Recomiendan "una sólida diversificación entre regiones y clases de activos"
El próximo año está ya al caer, y llega con la difícil tarea de igualar las ganancias bursátiles de 2025. La mayoría de los expertos mantiene una visión positiva sobre 2026, aunque con riesgos procedentes de diversos frentes, por lo que optan por "una postura disciplinada en las carteras" para minimizar el peligro.
Los analistas de Lombard Odier aseguran que su cartera llega al cambio de curso "anclada en perspectivas estratégicas y con una sólida diversificación entre regiones y clases de activos", y recuerdan que "las dificultades de 2025 demostraron que mantener la inversión es rentable cuando los fundamentos se mantienen sólidos".
"En los mercados de renta variable, prevemos una expansión del rendimiento, con expectativas de crecimiento de los beneficios globales que respaldan sólidas ganancias, especialmente en los mercados emergentes. La bajada de los tipos de interés en EEUU, la depreciación del dólar estadounidense y la tregua comercial entre EEUU y China son factores favorables", detallan.
Mientras, en renta fija, destacan que "la deuda de los mercados emergentes ofrece el valor más atractivo", y prevén "que el oro seguirá subiendo", por lo que recomiendan apostar por el metal precioso, ya que creen que la posición de los inversores en 2026 "debería seguir ofreciendo diversificación".
"Para capear la volatilidad y aumentar la resiliencia, las carteras también deben incluir exposición a activos privados y fondos de cobertura cuando corresponda", agregan.
En líneas generales, los estrategas de Lombard Odier creen que 2026 puede ser un curso positivo para los inversores si el crecimiento económico de las principales potencias mundiales se mantiene sólido, aunque advierten también que el próximo año no estará exento de riesgos.
"Si la economía global continúa asimilando la incertidumbre política, el ciclo actual, poco espectacular pero positivo, puede continuar. Sin embargo, aún existen muchas maneras en que los mercados pueden descarrilar. El listón del rendimiento se ha elevado y nos mantenemos alerta", indican.
Estos analistas señalan que "tras dos años de rendimiento excepcional, 2026 se enfrenta ahora a una serie de pruebas de realidad".
"En primer lugar, en la economía estadounidense, necesitaremos confirmar que el mercado laboral se mantiene estable y que la inflación se ha estabilizado. Los importadores y consumidores sentirán plenamente el impacto de los aranceles el próximo año. Incluso si la Corte Suprema revoca su aplicación, los aranceles se mantendrán vigentes bajo diferentes regulaciones y continuarán extendiéndose al comercio mundial", declaran.
Por otro lado, recuerdan que el nuevo presidente de la Reserva Federal (Fed) "también estará bajo escrutinio", y si bien no esperan que la política monetaria estadounidense "quede rehén de las preocupaciones políticas", la ven como "un riesgo con implicaciones de gran alcance para los mercados globales".
"En noviembre, también habrá mucho en juego en las elecciones de mitad de mandato del Congreso, que tradicionalmente son un desafío para los titulares, con el control republicano del poder legislativo en juego", agregan.
En lo que respecta a Europa, señalan que "con incertidumbres políticas y fiscales en varios países, depende mucho de si Alemania cumplirá con las inversiones previstas en infraestructura, tecnología y defensa". China, mientras tanto, "ha establecido medidas a cinco años vista para impulsar la demanda interna y aprovechará su tregua comercial con EEUU para impulsar su independencia tecnológica".
Uno de los focos de interés para 2026 estará, una vez más, en la inteligencia artificial (IA), una herramienta tecnológica que para estos expertos "está transformando los flujos de capital".
"Los resultados corporativos nos brindarán mayor claridad sobre el retorno de la inversión y los riesgos de la IA. Los inversores ya son más selectivos con respecto a la escala del gasto y buscan indicios sólidos de monetización. Sin embargo, la concentración del mercado y las exigentes valoraciones dejan poco margen para la complacencia de los inversores", explican.
En este sentido, creen que "los riesgos aquí parecen menores que en el auge de la burbuja puntocom del año 2000, ya que la mayoría de las empresas involucradas tienen ganancias impresionantes".
"Aun así, sin inversión en tecnología, la economía estadounidense apenas habría crecido en el segundo semestre de 2025, y la inversión empresarial habría disminuido. Además del impacto en la inversión, una recesión tecnológica también perjudicaría el gasto del consumidor debido a la caída de los precios de las acciones, ya que las tenencias de acciones de los hogares estadounidenses equivalen ahora a alrededor del 250% de sus ingresos disponibles", anticipan.
En Lombard Odier también incluyen "riesgos al alza" en su escenario, que incorpora "la posibilidad de que la IA genere aumentos de productividad considerables y sostenidos", un impacto que esperan que "se difunda gradualmente en la economía".
"Si bien no pronosticamos una revolución inminente en la productividad, nuestro modelo actual a 10 años sugiere que un impulso generado por la IA ayudará a compensar con creces un debilitamiento gradual de las tendencias demográficas en la economía estadounidense. En nuestra opinión, esto debería impulsar el crecimiento potencial del PIB estadounidense a un nivel cercano al 2,4% para finales de esta década, desde poco menos del 2% actual", concluyen.
