Los analistas creen que estos activos ofrecen "diversificación sin complicaciones"
La guerra en Oriente Medio ha impactado con fuerza sobre toda clase de activos, aunque no de igual manera, ya que mientras la renta variable está reaccionando con caídas en las principales plazas, los bonos se muestran como una posible opción de refugio ante la incertidumbre geopolítica actual.
"Se sabe que los bonos se mueven en sentido contrario a los mercados de renta variable. Esa reacción podría tardar en manifestarse, ya que los inversores reaccionan a la dinámica a corto plazo antes de asimilar los riesgos que la guerra supone para la economía en general", destacan los analistas de Capital Group.
Asimismo, recuerdan que "en períodos de desaceleración del crecimiento económico, los bonos suelen brillar con más fuerza".
"De hecho, esa es la razón por la que los fondos de bonos de alta calidad suelen constituir la base de una cartera clásica compuesta por un 60% de acciones y un 40% de bonos. Aunque la distribución exacta puede variar, el objetivo de una cartera diversificada es generar rentabilidades atractivas y minimizar el riesgo", añaden.
Por otro lado, estos estrategas señalan que los bonos se pueden comportar mejor que otros activos "en caso de que suban los tipos de interés", una opción que gana en probabilidad a medida que se extienden los temores a un posible repunte inflacionario provocado por los precios del petróleo.
"Actualmente, los mercados se centran en las posibles crisis inflacionistas vinculadas a una interrupción del suministro mundial de petróleo, más que en la posibilidad a largo plazo de una desaceleración del crecimiento. Es posible que Estados Unidos se muestre menos sensible a las presiones inflacionistas derivadas de una crisis de los precios de la energía que otros países, lo que daría a la Fed margen para responder a los retos de crecimiento que puedan surgir de unos precios energéticos más elevados", explican.
Así, ven "probable que la Fed equilibre las bajadas de tipos con las presiones inflacionistas derivadas de las incertidumbres geopolíticas, por lo que las bajadas podrían tardar más en materializarse si no se produce una desaceleración económica más pronunciada".
"Además, dado que los bonos ofrecen un buen potencial de ingresos, los inversores podrían asumir menos riesgo con bonos de alta calidad sin dejar de cumplir sus expectativas de rentabilidad", comentan.
Por su parte, los expertos de Neuberger Berman apuntan que los bonos globales "ofrecen la oportunidad de ampliar las posiciones actuales, al modificar la proporción de su composición como parte del proceso de diversificación".
"Tras un prolongado periodo de caída de los rendimientos y los diferenciales crediticios, creemos que el panorama de la renta fija se está volviendo cada vez más complejo. Los tipos de interés casi neutrales, unos diferenciales estrechos y los elevados riesgos macroeconómicos y políticos exigen a los inversores actuar con cautela a la hora de establecer sus posiciones, al tiempo que adoptan un enfoque más amplio para aprovechar al máximo las oportunidades que se presenten", declaran.
En este contexto, consideran que las carteras de bonos globales "ofrecen una forma eficaz de gestionar el riesgo, reducir el sesgo hacia el mercado nacional y ampliar el potencial de rentabilidad a largo plazo, a menudo como complemento de las posiciones existentes".
A la hora de invertir, recomiendan adoptar una "estrategia multifacética en materia de tipos de interés", ya que "ampliar el abanico de oportunidades a una selección más amplia de mercados y estructuras de plazos permite aprovechar las características y oportunidades específicas de los mercados mundiales", mientras que "las asignaciones absolutas y relativas entre distintos países y vencimientos aumentan las posibilidades de generar ingresos y alfa".
También recomiendan "tener en cuenta que los cambios en las políticas, la inflación y las tendencias de crecimiento pueden ofrecer nuevas oportunidades diferenciales en los tipos de interés de los distintos mercados".
"En EEUU, aunque los mercados contemplan ahora una posible subida de tipos este año vinculada a los precios de la energía, creemos que una economía potencialmente más débil y un mercado laboral frágil podrían acabar dando lugar a nuevos recortes; mientras tanto, los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo reflejan en gran medida las preocupaciones actuales sobre la sostenibilidad de la deuda, lo que probablemente limite el riesgo de duración", valoran.
Mientras, en lo que respecta a Europa, aseguran que "el lento crecimiento y la falta de confianza, combinados con la volatilidad vinculada al conflicto de Oriente Medio, podrían mantener los tipos de interés oficiales en los niveles actuales, a pesar de las expectativas del mercado de que se produzcan subidas".
Asimismo, creen que "los cambios en los perfiles de crecimiento y deuda en toda Europa favorecen las operaciones de valor relativo".
"Japón se ha alejado de la política monetaria ultra expansiva y la curva de tipos se ha empinado considerablemente. Dada la posible reducción de la oferta en el extremo largo y los atractivos rendimientos cubiertos, pueden existir oportunidades en el extremo largo de la curva japonesa", concluyen.