El BCE se queda sin margen: Julius Baer espera una subida de tipos en junio

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Capitalbolsa | 04 may, 2026

Puntos clave
  • El BCE mantiene los tipos, pero endurece el tono por el repunte de la inflación energética.
  • Julius Baer espera una subida de 25 puntos básicos en junio.
  • El conflicto en Irán y las disrupciones en Ormuz colocan al BCE bajo presión para actuar.

El Banco Central Europeo ha decidido mantener sin cambios su política monetaria, pero el mensaje de fondo ha sido claramente más incómodo para los mercados. Según David Kohl, economista jefe de Julius Baer, la institución se encuentra ahora bajo una presión en parte autogenerada: si advierte de que está preparada para actuar contra los riesgos inflacionistas, el mercado empieza a asumir que tendrá que hacerlo.

El repunte de los precios energéticos provocado por la guerra en Irán y las disrupciones comerciales en el estrecho de Ormuz ha complicado el escenario del BCE. La inflación vuelve a mirar al alza, mientras el crecimiento económico europeo pierde fuerza. Esa combinación deja a Christine Lagarde y al Consejo de Gobierno en una posición delicada: no pueden ignorar el shock de precios, pero tampoco tienen margen para endurecer demasiado las condiciones financieras sin dañar más la actividad.

Un BCE prudente, pero con sesgo más duro

El BCE ha reiterado que no quiere comprometerse con una senda concreta de tipos de interés. Mantiene su enfoque dependiente de los datos, una fórmula que le permite conservar flexibilidad en un entorno especialmente incierto. Sin embargo, el tono de la reunión ha sido más firme de lo que cabría esperar en un contexto de menor crecimiento.

Según Julius Baer, el banco central ha dejado claro que está dispuesto a responder si el aumento de la inflación energética se vuelve más persistente. Esta disposición, en la práctica, eleva la probabilidad de una subida de tipos en la próxima reunión de junio.

El problema del BCE es que su propio mensaje le obliga a actuar si los riesgos inflacionistas no se moderan pronto. La institución ha intentado ganar flexibilidad, pero al mismo tiempo ha reforzado las expectativas de una subida en junio.

Irán, Ormuz y el riesgo de segunda ronda

El escenario central de Julius Baer contempla que las tensiones en Oriente Medio puedan moderarse y que las disrupciones en el estrecho de Ormuz terminen perdiendo intensidad. Aun así, la firma advierte de que el impacto inflacionista no desaparecería de inmediato.

Los precios de la energía ya han trasladado presión al índice general de inflación y podrían seguir filtrándose hacia otros componentes de la economía. Además, el gasto público destinado a aliviar el impacto del shock energético podría favorecer efectos de segunda ronda, especialmente si empresas y trabajadores empiezan a incorporar mayores costes en precios y salarios.

Si el conflicto se intensificara, el riesgo sería todavía mayor. Un nuevo salto de los precios energéticos podría llevar la inflación claramente por encima del nivel actual, situado en torno al 3%, forzando al BCE a endurecer su política monetaria aunque el crecimiento siga debilitándose.

Una subida simbólica, no un ciclo restrictivo

Julius Baer ha ajustado su previsión y espera ahora que el BCE suba los tipos en 25 puntos básicos en la reunión de junio. Después de ese movimiento, la firma no anticipa nuevas subidas y prevé que los tipos se mantengan estables.

La clave está en que esa subida tendría un componente principalmente simbólico. Según David Kohl, el BCE pasaría de una política ligeramente acomodaticia a una posición cercana a la neutralidad, pero todavía lejos de un sesgo claramente restrictivo.

La subida esperada en junio no sería tanto el inicio de un nuevo ciclo agresivo de endurecimiento monetario como una forma de preservar la credibilidad del BCE frente al repunte de la inflación.

En definitiva, el BCE se enfrenta a una decisión incómoda. Si no sube los tipos, puede parecer complaciente ante el repunte inflacionista. Si los sube, corre el riesgo de endurecer las condiciones financieras justo cuando la economía europea muestra señales de debilidad. Julius Baer interpreta que la institución optará por una subida limitada en junio y después hará una pausa para evaluar la evolución de la inflación, la energía y el crecimiento.

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