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Las opciones del teletrabajo (I)

Las opciones del teletrabajo (I)

En un artículo reciente podíamos contemplar cómo, de hecho, la creación de empleo por parte de los usuarios, empleo que podríamos catalogar como microempleos, se estaba convirtiendo sin duda una opción más que aceptable para muchas personas que encuentran dificultades a la hora de acceder a un mercado laboral donde cada vez encontramos menos ofertas y más demandas.

En aquel artículo analizábamos de algún modo las ideas de empleo relacionadas con servicios y trabajos, por así decirlo, convencionales, dejando de lado, de manera consciente las posibilidades que en este sentidos se abren dentro del llamado teletrabajo, que, desde luego, está jugando también un papel muy importante desde el punto de vista de la innovación aplicada a la búsqueda de la creación de un empleo propio.

A la hora de hablar de teletrabajo tenemos que realmente retroceder un tanto en el tiempo para poder realmente comprender la situación real actual que esta opción puede suponer.

Resulta evidente que, al menos como concepto de trabajo continuado y que pudiera llegar a muchos y variados sectores, los rudimentos del teletrabajo comienzan con la revolución que para las comunicaciones supuso la llegada de internet de manera tímida al principio y masiva después en todos los hogares.

Lo anterior, unido a un avance a todos los niveles dentro de las telecomunicaciones y telefonía, colocaba un nuevo panorama en el que, en los tiempos de bonanza económica, se comenzaban a dar situaciones en las que, por ejemplo, un buen número de empresas de diversos tamaños, se podían plantear perfectamente que una parte de sus empleados desarrollara de manera parcial su desempeño laboral desde su propio domicilio.

Las opciones del teletrabajo (I)

Todo ese desarrollo nos ha llevado a una situación en la que, efectivamente, a fecha de hoy el teletrabajo no solo se convierte en una posibilidad interesante si no muy real para muy diversos sectores y posibilidades de empleo, tal y como iremos viendo tanto en este como en el siguiente artículo.

Dentro del teletrabajo podemos, claro está, distinguir en primer lugar dos grandes grupos, el trabajo para terceros a través de contratos laborales al uso o el trabajo autónomo.

En el primer grupo, que como veíamos anteriormente ya era una realidad antes de la actual situación de crisis, podemos encontrar ciertamente una apuesta seria por buen número de empresas por deslocalizar los puestos de trabajo en un único centro apostando por el trabajo en el hogar (parcial o total) de sus empleados.

Como beneficios más evidentes e inmediatos, que a primera vista se pueden advertir, estas formulas aportan una reducción de costes en infraestructuras realmente notable así como en costes añadidos como pueden ser transportes, dietas y demás gastos propios de una plantilla localizada en un centro de trabajo determinado.

Imagen 1 y 2: Yagan Kiely flickr creative commons // koalazymonkey flickr creative commons

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