Este es uno de los principales riesgos para el mercado en 2026

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Capitalbolsa | 03 dic, 2025

Puntos clave
  • En 2026, uno de los riesgos centrales es que la inflación de EE. UU. deje de moderarse y obligue a la Fed a frenar o revertir el ciclo de bajadas de tipos.
  • El BCE ya ha llevado los tipos al 2%, nivel cercano al de equilibrio, mientras que la Fed sigue moviéndose con más cautela por una inflación aún en torno al 3%.
  • La actuación de los bancos centrales seguirá siendo un factor decisivo para el comportamiento de los mercados en el tránsito de 2025 a 2026.

Al inicio de 2025, buena parte del debate giraba en torno a dos focos de incertidumbre: el impacto de una posible intensificación de la guerra comercial y el papel de los bancos centrales ante las dudas sobre inflación y crecimiento. Con la perspectiva del cierre de año, puede decirse que ambos elementos han condicionado de forma decisiva el comportamiento de los mercados, aunque con un desenlace algo menos negativo de lo que se temía en los escenarios más pesimistas.

En el frente comercial, las tensiones han tenido fases de fuerte intensidad, pero el resultado final apunta a un entorno de mayores restricciones arancelarias como nueva norma de funcionamiento, aunque en un grado más moderado del que descontaban los peores augurios a comienzos de año.

Evolución de los bancos centrales en 2025

En el ámbito monetario, 2025 ha sorprendido por la ausencia de movimientos bruscos: no se ha producido un desplome del crecimiento en Estados Unidos ni un repunte descontrolado de la inflación en las principales economías desarrolladas. Ello ha evitado que los bancos centrales tuvieran que reaccionar de urgencia y ha permitido que el ejercicio haya sido razonablemente positivo para los mercados, en especial para la renta variable.

En la zona euro, las cuatro bajadas de tipos se concentraron en la primera mitad del año y han dejado el tipo de referencia en el entorno del 2%, nivel que se percibe como tipo de equilibrio o muy cercano a él. Con una inflación algo por encima del 2% y un crecimiento moderado pero en ligera aceleración, el margen para nuevas bajadas a corto plazo parece limitado y el consenso tiende a considerar que el ciclo está prácticamente completado.

En Estados Unidos, el proceso ha sido más complejo: la inflación se mantiene cerca del 3% en sus principales referencias, lo que ha llevado a la Reserva Federal a moverse con mayor prudencia y a espaciar las decisiones de recorte.

La Reserva Federal y el riesgo de 2026

A lo largo de 2025, la Reserva Federal solo ha ejecutado dos bajadas de tipos, ya en la segunda parte del año, y el mercado descuenta con alta probabilidad una tercera reducción hasta el rango aproximado del 3,50%–3,75% en la reunión de diciembre. El mensaje implícito es que la institución ha priorizado sostener el crecimiento frente a una inflación que todavía no puede darse por completamente controlada.

Esta elección se entiende en parte por el comportamiento del mercado laboral, con datos de empleo claramente a la baja durante el ejercicio y un entorno político complejo. Además, la expectativa de crecimiento de beneficios empresariales apoyado en la inversión en inteligencia artificial ha contribuido a mantener a las bolsas en niveles muy elevados, reforzando la sensación de que la política monetaria ha jugado a favor del mercado.

De cara a 2026, el riesgo central señalado por Pedro del Pozo es que la inflación estadounidense deje de mostrar señales de contención. En ese escenario, el actual ciclo de bajadas podría darse por concluido e incluso dejar paso a un nuevo tramo, moderado, de subidas de tipos.

Un 2026 condicionado por la inflación y la sucesión en la Fed

El eventual repunte o enquistamiento de la inflación en Estados Unidos se produciría, además, en un momento delicado: el final de mandato de Jerome Powell y la elección de su sustituto. Un perfil más cercano a posiciones políticas favorables a tipos bajos podría mantener la presión para prolongar políticas monetarias acomodaticias, incluso si los datos no lo justifican plenamente. En cualquier caso, el peso de los bancos centrales seguirá siendo determinante para el rumbo de los mercados en el tránsito entre 2025 y 2026.

En resumen, el equilibrio actual se apoya en una combinación de crecimiento razonable, inflación contenida pero no vencida del todo y bancos centrales que han completado buena parte del ajuste. El margen de error es reducido: cualquier desviación significativa en los precios en Estados Unidos podría obligar a replantear el escenario y a revisar al alza el coste del dinero en plena fase de desaceleración suave.


Reflexión de Capital Bolsa

Desde Capital Bolsa pensamos que el verdadero “termómetro” de 2026 será la trayectoria de la inflación estadounidense: si continúa moderándose, el escenario base de tipos estables o ligeramente más bajos se mantendrá y las bolsas seguirán apoyadas por unos beneficios empresariales en crecimiento. Si, por el contrario, repunta o se enquista por encima del 3%, el mercado tendrá que reajustar rápidamente valoraciones y expectativas de tipos largos.

A día de hoy, el consenso de los analistas sigue apuntando a una política monetaria algo más acomodaticia a medio plazo y a un entorno de recomendación intermedia entre mantener y ligeramente sobreponderar la renta variable, siempre con una vigilancia estricta sobre los datos de inflación y las señales procedentes de la Reserva Federal.

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