La ausencia de datos oficiales y la situación de la economía preocupan al banco central
A menos de un mes para la última reunión del año de la Reserva Federal (Fed), la incertidumbre es máxima. En septiembre, todo parecía encaminado a que el banco central estadounidense cumpliera con su propio guion y redujera los tipos de interés en las dos últimas reuniones del año. Pero la situación ha cambiado tanto en el último mes y medio que ese escenario cada vez parece más improbable.
"En la discusión del Comité de esta reunión ha habido fuertes discrepancias sobre cómo proceder en diciembre. Una nueva reducción de las tasas en diciembre no es una conclusión inevitable", señaló el presidente Jerome Powell al término de la reunión de octubre del organismo, al tiempo que alertó sobre el "alto grado de incertidumbre" que generaba la ausencia de datos oficiales por el cierre de Gobierno y el creciente número de partidarios a favor de pausar las bajadas en diciembre.
Este pasado lunes, el diario 'The Wall Street Journal' publicaba que hay una "división sin precedentes" en el seno del banco central, tanto por la senda de los tipos de interés como sobre cuál representa la mayor amenaza para la economía estadounidense: la persistente inflación o el debilitado mercado laboral, que pueden generar el temido escenario de estanflación y que muchos atribuyen a los cambios drásticos en la política comercial y migratoria de Donald Trump.
De hecho, el medio norteamericano afirma que una de las principales razones por las que Powell rechazó "tan firmemente" las expectativas de un nuevo recorte fue la necesidad de "gestionar un comité dividido por diferencias aparentemente irreconciliables", que se vieron agravadas por el cierre del Gobierno.
Estas dudas se han trasladado, inevitablemente, a los mercados. De hecho, los datos de la herramienta FedWatch de CME muestran que el consenso de analistas da algo más de un 60% de probabilidad a que se lleve a cabo un recorte de 25 puntos básicos (pb) en diciembre. El 20 de octubre, la probabilidad de este escenario rozaba el 99%.
"Hay un creciente grupo que siente que quizá este sea el momento de esperar al menos un ciclo", dijo Powell al término de la reunión de octubre. Sin embargo, Goldman Sachs no compra el farol.
Si le preguntan al equipo de analistas de Goldman Sachs Research, la respuesta es que sí: la Fed reducirá los tipos de interés el próximo 10 de diciembre.
"El resumen de proyecciones económicas de septiembre del FOMC implicaba que la mayoría de los miembros veía el recorte de diciembre como el escenario base. Además, los paquetes previos de recortes por gestión de riesgos (reducciones preventivas para proteger la economía frente a posibles riesgos) también sugieren que un tercer y último recorte sería la opción más probable", explica el equipo de Goldman.
La firma norteamericana considera que la debilidad del mercado laboral estadounidense "es real" y no espera que la situación cambie lo suficiente antes de la reunión de diciembre como para que el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) suspenda los recortes.
David Mericle, economista jefe de EEUU en Goldman Sachs, subraya que las renuncias diferidas de empleados públicos, impulsadas por el Departamento de Eficiencia Gubernamental, probablemente generarán un informe de nóminas negativo en octubre y afectarán "ligeramente" a los datos de noviembre. Además, destaca que Powell afirmó en la conferencia de octubre que considera la política monetaria de la Fed como "moderadamente restrictiva", lo cual es una de las razones por las que el mercado laboral sigue enfriándose gradualmente.
"Aunque la conferencia de prensa resultó algo diferente de lo que esperábamos, no hemos cambiado nuestro pronóstico sobre la Fed y seguimos viendo como muy probable un recorte en diciembre", agrega este experto.
Asimismo, la firma estadounidense también prevé dos recortes adicionales de 25 pb en marzo y junio de 2026, lo que situaría la tasa terminal entre el 3% y el 3,25%.
"Sospechamos que existe una oposición considerable dentro del FOMC a los llamados recortes por gestión de riesgos, y que Powell consideró importante reflejar las preocupaciones de otros participantes durante su conferencia", sentencia Mericle.
Sea como fuere, la Fed y el mercado en general siguen pendientes de saber cuándo y qué datos se podrán conocer antes de la reunión del mes que viene. Y es que, si bien se espera que el cierre de Gobierno devuelva la normalidad a los organismos que aportan estas referencias, también lo es que les llevará un tiempo ponerse al día.
Según los expertos de Goldman Sachs, los datos económicos de octubre serán más difíciles de producir, pues el cierre impidió que las agencias recopilaran sus cifras de forma habitual. Además, aunque esperan que el informe oficial de empleo de octubre se publique poco después de la reapertura del Gobierno federal, el resto de los datos corren el peligro de no llegar a tiempo.
A ello hay que añadirle la inexactitud de la información proporcionada por consultoras privadas. ADP, por ejemplo, se ha contradicho con sus propias cifras, indicando en uno de sus últimos informes que la economía estadounidense destruyó 11.000 empleos por semana en octubre en lugar de crear los 42.000 puestos de trabajo que había anunciado anteriormente. Este dato se complementa con los proporcionados por la firma Challenger, Gray & Christmas, que mostró el mayor ritmo de despidos en octubre en los últimos 20 años.
Si bien la suma de ambos factores no invita al optimismo, expertos como los de Goldman Sachs o Danske Bank siguen creyendo que a la Fed no le queda más remedio que recortar los tipos de interés en la próxima reunión. Habrá que esperar a diciembre para comprobar si estas tesis son acertadas.
