Del shock al squeeze: la tregua entre EE.UU. e Irán reactiva la rotación en bolsa
- La tregua de dos semanas entre EE.UU. e Irán ha desatado un potente rally de alivio en los mercados.
- Mathieu Racheter, de Julius Baer, cree que el peor escenario inmediato queda aparcado, aunque la visibilidad sigue siendo limitada.
- La gran rotación de mercado sigue viva y podría devolver protagonismo a las bolsas no estadounidenses, a los cíclicos y a los segmentos sensibles a tipos.
Los mercados han pasado del susto al rebote con una velocidad casi violenta. La tregua temporal entre Estados Unidos e Irán ha sido suficiente para provocar una recuperación muy intensa en los activos de riesgo, al tiempo que el petróleo corregía con fuerza y se desinflaba, al menos de momento, el miedo a un shock energético prolongado.
Esa es la lectura que hace Mathieu Racheter, responsable de estrategia de renta variable en Julius Baer. Su mensaje es bastante claro: el mercado ha retirado de la mesa el peor escenario inmediato, el de una escalada severa y duradera con consecuencias macroeconómicas mucho más dañinas. Pero conviene no confundir ese alivio con una resolución limpia del conflicto.
Del shock al squeeze
El cambio de tono ha sido muy brusco. Hace apenas unos días el mercado descontaba un conflicto más largo, petróleo disparado y una combinación incómoda de más inflación y menos crecimiento. Hoy, con la tregua sobre la mesa y con Ormuz parcialmente reabierto bajo condiciones, la narrativa cambia: cae el crudo, mejoran las bolsas y el miedo extremo se relaja.
Para Mathieu Racheter, esto no significa que el problema haya desaparecido, pero sí que el escenario más destructivo se ha apartado por ahora. Y eso basta para activar un movimiento muy típico en mercado: un squeeze de alivio, impulsado por el cierre de cortos, la mejora rápida del sentimiento y el reposicionamiento de inversores que habían reducido riesgo con fuerza en las últimas semanas.
Rebote de beta: cíclicos y sensibles a tipos en cabeza
En el corto plazo, Mathieu Racheter cree que están dadas las condiciones para un movimiento de mercado liderado por la beta. Es decir, por aquellos segmentos que más habían sufrido durante la fase de tensión: sectores cíclicos, compañías castigadas por el miedo al frenazo económico y áreas especialmente sensibles a la evolución de tipos y energía.
Tiene lógica. Cuando el petróleo cae con fuerza, los rendimientos de los bonos se relajan y el mercado deja de temer un desastre inmediato, el dinero vuelve rápido hacia los activos que habían sido vendidos de manera más agresiva. En ese contexto, el rebote no necesita grandes mejoras en fundamentales para ser intenso. Le basta con una mejora del sentimiento y con un mercado demasiado defensivo en posicionamiento.
La tregua es frágil y la visibilidad sigue siendo baja
Ahí aparece el gran matiz del análisis de Mathieu Racheter. Este rally no debe interpretarse como la señal de que todo ha quedado resuelto. La tregua sigue siendo condicional, su duración inicial es muy corta y persisten muchas dudas sobre su solidez, el alcance real de la negociación y la velocidad con la que podrían normalizarse los flujos energéticos.
Por tanto, el rebote existe y puede tener continuidad táctica, pero sigue apoyado sobre una base geopolítica inestable. Si el alto el fuego se deteriora o si la negociación se estanca, el mercado volverá rápidamente a exigir prima de riesgo. Y eso significa que, aunque el impulso sea fuerte, el entorno continúa siendo más apropiado para operar que para asumir que ya se ha despejado el horizonte.
La rotación global vuelve a ganar fuerza
Más allá del rebote táctico, Mathieu Racheter insiste en una idea de fondo: la gran rotación de mercado no ha desaparecido. Más bien vuelve a reactivarse. La combinación de un petróleo menos agresivo, un dólar más débil y una mejora de las expectativas globales de crecimiento debería favorecer de nuevo a las bolsas fuera de Estados Unidos.
Esa es una idea importante. Durante mucho tiempo, la renta variable estadounidense ha concentrado la mayor parte del liderazgo global, pero también buena parte de los riesgos de concentración. Si el crecimiento de beneficios empieza a ampliarse geográficamente y el mercado busca una asignación más diversificada, la tregua actual puede actuar como catalizador para reforzar ese movimiento.
En esa lectura encajan bien las bolsas europeas, ciertos mercados asiáticos y algunos sectores más cíclicos o de calidad que habían quedado rezagados frente al peso dominante de Estados Unidos y de los grandes nombres tecnológicos.
Preparar más que perseguir
La conclusión de Mathieu Racheter es probablemente la más útil para el inversor. Este rebote puede continuar en el muy corto plazo, sí, pero no conviene perseguirlo como si fuese el arranque de una nueva fase estructural completamente despejada. La táctica puede seguir favoreciendo al alza, pero la visibilidad aún no lo justifica todo.
En ese contexto, el alivio debe utilizarse con cabeza: para revisar carteras, aprovechar mejores valoraciones allí donde la narrativa estructural sigue intacta y reforzar una asignación global más equilibrada. Menos obsesión con el último titular y más disciplina en seleccionar regiones y sectores donde el castigo previo haya abierto valor real.
En resumen, el mercado ha pasado del shock al squeeze, y eso puede alargar el rebote. Pero para Mathieu Racheter, la clave sigue siendo la misma: aprovechar el alivio para prepararse mejor, no para confundir una tregua frágil con una solución definitiva.