De Clorox a Pernod Ricard: las líderes verdes que cotizan a "precio de ganga"
Las revoluciones no siempre llegan con pancartas, sino con balances. La transición climática, que muchos siguen viendo como un reto costoso, se está convirtiendo en una oportunidad dorada para inversores pacientes.
Y lo curioso, según Stephen Ellis, analista de Morningstar, es que “algunas de las compañías más comprometidas con la sostenibilidad cotizan hoy con descuentos que invitan a mirar dos veces”. Es decir, "tienen un gran potencial".
El informe de Morningstar identifica a 21 líderes globales en la transición hacia una economía baja en carbono. Pero, de entre ellos, cinco destacan "no solo por su solidez ambiental, sino por su atractivo bursátil": Clorox, Air Liquide, Sanofi, Henkel y Pernod Ricard. Todas presentan una calificación de cuatro o cinco estrellas y, según Ellis, “ofrecen valoraciones que el mercado aún no ha sabido reconocer plenamente”.
El experto recuerda que comprender cómo cada sector se adapta al riesgo climático “es esencial para separar a los líderes de los que solo hacen gestos simbólicos”. Su estudio evalúa factores concretos: reducción de emisiones, objetivos medibles y gobernanza climática efectiva. Solo las compañías con una puntuación superior a 55 en transición hacia bajas emisiones y sin controversias significativas entran en la lista.
Clorox es un veterano del consumo que ha sabido reinventarse. Más de un siglo después de su fundación, la empresa estadounidense no solo limpia hogares: también limpia su huella ambiental. Su diversificación, desde Pine-Sol hasta Brita, y su compromiso con materiales reciclables la convierten en una apuesta defensiva con sesgo verde.
Air Liquide, nacida en 1902, suministra gases industriales a 3,8 millones de clientes en 78 países. Su papel en la cadena energética y sanitaria es clave. Ellis la define como “una empresa que no solo reduce emisiones, sino que habilita la descarbonización de terceros”. Con ingresos de 27.100 millones de euros en 2024 y más de 65.000 empleados, combina estabilidad con innovación.
Sanofi aporta el componente sanitario de la ecuación. Su medicamento estrella, Dupixent, genera el 30% de sus ventas y refleja una filosofía de crecimiento sostenible basada en innovación médica. “La salud y el clima están más conectados de lo que parece”, apunta Ellis, destacando el esfuerzo del grupo francés por reducir su impacto medioambiental y fortalecer la transparencia de sus informes ESG.
Henkel, la alemana detrás de Persil o Schwarzkopf, equilibra tradición e industria 4.0. Sus divisiones de consumo y adhesivos -mitad y mitad del negocio- avanzan hacia procesos de baja huella de carbono. Con presencia fuerte en Europa, Norteamérica y Asia-Pacífico, representa el perfil del “industrial verde” que Ellis considera fundamental en la nueva economía circular.
Por último, Pernod Ricard demuestra que incluso el sector de las bebidas espirituosas puede ser sostenible. Dueña de 240 marcas en 160 países, desde Absolut hasta Chivas Regal, la francesa ha sabido desprenderse de activos menos responsables y apostar por una producción más eficiente. “Las marcas con propósito están ganando terreno”, subraya Ellis.
El analista es tajante: “Para muchas empresas, el coste de no actuar frente al cambio climático es mayor que el de transformarse”. Los riesgos regulatorios, la presión social y la volatilidad de las materias primas ya no permiten el inmovilismo.
De ahí que gobiernos y corporaciones destinen miles de millones a proyectos de descarbonización. Y, paradójicamente, muchos de los líderes de este cambio siguen cotizando a múltiplos modestos frente a sus pares menos comprometidos.
La tesis de Morningstar es clara: las compañías que integran la sostenibilidad en su estrategia corporativa no solo reducen riesgos, sino que fortalecen su flujo de caja a largo plazo. “La rentabilidad verde ya no es una promesa: es una realidad que el mercado empieza a descontar tarde”, sostiene Ellis. Para el inversor paciente, esa demora puede ser oro.
El experto concluye con una reflexión que resume el espíritu del informe: “La transición climática no será lineal, pero los que se adelanten marcarán el ritmo del nuevo ciclo económico”.
En un mercado donde abundan las modas, estas cinco compañías combinan propósito y potencial. Y quizá por eso, como diría Ellis, la sostenibilidad está, por fin, dejando de ser un gesto para convertirse en una estrategia ganadora.