Los inversores no habían mostrado tanto optimismo respecto al dólar en una década. ¿Cómo puede seguir subiendo el dólar?
- Las posiciones largas netas en dólares alcanzan su nivel más alto en al menos una década.
- El dólar acumula una subida del 2,7% en el año, apoyado en petróleo, geopolítica y expectativas de la Fed.
- El principal riesgo para el billete verde es que se relajen las expectativas de nuevas subidas de tipos.
Los inversores no mostraban tanto optimismo sobre el dólar estadounidense desde hace al menos una década. Las posiciones largas netas agregadas en dólares han aumentado durante ocho semanas consecutivas y alcanzaron los 39.800 millones de dólares en la semana finalizada el 30 de junio, según datos de la CFTC analizados por Saxo Bank.
El movimiento refleja una apuesta clara del mercado: el dólar podría seguir beneficiándose de un entorno de inflación más persistente, tensiones geopolíticas y una Reserva Federal menos dispuesta a relajar su política monetaria. El índice DXY, que mide la evolución del dólar frente a una cesta de divisas, acumula una subida cercana al 2,7% en 2026, aunque ha moderado parte de las ganancias tras tocar máximos de más de un año a finales de junio.
El petróleo vuelve a ser clave
La evolución del dólar dependerá en buena medida de lo que ocurra con los precios del petróleo. Si el crudo mantiene la presión alcista, la inflación podría volver a tensionarse y reforzar la expectativa de que la Reserva Federal tenga que subir tipos para contener los precios.
Ese escenario suele favorecer al dólar por dos vías. Por un lado, unos tipos de interés más altos elevan el atractivo relativo de los activos denominados en dólares. Por otro, el aumento de la tensión geopolítica tiende a reforzar el papel del billete verde como activo refugio.
La reciente escalada de las tensiones con Irán ha añadido una nueva capa de incertidumbre. Un repunte sostenido del petróleo podría trasladarse rápidamente a los rendimientos de la deuda estadounidense, alimentando de nuevo las expectativas de una Fed más restrictiva.
La Fed mantiene abierta la puerta a nuevas subidas
Las actas de la última reunión de la Reserva Federal también han reforzado la tesis alcista para el dólar. Varios miembros del banco central siguen dispuestos a subir tipos si la inflación no muestra señales claras de moderación.
El mercado, por tanto, vuelve a mirar al dólar como una divisa respaldada por tipos reales relativamente atractivos, una economía todavía resistente y una política monetaria que podría mantenerse dura durante más tiempo.
La combinación de petróleo al alza, rendimientos más firmes y refugio geopolítico explica por qué los especuladores han acumulado posiciones largas con tanta intensidad. Sin embargo, ese mismo posicionamiento extremo puede convertirse en una fuente de riesgo si cambia la narrativa.
Un posicionamiento cada vez más exigente
El problema para el dólar es que una parte importante de las buenas noticias ya parece descontada. Cuando las posiciones largas alcanzan niveles tan elevados, cualquier decepción puede provocar una corrección rápida.
Un descenso del petróleo, una moderación de la inflación o un deterioro del mercado laboral estadounidense podrían reducir las expectativas de nuevas subidas de tipos. En ese caso, muchos inversores que han apostado por la fortaleza del dólar podrían verse obligados a deshacer posiciones.
Ese es el punto delicado del momento actual. El dólar todavía tiene margen técnico para subir si se compara con los máximos alcanzados a finales de 2022, pero el posicionamiento especulativo es ya muy elevado. Eso reduce el margen de error.
Impacto en los mercados
La dirección del dólar tiene consecuencias relevantes para el resto de activos. Un dólar fuerte puede presionar a las materias primas, endurecer las condiciones financieras globales y afectar a las multinacionales estadounidenses con alta exposición internacional, ya que sus ingresos exteriores valen menos al convertirlos a dólares.
En cambio, un dólar más débil suele beneficiar a la renta variable internacional y a los mercados emergentes, al aliviar las condiciones financieras y mejorar la competitividad relativa de otras regiones.
Por eso, el debate actual va más allá del mercado de divisas. La fortaleza del dólar se ha convertido en una señal sobre inflación, tipos, geopolítica y apetito global por el riesgo.
Conclusión
El dólar mantiene argumentos para seguir fuerte: petróleo elevado, tensiones geopolíticas, una Fed todavía vigilante y un mercado que no descarta nuevas subidas de tipos. Esa combinación explica el fuerte aumento de las posiciones largas.
Sin embargo, el consenso alcista empieza a ser muy amplio. Si el precio del crudo pierde fuerza o los datos macro reducen las expectativas de endurecimiento monetario, el dólar podría sufrir una toma de beneficios relevante.
En definitiva, el billete verde sigue contando con apoyos claros, pero su continuidad alcista dependerá de que el mercado mantenga viva la expectativa de una Fed más dura y de que el petróleo no devuelva rápidamente la presión inflacionista acumulada en las últimas semanas.