Morgan Stanley cree que la Fed será una "excepción" y recortará los tipos a pesar de la guerra

Prevé que el resto de bancos centrales adoptará una postura "más equilibrada"

Aitor Pereira
Bolsamania | 15 abr, 2026 06:00 - Actualizado: 10:22
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La guerra en Irán ha dinamitado las previsiones de política monetaria en todo el mundo, y los analistas creen que los recortes de tipos de interés pueden haber llegado a su fin, aunque en Morgan Stanley encuentran una "excepción" a esta previsión: la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos.

Los estrategas de la firma creen que "los bancos centrales se inclinan hacia una política monetaria más equilibrada, alejándose de la flexibilización monetaria para contrarrestar el riesgo de inflación latente", aunque esperan que la Fed "retrase los recortes de tipos hasta que la inflación derivada de los aranceles disminuya claramente, y entonces podrán considerar la transitoriedad de la inflación impulsada por el petróleo".

"La política en Estados Unidos ya es ligeramente restrictiva. Un aumento de los precios del petróleo a más de 150 dólares por barril impulsaría aún más la inflación a corto plazo, pero, en opinión de nuestros economistas, los riesgos de un crecimiento a la baja deberían empezar a predominar", explican.

Ante las renovadas preocupaciones sobre la salud de la economía, que pueden eclipsar el impacto en los precios, creen que la Fed "sigue siendo una excepción, ya que se espera que ignore la inflación transitoria y, dado que unos precios más altos de la energía supondrían un impuesto al gasto de los consumidores, conviene estar alerta ante un posible menor crecimiento".

"Si se produjera una respuesta fiscal significativa o si la demanda resultara inelástica a los precios del petróleo, es probable que el equilibrio de riesgos para la inflación supere las preocupaciones sobre el crecimiento", valoran.

En lo que respecta al resto del mundo, indican que "con precios del petróleo entre 100 y 110 dólares por barril, muchos bancos centrales tienden a evitar una política monetaria expansiva -y en algunos casos, a aumentar las tasas de interés- para evitar que las expectativas de inflación se disparen".

"Sin embargo, si los precios del petróleo alcanzan niveles asociados con una clara destrucción de la demanda -superiores a 125 dólares y, especialmente, cercanos a 150 dólares-, el equilibrio de riesgos se inclinaría nuevamente hacia los riesgos a la baja del crecimiento y una política monetaria más acomodaticia", prevén.

De esta manera, en Morgan Stanley creen que la evolución del precio del petróleo será decisiva para los bancos centrales, y muestran una serie de escenarios en función de la duración e intensidad de la guerra.

"Lo que antes era un escenario de que el petróleo regresara a los 65 dólares se está volviendo menos probable si se llega a una solución, porque el alcance de la perturbación se ha extendido más allá de la logística, afectando a la producción. Consideramos que el nivel de 80-90 dólares es un precio objetivo para 2026 en un escenario de desescalada. Las restricciones continuas probablemente impulsarían un precio del petróleo cercano a los 100-110 dólares durante al menos 2-3 meses, suponiendo que se necesite al menos un mes para normalizar el flujo de energía", destacan.

También introducen un escenario de "cierre efectivo" en el que el estrecho de Ormuz permanece sin actividad durante al menos un mes, o incluso más, "lo que provoca una presión significativa sobre los precios de la energía", hasta elevar el coste del crudo por encima de los 150 dólares.

SUBIDAS DEL BCE

Mientras la Fed se aferra a su intención de recortar las tasas, estos expertos creen que el Banco Central Europeo (BCE) optará por elevar los tipos para hacer frente al esperado repunte de la inflación.

"Los precios de la energía ya están impulsando la inflación general, pero nuestros economistas señalan que la transmisión al resto de la cesta de la compra lleva tiempo. Pronostican subidas de tipos de interés de 25 puntos básicos en junio y septiembre de 2026, seguidas de recortes de 25 puntos básicos en junio y septiembre de 2027. Dado que una inflación subyacente elevada es un resultado muy probable, consideran que las subidas de tipos son una opción política probable para limitar la intensidad de los efectos de segunda ronda previstos", vaticinan.

También observan "un margen muy limitado para una respuesta fiscal financiada con deuda ante una posible crisis energética".

"Fuera de una recesión, creemos que cualquier apoyo probablemente sería moderado y específico (menos de 0,3 puntos porcentuales del PIB). En un entorno recesivo, la respuesta fiscal podría ser considerablemente mayor (1 punto porcentual del PIB)", agregan.

Mientras, creen que China se enfrenta a "una inflación inicial baja", lo que "ofrece mayor margen para la flexibilización fiscal y monetaria que en otras economías importantes".

"La fungibilidad energética (en particular, el exceso de capacidad de carbón) y la transición ecológica ya establecida sitúan a China en una posición relativamente mejor para absorber una crisis energética. Sin embargo, si los precios de la energía se mantienen demasiado altos durante mucho tiempo, la presión sobre los costes puede reducir los márgenes y debilitar la demanda. En concreto, si el comercio mundial se estanca, la actividad económica real en China podría enfrentarse a obstáculos aún mayores que en otros países", concluyen.

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