El balance de la Fed vuelve al centro del mercado: ¿riesgo oculto para bonos y bolsas?
- El balance de la Reserva Federal vuelve a ser un factor clave en el mercado de deuda.
- El nuevo presidente de la Fed tendrá un foco explícito en cómo gestionar la reducción de balance sin tensionar la liquidez.
- Los movimientos del balance influyen de forma directa en la liquidez, el coste de la deuda y el comportamiento de las bolsas.
Estos días el foco del mercado de deuda se ha desplazado de nuevo hacia el balance de la Reserva Federal. Este jueves se publicará una actualización de esa magnitud, un dato que va mucho más allá de lo técnico: define el grado de apoyo de la Fed a la deuda de Estados Unidos y, en la práctica, al conjunto de las condiciones financieras globales.
El balance de la Fed y el nuevo presidente
El dato de esta semana es relevante por dos motivos. Primero, por el nivel absoluto del balance, que sigue en cotas muy elevadas tras los sucesivos programas de compra. Segundo, porque el nuevo presidente de la Fed ha mostrado un interés especial en normalizar ese balance, pero procurando no generar tensiones de liquidez ni encarecer de forma abrupta el coste de financiación de Estados Unidos.
Conviene recordar que, bajo la presidencia de Jerome Powell, la Fed ha incrementado su balance en alrededor de 6,6 billones. En la práctica, esto significa que el banco central ha estado comprando deuda, contribuyendo a mantener una relativa estabilidad en los bonos americanos incluso en un entorno macro y político muy complejo.
Riesgos de una reducción de balance
En este punto aparece el componente institucional y político. Un enfoque más ortodoxo por parte del nuevo presidente de la Fed, en línea con la figura de Kevin Warsh, implicaría una mayor disposición a reducir el balance. Menos compras de bonos públicos suponen, en términos simples, que el mercado exigiría mayores rentabilidades para absorber la emisión de deuda, elevando el coste de financiación de la economía estadounidense y potencialmente chocando con los intereses de la administración de Donald Trump.
El debate no es solo técnico: es también político. Reducir el balance significa trasladar más riesgo y más coste al mercado, algo difícil de compatibilizar con una agenda que busca crecimiento fuerte y condiciones financieras laxas.
Impacto en bolsas, bonos y liquidez
La relación es conocida, pero conviene insistir en ella: cuando la Fed incrementa su balance, suele ser positivo para las bolsas, porque implica más liquidez en el sistema. Cuando la Fed reduce su balance, el efecto tiende a ser el contrario: se drena liquidez, se endurecen las condiciones financieras y aumenta la probabilidad de presión a la baja sobre la renta variable.
En paralelo, el comportamiento del bono americano se ve directamente influido por estas decisiones: más compras de la Fed suelen contener las rentabilidades; menos compras pueden obligar a ofrecer un mayor rendimiento para atraer a los inversores privados.
Desde Capital Bolsa pensamos que el mercado ha infravalorado durante meses el papel del balance de la Fed frente al foco casi exclusivo en tipos de interés. En un contexto en el que el debate entre crecimiento e inflación sigue abierto, cualquier giro en el ritmo de compras o en la estrategia de reducción de balance puede ser tan relevante como una subida o bajada de tipos.
En nuestra opinión, en los próximos meses será clave vigilar no solo el mensaje de tipos en las reuniones de la Fed, sino también el ritmo de variación del balance. Ahí se jugará buena parte del equilibrio entre estabilidad del bono americano, coste de financiación y comportamiento de los activos de riesgo.