Cuando la geopolítica se convierte en una variable económica clave

PIMCO

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Capitalbolsa | 18 may, 2026

Puntos clave
  • La geopolítica ha pasado de ser un shock puntual a convertirse en una variable estructural para los mercados.
  • La dispersión entre países, sectores y activos exige más flexibilidad y menos gestión pasiva.
  • La renta fija, los activos ligados a inflación y las materias primas ganan relevancia en carteras resilientes.

La geopolítica ya no puede analizarse como una anomalía temporal que genera volatilidad durante unos días y después desaparece. Según Marc Seidner y Pramol Dhawan, de PIMCO, el mundo actual es más fragmentado, más multipolar y menos dependiente de instituciones globales capaces de estabilizar los shocks. Eso convierte el riesgo geopolítico en una variable económica de primer orden.

Su impacto alcanza ya a los flujos comerciales, las cadenas de suministro, la política industrial, la seguridad energética, el gasto en defensa, la política fiscal, la inflación y el crecimiento. En otras palabras, la geopolítica ha dejado de ser solo un titular de mercado: ahora influye directamente en las decisiones de inversión.

El mundo de baja volatilidad ha terminado

Durante años, las estrategias pasivas funcionaron bien en un entorno de bajo riesgo geopolítico, balances expansivos de los bancos centrales y volatilidad comprimida. Ese escenario ha cambiado. El nuevo régimen distribuye el riesgo de forma mucho más desigual y genera ganadores y perdedores claros entre países, sectores y clases de activos.

En este contexto, la gestión pasiva tiene una limitación evidente: no puede rotar con rapidez, no puede ajustar exposición ante nuevas dislocaciones y no puede seleccionar activamente dónde se está pagando mejor el riesgo. Por eso PIMCO defiende enfoques ágiles, multisectoriales y flexibles.

La idea central es sencilla: en un mundo más fragmentado, el índice ya no basta. La clave será distinguir entre activos vulnerables y activos capaces de absorber mejor los shocks.

El punto de partida de los bonos importa

Una diferencia importante frente a 2022 es el nivel inicial de los rendimientos. Cuando Rusia invadió Ucrania, los bonos partían de rentabilidades históricamente bajas, lo que reducía su capacidad de actuar como amortiguador. Al mismo tiempo, la inflación se disparó y tanto bonos como acciones sufrieron de forma simultánea.

Hoy la situación es distinta. Las rentabilidades de la renta fija son mucho más elevadas, lo que ofrece un colchón mayor. Esto no elimina el riesgo de pérdidas si las TIRes siguen subiendo, pero sí mejora la capacidad de los bonos para absorber episodios de estrés y aportar rentabilidad esperada a medio plazo.

La dispersión favorece la selección activa

La volatilidad geopolítica no afecta a todos por igual. En mercados emergentes, por ejemplo, la diferencia entre exportadores e importadores de energía puede ser decisiva. Un país con superávit energético puede beneficiarse de precios altos, mientras que otro dependiente de importaciones puede sufrir más inflación, déficit externo y presión sobre su divisa.

Esto refuerza la importancia de la selectividad. El rendimiento general del mercado, o beta, pierde peso cuando la dispersión aumenta. La rentabilidad pasa a depender más de elegir bien países, sectores, vencimientos, divisas y tipos de activos.

Coberturas específicas frente a inflación

La inflación sigue siendo una de las grandes preocupaciones desde el inicio del conflicto en Oriente Próximo. En este escenario, los bonos ligados a la inflación pueden tener un papel relevante dentro de las carteras. En Estados Unidos, los TIPS son una herramienta habitual para cubrir ese riesgo.

Sin embargo, no son una solución perfecta. Cuando los rendimientos reales suben, los TIPS de largo plazo pueden caer por su sensibilidad a los tipos, incluso aunque aumente el riesgo inflacionista. Por eso PIMCO destaca la utilidad de exposiciones más cortas y de herramientas específicas, como los swaps de inflación, que permiten aislar mejor la cobertura frente a subidas de precios.

La cobertura contra la inflación debe ser precisa. No basta con comprar cualquier activo ligado a inflación si al mismo tiempo se asume demasiado riesgo de duración.

Materias primas: más que una apuesta direccional

Las materias primas han vuelto a comportarse como una clase de activo útil en entornos de shock geopolítico. Sus precios han mostrado fuertes oscilaciones y, en algunos casos, avances bruscos a medida que aumentaban las expectativas de inflación.

No obstante, el enfoque más interesante no tiene por qué ser simplemente apostar a que una materia prima suba. La volatilidad también genera oportunidades de valor relativo: diferencias entre tramos de curvas, relaciones entre materias primas o desajustes temporales entre oferta, demanda y primas de riesgo.

Para inversores capaces de trabajar esas dislocaciones, el entorno puede ofrecer oportunidades relevantes. Para carteras rígidas o excesivamente direccionales, en cambio, la volatilidad puede convertirse en una fuente de riesgo difícil de gestionar.

La flexibilidad se convierte en estrategia

La conclusión de PIMCO es que las carteras deben prepararse tanto para shocks puntuales como para cambios estructurales. En periodos cortos de estrés, las correlaciones pueden distorsionarse y la diversificación puede parecer menos útil. Pero, en horizontes más amplios, una cartera bien construida puede recuperar su capacidad de resistencia.

Las estrategias flexibles multisectoriales, los fondos de renta fija dinámicos y las carteras orientadas a rentas pueden estar mejor posicionadas para este nuevo régimen. Su ventaja es que pueden rotar entre activos, buscar cobertura inflacionaria específica y capturar valor relativo en un mundo más disperso.

La lectura para los inversores es clara: la geopolítica ya no es ruido de corto plazo. Es una condición permanente del mercado. Adaptarse no es opcional; es parte esencial de la construcción de carteras.

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