Los Estados Unidos de Barack Obama: del 'Yes we can' al 'No way Trump'

El presidente saliente afronta como última misión evitar la victoria del republicano

  • El primer presidente afroamericano llegó rodeado de unas elevadas expectativas...
  • ...y se marcha con la sensación de no haberlas satisfecho
Alberto Sanz
Bolsamania | 02 nov, 2016 10:37 - Actualizado: 17:54
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Barack, Michelle, Malia y Sasha ya tienen la mudanza preparada. Las cajas con sus pertenencias se llenan de recuerdos tras vivir, probablemente, los ocho años más intensos de sus vidas. Sin duda, el padre de la familia Obama será el que más nostalgia tendrá al cerrar por última vez la puerta del Despacho Oval.

Porque entró haciendo historia. El 20 de enero de 2009, Barack Obama se convertía en el primer presidente afroamericano de los Estados Unidos de América. Bajo el lema de 'Yes we can', el demócrata aterrizaba en su nueva residencia de Washington bajo un ambiente de esperanza, no sólo por parte de la mayoría estadounidense, sino que logró acaparar la expectación de la población mundial.

Pero el reto que tenía delante no se solventaría solo con los aplausos de la gente. El nuevo presidente heredaba de George W. Bush un país con notables desafíos internacionales. Como destaca Jorge Díaz-Cardiel, autor del libro ‘La reinvención de Obama’ (LID Editorial), “Estados Unidos estaba inmerso en dos guerras y con un mundo multipolar con nuevos actores como China o Rusia que, en 2009, jugaban un importante papel económico mundial y ponían en tela de juicio la hegemonía del país norteamericano, primera economía mundial, con el 25% de su PIB y con el primer y mejor ejército de la tierra”.

A ello había que sumarle una delicada situación económica. “En enero de 2009, la economía está en recesión desde el 2007, se habían perdido 8,5 millones de puestos de trabajo en EEUU, millones de ciudadanos perdieron sus casas y ahorros y cada mes eran despedidos 900.000 norteamericanos”, recuerda Díaz-Cardiel.

La tarea se antojaba complicada, pero las expectativas en el nuevo ‘mesías’ estadounidense eran altísimas. Un fenómeno de tal magnitud global que llevó a Barack Obama a ser galardonado con el Premio Nobel de la Paz sin llegar a su primer año como presidente y con la mayoría de sus deberes internacionales pendientes. Ahora bien, más que un aliado, esa designación ha convertido en un condicionante continuo durante su mandato.

GUANTÁNAMO, UN QUIERO Y NO PUEDO

Este prestigioso galardón que recibió en octubre de 2009 fue, no obstante, muy cuestionado. En parte porque uno de sus compromisos más importantes de paz era el cierre de la cárcel de Guantánamo. Una prisión de máxima seguridad donde los reclusos eran, principalmente, terroristas vinculados con el yihadismo y Al Qaeda.

Un lugar denunciado por organismos internacionales de torturar a sus presos y que representaba los estigmas de la antigua administración Bush. Esta cuestión ha acompañado a Obama durante todo su mandato porque como apunta Jose Antonio Gurpegui, investigador del Instituto Franklin-UAH, “él firmó este cierre, pero nunca logró su objetivo. Un hecho que ha dejado insatisfechos a muchos por las grandes expectativas que había puestas en su persona”.

Pero hay más. “Podría haber tenido un papel más activo en Siria y frente a Putin (aquí y en Ucrania), por no hablar de los fracasos de Libia, Irak y Afganistán”, indica el analista político Ignacio Martín Granados. Por estos motivos, es frecuente que en pleno 2016 se siga debatiendo la justicia de su premio en materia de paz.

Aunque, por otro lado, “Obama firmó un importante acuerdo con Irán con miras a controlar su peligrosas ambiciones nucleares y tener un aliado frente al terrorismo yihadista; y puso los cimientos para unas relaciones cordiales con Cuba”, recuerda Martín Granados.

CON LA ECONOMÍA “YES HE COULD”

En noviembre de 2016, la tasa de paro estadounidense roza el pleno empleo al situarse por debajo del 5%, lejos del 10% que llegó a alcanzar en 2009. Como apunta Advice Strategic Consultants, entre junio de 2009 y octubre de 2016 bajo la administración Obama, en Estados Unidos se han creado más de 15 millones de puestos de trabajo en el sector privado y la economía ha crecido, de media aritmética, del 2,2%. Además, el país transita por su cuarto ciclo de crecimiento más longevo desde mediados del siglo XIX, puesto que lleva expandiéndose ininterrumpidamente desde mediados de 2009. Es decir, cerca ya de 90 meses.

En materia económica, el paro ha pasado del 10% a situarse por debajo del 5% y EEUU transita por el cuarto ciclo expansivo más largo desde mediados del siglo XIX. Pero la recuperación es menos vigorosa de lo previsto

Aunque es menos vigorosa de lo previsto, esta recuperación surge de la combinación de varios paquetes de estímulos. El primero, y fundamental, lo ha aportado la Reserva Federal (Fed), el banco central de Estados Unidos. Primero con Ben Bernanke en la presidencia y luego ya con Janet Yellen al frente, durante todo el mandato de Obama los tipos de interés han estado en mínimos históricos -prácticamente en el 0%- y la entidad ha bombeado casi 3,5 billones de dólares mediante sus sucesivos programas de expansión cuantitativa (QE1, QE2 y QE3).

El segundo, el plan de rescate financiero que puso en marcha la Administración Bush y que aplicó Obama. “En junio de eso mismo año deja de estar en recesión”, señala el autor de ‘La reinvención de Obama’.

La reforma financiera Dodd-Frank, de julio de 2010 que impone más controles a los bancos y más exigencias de capital para evitar una nueva crisis es otro hito importante por el que este presidente pasará a la historia, aunque finalmente tampoco fuera tan exigente como el propio Obama prometió. Y, por último, también ha sido relevante la reforma energética, que ha deparado la independencia energética de Estados Unidos gracias al gas y al petróleo”.

UN GRIS ‘OBAMACARE’ Y DECEPCIÓN EN INMIGRACIÓN

Barack Obama intentó un nuevo modelo del sistema sanitario estadounidense mediante el ‘ObamaCare’. Este es el nombre no oficial de la Ley para la Protección de Pacientes y Cuidados de la Salud Asequibles que se firmó en marzo de 2013, con el cual se pretendía dar acceso a más americanos a cuidados de salud asequibles mejorando su calidad y regulando la industria de los seguros médicos y reduciendo así el gasto.

Aunque el éxito de esta medida aún divide a los americanos, puesto que, como indica Ignacio Martín Granados, “el Obamacare no se ha logrado consolidar”. Era una reforma que aspiraba a asentar la cobertura médica a 28,5 millones de estadounidenses. Pero se ha quedado en eso; en una aspiración más que en una realidad.

Una de las grandes decepciones de Obama ha sido la inmigración. El presidente pretendía con sus reformas frenar la deportación de casi cinco millones de personas en situación irregular. Esta medida fue aprobada en el Senado y parada en la Cámara de Representantes. “Está medida ha resultado fallida y se ha convertido en uno de los temas fundamentales del debate entre Trump y Clinton”, matiza Jose Antonio Gurpegui.

TRAS OCHO AÑOS, ¿CUMPLIÓ LAS EXPECTATIVAS?

La irrupción de Barack Obama en Estados Unidos y en la política mundial ha tenido un impacto de gran nivel mediático. Se espera que el índice de valoración con el que parece saldrá de la presidencia es similar al de los últimos presidentes más populares (Ronald Reagan y Bill Clinton, entre el 50% y el 60%) cuando salieron de la Casa Blanca.

La eficacia legislativa de Obama, como recuerda Jorge Díaz-Cardiel, “es la mayor desde que Roosevelt (1933) fue elegido presidente: del 97%, es decir, que ha conseguido sacar adelante el 97% de su agenda legislativa”. No obstante, la herencia que deja es “un país con dualidades: en paz, pero con la amenaza islamista radical; recuperado económicamente, pero con pronunciadas diferencias sociales; enfrentado en la cuestión racial y con constantes asesinatos de afroamericanos por parte de la policía”, relata.

Para Jose Antonio Gurpegui, investigador del Instituto Franklin-UAH, su etapa ha vivido “luces y sombras por la esperanza puesta en su labor. No obstante, su capacidad carismática ha superado todas las previsiones”.

Para Ignacio Martín Granados “su principal legado será haber sido el primer presidente afroamericano en la historia de EEUU, e incluso facilitar que vuelva a romperse otra barrera como es que le suceda la primera mujer en el cargo, su ex secretaria de Estado, Hillary Clinton”. Un hecho que parece ser el último servicio de Barack a su partido colocando un cartel de “No way Trump” en su último paseo por la Casa Blanca. Aunque nunca se sabe si será su última vez. Igual algún día podrá volver. Eso sí, cediéndole el Despacho Oval a Michelle.

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