Kevin Warsh hereda una Fed atrapada entre inflación, deuda y tensión geopolítica
- La Fed parece cada vez más lejos de iniciar bajadas de tipos en 2026.
- La gestión del balance de la Reserva Federal gana peso bajo la presidencia de Kevin Warsh.
- El escenario central en Oriente Medio sigue siendo un acuerdo, aunque el riesgo de escalada continúa abierto.
La Reserva Federal y el conflicto entre Estados Unidos e Irán se han convertido en dos de los grandes focos de atención para los mercados financieros. Pedro del Pozo, director de inversiones financieras de Mutualidad, considera que ambos factores están estrechamente relacionados: la tensión geopolítica condiciona el precio de la energía, la inflación y, en consecuencia, el margen de actuación de los bancos centrales.
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En el caso de la Fed, Del Pozo advierte de que el escenario de bajadas de tipos en 2026 pierde fuerza. La persistencia de la inflación, la resistencia de la economía estadounidense y el impacto del conflicto en Oriente Medio hacen cada vez más difícil justificar una política monetaria más flexible en el corto plazo.
La Fed se aleja de los recortes de tipos
Según Del Pozo, el escenario central pasa ahora por la ausencia de recortes de tipos por parte de la Reserva Federal durante este año. Las dudas sobre una posible flexibilización monetaria ya estaban presentes antes del estallido del conflicto, debido a una inflación todavía elevada y a una economía que, aunque mostraba señales de desaceleración, no evidenciaba un deterioro severo.
La guerra ha reforzado ese diagnóstico. El conflicto introduce nuevas tensiones inflacionistas, especialmente por el canal energético, y obliga a los bancos centrales a actuar con más prudencia. En este contexto, el mercado empieza a asumir que la Fed podría mantenerse inmóvil durante más tiempo del previsto.
El problema para la Fed no es solo decidir cuándo mover los tipos, sino evitar que una relajación prematura reactive las presiones inflacionistas en un momento de elevada incertidumbre geopolítica.
Kevin Warsh y el reto del balance
Más allá de los tipos de interés, Del Pozo subraya que una de las cuestiones clave pasa por la gestión del balance de la Reserva Federal. La llegada de Kevin Warsh a la presidencia del banco central coloca este asunto en el centro del debate, especialmente en un entorno de fuerte presión sobre la deuda pública estadounidense.
Los elevados niveles de endeudamiento y las crecientes necesidades de financiación pública limitan el margen de maniobra de los bancos centrales. La evolución de los balances será, por tanto, un factor decisivo para los mercados de bonos y para la estabilidad de las curvas de tipos.
Ni la Fed ni el Banco Central Europeo parecen dispuestos a precipitar movimientos. Antes de plantear posibles decisiones adicionales, ambos necesitarán más visibilidad sobre el conflicto, la inflación subyacente y la resistencia de la economía real.
Irán: el acuerdo sigue siendo el escenario principal
En cuanto a Oriente Medio, Pedro del Pozo considera que el escenario central sigue siendo el de un acuerdo, aunque dentro de un contexto muy frágil. La campaña militar de alta intensidad desplegada por Estados Unidos parecía diseñada para sostenerse durante aproximadamente un mes o mes y medio, un marco temporal que prácticamente se ha cumplido con el inicio de la tregua.
A partir de este punto, el equilibrio negociador parece haber cambiado parcialmente. La lectura de Del Pozo es que Estados Unidos tendría ahora más interés en cerrar el conflicto, mientras que Irán conserva una posición de fuerza relativa gracias a su capacidad potencial para bloquear el Estrecho de Ormuz.
La operación anunciada por Donald Trump bajo el nombre de “Proyecto Libertad” añade una capa adicional de incertidumbre. Desde el punto de vista militar, se trataría de una operación compleja, costosa y difícil de mantener en el tiempo, cuya viabilidad dependería en gran medida de la respuesta iraní sobre el terreno.
La clave para los mercados no es solo si hay tregua, sino si esa tregua puede transformarse en una desescalada estable. Mientras esa duda siga abierta, el petróleo seguirá siendo el principal canal de transmisión del riesgo geopolítico.
El riesgo que el mercado aún no descuenta del todo
El principal riesgo, según Del Pozo, sería una nueva escalada del conflicto. Si la situación derivara hacia una intensificación bélica, el impacto económico sería mucho más severo. Primero llegaría la presión inflacionista por el encarecimiento de la energía; después, el deterioro del crecimiento; y finalmente, una mayor presión sobre la deuda pública y las curvas de tipos.
Ese es el escenario que, en su opinión, los mercados todavía no están descontando plenamente. Una escalada relevante podría provocar nuevos repuntes en las rentabilidades de la deuda soberana y correcciones importantes en las bolsas.
Por ahora, el mercado se mueve entre dos fuerzas contrapuestas: la esperanza de un acuerdo y el temor a que cualquier incidente en Oriente Medio reactive la tensión energética. En ese equilibrio inestable, la Fed gana tiempo, los inversores reducen sus apuestas por bajadas de tipos y la evolución de Ormuz se mantiene como la variable crítica para las próximas semanas.