Redujo sustancialmente su deuda durante los últimos seis años, pero pagó duro quedarse sin grupo parlamentario tras el 20D
Izquierda Unida afronta las nuevas elecciones generales con una delicada situación económica, que supera ya los diez millones de euros de deuda y sufrió un fuerte 'varapalo' tras los comicios de diciembre al quedarse sin la posibilidad de cobrar lo gastado en 'mailing' electoral por no poder formar grupo parlamentario propio.