Si alguna vez has tenido la tentación de "vender en mayo e irte", ahora es el momento.
Actualizado : 18:30
- El viejo “sell in May and go away” gana fuerza este año por un factor muy concreto: el ciclo electoral de EEUU.
- Según Mark Hulbert, el patrón estacional solo muestra verdadera consistencia en los años previos a las elecciones de mitad de mandato.
- La idea no obliga a salir por completo de Bolsa, pero sí invita a rebajar riesgo o girar hacia sectores más defensivos.
La vieja consigna de Wall Street, “sell in May and go away”, vuelve a escena. Pero esta vez no como una frase de calendario sin demasiado valor, sino como una pauta que, según recuerda Mark Hulbert, tiene una lógica estadística bastante más seria cuando coincide con un momento muy concreto del ciclo político estadounidense: el año previo a las elecciones de mitad de mandato.
No todos los años son iguales
La tesis es sencilla. El llamado Halloween Indicator —según el cual la Bolsa se comporta peor entre mayo y octubre que entre noviembre y abril— no tendría la misma fuerza en todos los años del ciclo presidencial. De hecho, Hulbert sostiene que esa pauta destaca sobre todo en el periodo que precede a las elecciones legislativas de mitad de mandato, justo el que ahora toca recorrer.
La explicación es política, no mágica. Antes de esas elecciones aumenta la incertidumbre sobre impuestos, regulación, gasto público y equilibrio de poder en Washington. Esa falta de visibilidad tiende a pesar sobre el mercado. Una vez pasa noviembre, el simple hecho de conocer el nuevo reparto político reduce parte de esa incertidumbre y favorece un mejor tono bursátil.
Qué hacer con esta señal
Eso no significa que haya que venderlo todo a ciegas el 30 de abril. Significa algo más útil: que los próximos meses podrían ser menos agradecidos para la renta variable y que conviene revisar exposición, calidad de cartera y nivel de riesgo. Algunos inversores optan por reducir peso en Bolsa; otros prefieren mantener posiciones pero rotar hacia sectores defensivos o valores con beneficios más estables.
Además, este patrón llega en un momento en que el mercado ya carga con suficiente ruido: tensiones geopolíticas, dudas sobre inflación, tipos todavía altos y una dependencia excesiva de un grupo reducido de grandes tecnológicas. Eso no invalida el potencial alcista de fondo, pero sí refuerza la idea de que el camino puede ser más irregular de lo que muchos esperan.