Los analistas dicen que "se pueden obtener beneficios sólidos junto con un EUR/USD más alto"
JP Morgan lo tiene claro: el dólar se mantendrá débil en 2026. Esta previsión ha suscitado inquietud entre los inversores debido al impacto del tipo de cambio en las acciones y, sobre todo, por si va a suponer un obstáculo para las ganancias europeas. Por ello, los estrategas de la entidad analizan cómo va a afectar la depreciación de la divisa estadounidense a los distintos sectores.
"El rendimiento del mercado ha mostrado históricamente una clara correlación inversa con el dólar. La depreciación del dólar estadounidense debería respaldar nuestra previsión constructiva sobre las acciones", indican en JP Morgan.
Del mismo modo, un dólar más débil apoya su proyección alcista sobre los mercados emergentes, "que mantenemos por segundo año consecutivo". Además, y a pesar de la reciente volatilidad, reiteran su visión positiva con las materias primas, tanto de metales industriales como preciosos, "aprovechando las caídas para impulsar el crecimiento".
En el caso de Europa, la gran preocupación radica en el fortalecimiento del euro, ya que casi la mitad de los ingresos del Stoxx600 provienen del extranjero, y aproximadamente una cuarta parte procede de Norteamérica. "En esencia, un euro más fuerte perjudica los ingresos de las empresas con exposición al dólar", dicen estos expertos.
No obstante, en JP Morgan destacan que, "si bien la correlación entre divisas y ganancias es de media negativa (-40%), observamos periodos significativos en los que se volvió positiva, como el actual".
A este respecto, ponen el foco en que tanto el euro como los PMI del euro han tenido una relación positiva, lo que sugiere que una mayor actividad durante los ciclos de fortaleza del euro tiende a compensar las dificultades derivadas de la conversión. "Esto implica que, si bien un euro más fuerte reduciría automáticamente parte del crecimiento de las ganancias debido a la exposición al dólar, en términos más generales, se pueden obtener beneficios sólidos junto con un EUR/USD más alto".
Por lo tanto, para JP Morgan, "si el euro se fortaleciera aún más, no creemos que la renta variable europea ni los sectores cíclicos del mercado lo consideren un obstáculo importante".
Con todo, la debilidad del dólar se dejará sentir en los distintos sectores y, por ende, en las acciones europeas… aunque de forma desigual.
Así, en productos básicos y bebidas de consumo, Philip Morris, AB InBev y Diageo son las más expuestas al debilitamiento del 'billete verde', mientras que British American Tobacco y Rémy Cointreau emergen como las más afectadas. En JP Morgan también apuntan a Nestlé, Haleon y Reckitt por su mayor exposición a EEUU, para las cuales "un debilitamiento del dólar conlleva el mayor impacto negativo en la conversión de divisas".
En el comercio minorista de alimentos, compañías como Ahold Delhaize, B&M y Sainsbury's tienen exposición a costes de ventas denominados en dólares estadounidenses. "En teoría, podrían beneficiarse de la actual depreciación del dólar, aunque los analistas señalan que, si tales beneficios se trasladan a los consumidores como escenario base en un sector competitivo, la rentabilidad de la empresa prácticamente no experimentaría cambios".
Para las acciones del sector textil, los minoristas abastecen entre el 35% y el 85% de sus productos en Asia, siendo el dólar estadounidense la moneda de liquidación. "Si bien algunas empresas tienen exposición a ingresos en dólares estadounidenses, como H&M y, en menor medida, Inditex y Primark (AB Foods), la mayoría mantiene posiciones cortas en dólares estadounidenses, lo que significa que la debilidad de la moneda es un factor favorable".
Por otro lado, en cuanto al ocio, hoteles y juegos, en JP Morgan afirman que el impacto de las fluctuaciones cambiarias es principalmente traslacional. "El impacto de un dólar más débil será mayor en Flutter, que reporta en USD. En el sector de la restauración, Compass ve un beneficio traslacional derivado de un debilitamiento del dólar, ya que también reporta en USD".
En el sector hotelero, IHG es la única empresa con una exposición significativa a EEUU (aproximadamente el 60% de sus ingresos) y, dado que reporta en dólares, el impacto sería positivo.
Los sectores europeos de artículos de lujo y deportivos tienen una gran exposición al dólar estadounidense (y a las divisas vinculadas al dólar estadounidense), tanto en la conversión como en las transacciones.
"Sin embargo, el abastecimiento difiere sustancialmente: el sector de lujo se abastece principalmente en euros, mientras que el de artículos deportivos se abastece en dólares estadounidenses, lo que genera una mayor presión transaccional para el sector de lujo frente al beneficio transaccional neto para los artículos deportivos europeos. La mayoría de las empresas cubren su exposición neta y, por lo tanto, el impacto transaccional debería retrasarse unos 12 meses", aseguran en JP Morgan.
Las principales compañías de petróleo y gas de la UE, por su parte, pueden tener un impacto limitado en sus beneficios si informan en dólares estadounidenses, mientras que si lo hacen en euros la afectación será mayor "dados los efectos de conversión de los ingresos del dólar estadounidense a las monedas de referencia".
A pesar de esto, en JP Morgan comentan que, si bien los ingresos están denominados principalmente en dólares estadounidenses, también lo está una proporción significativa del gasto de capital del grupo, "por lo que un dólar estadounidense más débil puede generar una presión a la baja sobre los presupuestos de gasto de capital declarados en euros (Eni, Repsol, Galp)".
Igualmente, una correlación históricamente negativa entre el dólar estadounidense y los precios de las materias primas y el petróleo implica que un dólar estadounidense más débil puede traducirse en precios del petróleo más altos debido a un menor poder adquisitivo internacional.
Las 'utilities' europeas tienen poca o ninguna exposición al dólar estadounidense, pero aquellas que sí la tienen se van a ver afectadas por el efecto de conversión de las ganancias derivadas de su exposición local, principalmente a través de activos de energías renovables en América (no solo en EEUU) y de activos de red en EEUU. "Un dólar más débil representaría un obstáculo para estas empresas, dados los activos existentes que generan ingresos en dólares y una exposición relativamente menor a los costes".
Los bancos europeos están negativamente orientados a la debilidad del dólar estadounidense, con más ingresos que costes en dólares. "Los bancos de la zona euro y Barclays se enfrentan a una caída del BPA del 10% por cada 10% de depreciación del dólar estadounidense. Se espera que el coste del capital disminuya a largo plazo", exponen en JP Morgan.
En lo que se refiere a las grandes farmacéuticas de la UE, las principales beneficiarias de un debilitamiento del dólar son Novartis y AstraZeneca, mientras que entre las más expuestas están Novo Nordisk, Roche y GSK.
En el sector aeroespacial civil, todas las ventas se denominan en dólares estadounidenses. "Sin embargo, las empresas de la Aeronáutica Civil Europea (ECA) tienen costos significativos en euros y libras esterlinas, lo que resulta en una gran exposición a las transacciones. Como resultado, un dólar más débil tiene un impacto negativo en sus ganancias".
El sector automotriz europeo está significativamente expuesto al dólar estadounidense, con una exposición a las ganancias que varía entre el 30% y el 60%, según el subsector y la empresa. “Los efectos de la depreciación del dólar son complejos en los diferentes subsectores, en particular para fabricantes de equipos originales (OEM) como BMW, Mercedes, Volkswagen y Porsche".
Por el contrario, para JP Morgan, los fabricantes de neumáticos se benefician de la reducción de los costes de insumos denominados en dólares estadounidenses.
En el sector del transporte, las empresas con exposición al transporte de mercancías tienen posiciones largas en USD (por ejemplo, DHL), dado que la mayoría de sus ingresos están denominados en dólares estadounidenses, mientras que los costes (sin contar el combustible) están expuestos a las monedas locales.
En cambio, las aerolíneas europeas tienen posiciones cortas en USD debido a su limitada exposición a los ingresos y a una parte significativa de sus costes en dólares estadounidenses (combustible, mantenimiento y arrendamiento de aeronaves. "Las aerolíneas de bajo coste se benefician en términos relativos, siendo Wizz la que más debido a su menor cobertura cambiaria y a su modelo de arrendamiento de aeronaves al 100%".
En el sector europeo de materiales de construcción, la exposición a EEUU oscila entre el 15% y aproximadamente el 61%. Dentro de las infraestructuras, Ferrovial se enfrenta al mayor riesgo de conversión, con casi el 60% del EBITDA consolidado en EEUU, mientras que JP Morgan espera un impacto mínimo para el resto del sector dada su baja exposición.
Las empresas de metales y minería tienen una exposición positiva a la debilidad del dólar estadounidense, ya que los metales se cotizan en USD y estos suelen aumentar a medida que el dólar estadounidense se deprecia; y las bases de costes se encuentran fuera de EEUU (Australia, Canadá, Sudamérica), "lo que significa que un dólar estadounidense más débil se traduce en una expansión del margen".
"Según la cobertura de nuestros analistas del sector, las empresas con mayor sensibilidad de ganancias al dólar estadounidense son Boliden, Norsk Hydro y SSAB, que estiman un aumento de EBITDA de aproximadamente un 5-10% con un dólar estadounidense un 10% más débil".
Las empresas tecnológicas europeas de hardware, excepto ASML (que vende en euros e incurre en la mayoría de sus costes en euros), se ven afectadas negativamente por la depreciación del dólar estadounidense.
"Infineon ya ha ajustado sus previsiones debido a la exposición a la conversión. STMicro informa en dólares estadounidenses y cubre los costes, por lo que verá afectado su margen en unos seis meses, una vez que expiren las coberturas. Adyen también asume el riesgo de conversión para el crecimiento de los ingresos", subrayan en JP Morgan.
Por último, en el sector de las telecomunicaciones, solo cuatro compañías europeas están significativamente expuestas a las fluctuaciones del dólar estadounidense, ya sea por operar en EEUU (Deutsche Telekom, Eutelsat, SES) o por reportar sus operaciones en USD (Liberty Global).
"Aparte de estas compañías, el sector es relativamente inmune a la volatilidad del dólar estadounidense, ya que la mayoría son operadores nacionales que venden sus servicios e incurren en costes operativos en sus mercados europeos (y sus respectivas monedas)", concluyen en JP Morgan.
