslado de mayores costes de producción hacia los consumidores, lo que sugiere que parte de la inflación acumulada aún podría filtrarse a los precios finales.

El BCE aún podría subir tipos en julio

Con la inflación desacelerándose más rápido de lo previsto, la necesidad de un endurecimiento monetario adicional por parte del BCE se está reduciendo. Sin embargo, Julius Baer mantiene la previsión de una subida adicional de 25 puntos básicos en la próxima reunión del 23 de julio.

La entidad considera que el BCE todavía cuenta con margen para actuar, ya que el tipo de depósito se sitúa en el 2,25%, un nivel que califica como moderado y que permitiría una nueva subida sin provocar un daño económico significativo.

Menor convicción sobre nuevas subidas

Aun así, la caída de la inflación ha reducido la confianza de Julius Baer en el escenario de nuevas subidas de tipos. El banco mantiene su previsión de un incremento en julio, pero reconoce que el argumento a favor de más endurecimiento monetario es ahora menos sólido que antes.

La clave estará en si la moderación de la energía y los alimentos se consolida, y en si la inflación de servicios empieza finalmente a perder tracción. Si esto ocurre, el BCE podría encontrar menos motivos para prolongar el ciclo de subidas más allá de julio.

En conjunto, el dato de junio supone un alivio para la eurozona y para los mercados, pero no resuelve por completo el dilema del BCE. La inflación general se modera con claridad, aunque la persistencia de los servicios mantiene viva la opción de una última subida preventiva de tipos.

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