¿Qué esperar del segundo semestre en los mercados? Es la pregunta que se hacen los inversores tras una primera mitad de 2026 bastante convulsa en la que las tensiones geopolíticas han puesto a prueba las hipótesis sobre el crecimiento global, la inflación y la senda de los tipos de interés. Con todo, para los analistas los próximos meses se presentan algo menos complicados y la señal de mejora más clara es la caída del precio del petróleo… aunque existen cuatro motores que serán clave para la evolución de las bolsas.
"Los movimientos recientes sugieren que un volumen significativo de petróleo vuelve a salir del golfo Pérsico y llegar a los mercados globales, lo que debería contribuir a aliviar parte de la presión sobre los precios de la energía. Se trata de un desarrollo constructivo para las expectativas de crecimiento e inflación, aunque es poco probable que el proceso sea del todo fluido", afirma Anthony Willis, economista sénior de Columbia Threadneedle Investments.
Noticia relacionada

No obstante, conviene tener en cuenta que los centros de producción en Oriente Medio necesitarán tiempo para recuperar el ritmo, mientras que las disrupciones en el transporte marítimo implican que las cadenas de suministro podrían tardar más en normalizarse.
En ese contexto, en la gestora creen que el petróleo podría estabilizarse en una horquilla de entre 70 y 80 dólares por barril, dejando incorporada en los precios cierta prima de riesgo geopolítico.
"Los inversores también deberían esperar una volatilidad periódica a medida que EEUU e Irán intenten avanzar en las negociaciones de paz y trabajan hacia un acuerdo nuclear. Seis días de negociaciones es un calendario ambicioso para un asunto tan complejo, y los titulares durante ese proceso podrían seguir moviendo los mercados", señala Willis.
LOS PRINCIPALES MOTORES DEL MERCADO
Así, y sin obviar la geopolítica, el principal motor del mercado en el segundo semestre podría ser la política monetaria. "En EEUU, la economía se mantiene resistente y la Reserva Federal (Fed) ha adoptado un tono más restrictivo. A medida que los inversores reconsideran si la Fed podría necesitar volver a subir los tipos -y con qué frecuencia-, es probable que los precios de mercado sigan siendo sensibles a los datos entrantes y a la comunicación de los bancos centrales".
El otro foco de atención clave serán los beneficios empresariales. De hecho, al iniciarse la temporada de publicación de resultados del segundo trimestre, los inversores estarán vigilando de cerca si hay evidencias de que el ciclo de inversión en inteligencia artificial (IA) puede seguir respaldando las ganancias.
"El gasto de capital de las empresas vinculadas a la IA ha sido una fuente importante de impulso al crecimiento, especialmente en EEUU, y su influencia también se está dejando sentir en las cadenas de suministro de regiones como el Sudeste Asiático", asegura este experto.
Por ello, la pregunta crítica es si las empresas pueden monetizar ese gasto y generar un retorno sobre la inversión atractivo. "Las expectativas en torno al gasto de capital relacionado con la IA, el crecimiento de los ingresos y la rentabilidad son ahora elevadas, lo que significa que los resultados empresariales podrían convertirse en una fuente importante de volatilidad en el mercado".
El riesgo político también seguirá siendo un aspecto a tener en cuenta. Es más, en Reino Unido, los mercados estarán pendientes de la transición a un nuevo primer ministro y del grado en que el próximo gobierno pueda establecer una agenda de crecimiento creíble manteniéndose dentro de las restricciones fiscales existentes.
Del mismo modo, en EEUU, las elecciones de mitad de mandato van a reconfigurar el entorno de política económica. "La caída de los precios de la gasolina sería favorable para los republicanos, pero las expectativas actuales sugieren que los demócratas podrían ganar terreno. Si lograran obtener el control de una o ambas cámaras del Congreso, el presidente Trump podría encontrarse con un contexto más difícil para impulsar sus iniciativas políticas, lo que añadiría más tensión a un panorama político ya de por sí polarizado", dice Willis.
UN SEGUNDO SEMESTRE NO EXENTO DE RIESGOS
En conjunto, las perspectivas de crecimiento parecen algo más constructivas que a principios de año, especialmente si la disrupción en torno al estrecho de Ormuz continúa remitiendo. Sin embargo, las perspectivas de inflación son menos estables. "La caída del precio del petróleo debería ayudar con el tiempo, pero todavía hay presión inflacionaria trabajando a través del sistema, y la inflación sigue por encima del objetivo en varias economías importantes".
A este respecto, en Columbia Threadneedle aseguran que, aunque el segundo semestre de 2026 podría ofrecer un contexto de crecimiento algo más sólido, no va a estar exento de dificultades. "Los riesgos geopolíticos no han desaparecido, la inflación aún no se ha contenido por completo y es posible que los bancos centrales no actúen al unísono. Al mismo tiempo, la distensión de las presiones energéticas y la continuación de la inversión relacionada con la IA ofrecen razones para un optimismo prudente".
En definitiva, "el balance de riesgos ha mejorado en comparación con el primer semestre del año, pero es probable que los mercados sigan estando impulsados por los datos, las señales de política monetaria y la consecución de los resultados empresariales", concluye Willis.

