Hay mucha actividad en los mercados a primera hora del viernes, más allá del inminente debut de SpaceX.
Los precios del petróleo se desploman ante la esperanza de que se aprobara un plan para reabrir el estrecho de Ormuz, pero la rentabilidad de los bonos del Tesoro estadounidense no se movía, un elemento clave para reducir los costes de endeudamiento.
¿El problema? Primero, la inflación en Estados Unidos, que según los estrategas de TD Securities se mantendrá elevada en torno al 4% durante el resto de 2026. Segundo, la incertidumbre sobre los planes de alto el fuego en Irán. También hay inquietud respecto al tono que adoptará el nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, al frente del banco central la próxima semana.