Los alemanes acuden a las urnas en cinco comicios regionales, además de varias votaciones municipales
Alemania vivirá este 2026 un superaño electoral. Cinco comicios regionales, además de diversas votaciones municipales, pondrán a prueba no solo al gobierno federal, también pueden transformar el panorama político del país. Desde este 8 de marzo, cuando se celebran las primeras elecciones, hasta el 20 de septiembre, cuando tengan lugar las últimas, el resultado se considerará "una primera prueba para el canciller, Friedrich Merz, y la popularidad de su gobierno, pero también para la estabilidad de la coalición de cara al futuro".
Como apuntan los analistas de ING, "2026 es una prueba de si la gran coalición de Berlín puede sobrevivir el año que prometió cumplir".
"El 'Superwahljahr' alemán (un año de múltiples elecciones) no es solo una prueba para la popularidad de Merz. Es una prueba para ver si la corriente política dominante aún puede gobernar con la suficiente eficacia como para que los votantes vean una razón para permanecer en ella", dicen.
¿Cuál es el calendario? El 8 de marzo, las elecciones de Baden-Württemberg marcan el partido inaugural, en el que la Unión Demócrata Cristiana (CDU) aspira a recuperar el cargo de ministro-presidente ('ministerpräsident') por primera vez desde 2011. Además, las miradas también se dirigen a los resultados de Alternativa para Alemania (AfD) "en uno de los principales motores económicos de Alemania, un estado que actualmente sufre las consecuencias de la transformación industrial con mayor intensidad que casi ningún otro", indican.
La siguiente cita es la del 22 de marzo en Renania-Palatinado, donde gobierna ininterrumpidamente desde 1991 el Partido Socialdemócrata (SPD). "Perder este estado, donde Helmut Kohl gobernó por la CDU, supondría un duro golpe para un socio de coalición menor de Merz que ya atraviesa dificultades y podría hundir al partido en una crisis existencial que repercuta en Berlín", afirman.
El 6 de septiembre será el turno de Sajonia-Anhalt, donde la cuestión de la AfD se agudiza: "El partido se sitúa por delante de cualquier combinación de otros partidos con potencial de gobernar con credibilidad. La CDU ha ostentado el cargo de primer ministro desde 2002, pero, según las encuestas actuales, formar una mayoría sin la AfD solo es posible con un sistema multipartidista matemáticamente frágil".
"El muro de contención, la negativa declarada de la CDU a gobernar con la AfD, se enfrenta aquí a su prueba más dura. Si se mantiene y una coalición fragmentada fracasa, la AfD aprende precisamente la lección que busca: que el problema reside en la falta de voluntad de los partidos mayoritarios para colaborar con ella. Si el muro de contención se quiebra, el panorama político alemán cambiará para siempre", destacan.
Unos días más tarde, el 20 de septiembre, tienen lugar los comicios en Berlín. Kai Wegner, actual presidente de la CDU, ha gobernado con el SPD desde 2023 en una "coalición funcional, pero poco inspiradora". Los analistas recuerdan que Berlín es "un campo de batalla inusual donde la Izquierda, los Verdes, el SPD y la AfD compiten en relativa proximidad y el resultado podría dar lugar a una coalición de gobierno que no se parece en nada a lo que cualquiera en el gobierno federal de Berlín desearía".
Por último, el superaño electoral se cierra en Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Se votará el 20 de septiembre. Supone "otro bastión de la AfD", donde el SPD de Manuela Schwesig ha gobernado desde finales de los 90, pero la AfD se perfila como clara favorita en las encuestas. "Schwesig goza de popularidad personal, lo que podría suavizar el golpe, pero las matemáticas de la coalición también son muy incómodas aquí. Una segunda derrota del SPD la misma noche que Berlín sería una noche brutal para el socio menor de la coalición de Merz", aseguran los expertos.
A ello hay que sumar tres elecciones municipales: en Baviera, en Hesse y en Baja Sajonia.
¿Qué se juega Merz? Los analistas de ING ven una cosa clara. Que estos comicios servirán como prueba para AfD, ya que las elecciones de otoño, en particular, podrían dar lugar al primer ministro-presidente de la AfD en un estado alemán. Además, los gobiernos estatales nombran a los miembros del Bundesrat, la cámara alta del Parlamento, que tiene voz y voto.
"Un gobierno federal liderado por la CDU, que se enfrenta a la oposición del Bundesrat por parte de las coaliciones estatales de izquierda, podría ver cómo su agenda de reformas se ralentiza. Por el contrario, una serie de avances de la CDU en los 'Länder' no solo fortalecería la posición de Merz en la Cámara Alta, sino que enviaría una poderosa señal política de que el programa de su gobierno goza de apoyo popular fuera de la burbuja berlinesa", resumen.
Como detallan, las elecciones de marzo son "un sistema de alerta temprana", pues "una victoria de la CDU en Baden-Württemberg sería un triunfo simbólico significativo. Una derrota por un estrecho margen, o un resultado que deje a la CDU como socio minoritario, sería la primera señal de que las expectativas se han adelantado a los resultados. Para el SPD, Renania-Palatinado es existencial, al igual que Baden-Württemberg lo es para la CDU".
Mientras, las elecciones de septiembre presentan "un desafío de otro orden", ya que "la cuestión no es si la CDU de Merz gana, sino si puede impedir que la AfD cruce el umbral que imposibilita un gobierno de coalición estable. Cada vez que el muro se mantiene bajo presión, la autoridad de Merz dentro de su propio partido se refuerza. Cada vez que parece que podría quebrarse, la AfD recibe su argumento: la negativa de los partidos mayoritarios a colaborar con ella está provocando disfunciones gubernamentales en lugar de resolverlas", concluyen.