"Las bolsas inmunes al desaliento y el oro, el 'Dorian Grey' del mercado"
Si uno echa un poco atrás la mirada a la estructura de las curvas de deuda de hace un par de años, podemos ver con claridad cómo las pendientes de dichas curvas han “normalizado”.
Esto significa que las rentabilidades de la deuda son mayores a medida que aumenta el plazo de vencimiento. Es decir, lo normal: un plazo largo tiene más riesgo que uno corto, así que tienes que pagar más por tus bonos, si quieres que te los compren.
| Más suben Ibex 35 | |||
|---|---|---|---|
| Acerinox | 12,13€ | 0,25 | 2,10% |
| Indra-A | 39,58€ | 0,76 | 1,96% |
| Grifols-A | 12,29€ | 0,19 | 1,53% |
| Inditex | 48,97€ | 0,63 | 1,30% |
| PUIG BRANDS B | 14,08€ | 0,17 | 1,22% |
| Más bajan Ibex 35 | |||
| Solaria Energí... | 13,62€ | -0,56 | -3,92% |
| Naturgy | 25,94€ | -1,00 | -3,71% |
| Cellnex | 28,92€ | -0,63 | -2,13% |
| Laboratorios Ro... | 59,40€ | -1,10 | -1,82% |
| Repsol | 15,12€ | -0,14 | -0,89% |
En términos generales las economías occidentales están recogiendo a través de este esquema de curvas una situación de razonable crecimiento e inflación en el futuro, con tipos de interés más bajos en el corto plazo. La parte menos positiva es que, las subidas de rentabilidades de los últimos meses también infieren algún problema: en el caso de Europa tiene que ver con el endeudamiento que proviene del mayor gasto público esperable, particularmente militar. En el caso de EE.UU., hablamos de un déficit casi crónico, sobre el que existen más que razonables dudas de que pueda moderarse, en un contexto de expansión fiscal como el que plantea la administración Trump, a pesar de los mayores -previsibles- ingresos por aranceles. En todo caso, se trata de una visión bastante precisa de la coyuntura, incluyendo el incremento de la prima de riesgo de Francia, debido a su elevado grado de inestabilidad política actual.
Renta variable
Si damos el salto a las bolsas, nos vamos a encontrar con una realidad bien distinta. Literalmente casi todas las bolsas occidentales se encuentran en zona de máximos. Incluso el IBEX, después de dieciocho años, vuelve cerca de su marca de agua, humedad no revisitada desde la crisis de Lehman Brothers, que se dice pronto. En esencia, el escenario que descuentan se cimenta en un proceso de bajada de tipos de EE.UU., con un entorno de suave desaceleración de la economía norteamericana e inflación contenida. En otras palabras, el mejor de los mundos macro posibles, dada la actual coyuntura. Adicionalmente, esto se adereza con las expectativas de beneficios empresariales al alza, en buena medida provenientes de los efectos que, sobre la productividad de muchas compañías, está teniendo y va a tener en el futuro el CAPEX invertido en la Inteligencia Artificial.
Hace unas semanas JP Morgan publicó un informe en el que detallaba el impacto de la IA sobre la economía y, por extensión, sobre los beneficios de las empresas. Esto da auténtico cuerpo a esta visión tan positiva de las bolsas. Por otra parte, existen índices, como por ejemplo el IBEX, que están reflejando una diferencia macro positiva del país (evidenciado en la reciente subida de rating a España) así como una composición sectorial favorable. En el caso de nuestro selectivo, la alta aportación de los bancos. Es decir, hablamos de cotizaciones de bolsas fundamentadas, no burbujas.
Pero lo que sí debe quedar claro es que, dentro de una distribución normal de Gauss, las bolsas están, hoy por hoy, en la parta más positiva de dicha distribución. Tal vez con razón. Pero la realidad es que ninguna de las noticias negativas, tanto desde el punto de vista macro, empresarial o geopolítico habidas desde el famoso día de la liberación de abril pasado, han tenido un efecto particularmente negativo sobre las cotizaciones de la renta variable, de manera agregada.
Este punto debe hacernos reflexionar. No se trata de ponernos negativos en bolsa, pero sí probablemente de ser muy selectivos, tanto en la selección de índices como de sectores. Tampoco por tanto debemos descartar algún susto, que muy bien podría ser un mal dato de inflación en EEUU, que resetee la ya referida senda de bajadas de tipos de la FED. En todo caso, es muy probable que este retroceso, caso de producirse, sea una oportunidad de compra. Porque, como hemos comentado, la deuda suele tener razón a largo plazo. Y la deuda está normalizando. Y, como gestor de activos, me encanta esa palabra.
Oro y metales preciosos
En estos momentos, tanto el oro como los metales preciosos en general —algunos no tan preciosos, pero muy relevantes como el cobre— están registrando un comportamiento claramente alcista. En particular, en el caso del oro y la plata, este movimiento refleja con bastante claridad el miedo que subyace en el conjunto de la economía global.
Un miedo que, paradójicamente, no se está trasladando de manera directa a los mercados bursátiles, como hemos comentado. Así, en medio de un contexto de tensiones comerciales, conflictos abiertos como la guerra en Ucrania o el conflicto en Gaza, y una sensación general de vulnerabilidad ante shocks exógenos, el oro ha vuelto a asumir su papel histórico: es el principal activo refugio, y actúa como termómetro silencioso del temor que no se manifiesta en otras clases de activos.
Ese papel, en el momento actual, se traduce en una realidad clara: el oro está en zona de máximos y probablemente continúe ahí durante un cierto tiempo. Mientras se mantenga ese fondo de incertidumbre y tensión geopolítica, mientras no se normalicen del todo las expectativas, es razonable que los inversores sigan buscando protección en activos como el oro o la plata.
Desde esta perspectiva, que el oro se mantenga tan alto debe interpretarse como una medida de precaución. Una señal que invita a pensar que los activos con mayor riesgo podrían estar mostrando cierta dislocación con respecto a la percepción real de incertidumbre. Dicho de otro modo: los metales preciosos estarían absorbiendo, en términos simbólicos, la tensión que el resto del mercado prefiere no mostrar. Como en el retrato de Dorian Gray, el deterioro se hace visible no en el rostro que miramos —los índices bursátiles— sino en esa imagen oculta que el oro refleja de forma nítida.