Ha advertido de que mantener la "dignidad" del país es más importante que la aprobación de unos Presupuestos Generales
El exvicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra ha arremetido este miércoles contra el "desatino" por parte del Gobierno de entrar a negociar la figura de un relator para el diálogo entre partidos sobre Cataluña, porque supone equiparar a España con países en conflicto como pueda ser Yemen, que lleva años en guerra.
En la presentación de su libro 'La España en la que creo' en el Congreso de los Diputados, Guerra ha advertido de que mantener la "dignidad" del país es más importante que la aprobación de unos Presupuestos Generales del Estado.
En referencia a las explicaciones de la vicepresidenta Carmen Calvo relativizando el alcance de la figura del relator, Guerra ha ironizado señalando que si se trata sólo de alguien que tome notas, esa función la puede hacer "una secretaria o una grabadora". Ha subrayado que los políticos que hicieron posible la Transición "nunca, nunca" necesitaron un relator.
"Los que han negociado tamaño desatino, ¿con qué país equiparan a España? ¿Con Yemen del Sur, con Burkina Faso? Aprobar un presupuesto es vital para un gobierno, mantener la dignidad de la nación es una prioridad que empequeñece la adversidad de una votación contraria a las cuentas del Estado", ha afirmado arrancando los aplausos del auditorio que le escuchaba en la sala Ernest Lluch de la Cámara Baja.
En referencia a las explicaciones de la vicepresidenta Carmen Calvo relativizando el alcance de la figura del relator, Guerra ha ironizado señalando que si se trata sólo de alguien que tome notas, esa función la puede hacer "un funcionario, una secretaria o una grabadora".
Guerra ha subrayado que el independentismo exige negociar medidas "antidemocráticas" como la autodeterminación de Cataluña o el compromiso de no aplicar la Constitución, al tiempo que ha alertado de las consecuencias de mostrarse "comprensivos con quienes declaran la independencia" en Cataluña, porque detrás de ellos habrá movimientos similares en Euskadi, Baleares y el resto de territorios hasta llegar a convertir España en "17 miniestados".
A juicio de Guerra, la negociación con los independentistas ha llegado a un punto que "escapa del ámbito de la política para entrar en el del psicoanálisis". "¿Nadie ahí es capaz de comprender que están calcinando la democracia al atender los requerimientos de un grupo de salteadores de la nación?", se ha preguntado.