Tesla, en su peor año desde 2019: ¿chollo bursátil o trampa?

La compañía ha vuelto a decepcionar con sus ventas en Europa

Carlos Suárez
Bolsamania | 30 ago, 2025 06:00
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TESLA MTRS

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¿Es Tesla un barco a la deriva en mitad de la tormenta o un transatlántico que aguanta el temporal y prepara un nuevo viaje triunfal? La duda sobrevuela Wall Street este 2025, un año que parece que va a quedar marcado como uno de los peores para la compañía desde 2019.

Entre ventas a la baja y polémicas que giran en torno a Elon Musk, la acción pierde alrededor de un 15% en lo que va de ejercicio. Sin embargo, hay gestores que ven en esta caída un billete anticipado hacia la próxima gran remontada.

UN AÑO NEGRO PARA TESLA

Tesla ha encadenado dos trimestres de descensos en sus ventas, pasando de 19.900 millones de dólares en el segundo trimestre de 2024 a 16.700 millones en el mismo periodo de 2025. Un golpe que no solo refleja problemas internos, sino también la debilidad general del mercado de vehículos eléctricos en EEUU, donde las ventas retrocedieron un 6,3%.

Además, en Europa, Tesla registró en julio un 40% menos de ventas, con un total de 8.837 matriculaciones, según los datos de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA). Representa el séptimo mes consecutivo de caídas de la compañía.

El panorama se complica con las controversias del propio Musk, cuya hiperactividad política y comunicativa ha generado ruido y desconfianza. Aun así, el gestor de fondos Joe Dennison se mantiene firme en su convicción: “El futuro del transporte es eléctrico y autónomo, y no hay compañía mejor posicionada para capitalizarlo que Tesla”.

EL OJO DEL INVERSOR PACIENTE

Dennison dirige el Virtus Zevenbergen Innovative Growth Fund, con 516 millones de dólares bajo gestión y un 7,3% invertido en Tesla. No es un detalle menor: se trata de una de las mayores posiciones en cualquier fondo diversificado de renta variable estadounidense.

Su confianza no es ciega, sino fruto de una trayectoria. “Siempre hemos visto a Tesla como algo más que una empresa de coches: es un líder de generación en inteligencia artificial, robótica y energía sostenible”, subraya. El fondo, pese a su volatilidad -perdió un 55% en 2022 y ganó un 66% en 2023-, ha logrado un retorno medio del 15,8% anual en la última década.

LECCIONES DEL PASADO

La historia de Tesla está plagada de sacudidas. En 2016, con el Model 3 aún en pañales, las acciones se hundieron un 40% y las pérdidas anuales se triplicaron. Pero un año más tarde, tras escalar la producción, el valor se disparó un 45,7%. El paralelismo con la situación actual es evidente.

Dennison lo resume así: “Aceptamos que habrá turbulencias a corto plazo, pero la compañía sigue invirtiendo en lo que generará retornos a largo plazo”.

CATALIZADORES DE LA REMONTADA

El citado gestor señala tres motores que podrían cambiar el rumbo de Tesla en 2026:

- Autonomía y robotaxis. El programa ya opera con licencia estatal en Texas, y su expansión promete dar a Tesla una ventaja diferencial en el mercado.

- Inteligencia artificial y datos. Con millones de coches recopilando información en tiempo real, Tesla posee la materia prima esencial para entrenar sus sistemas de conducción autónoma. “Las variables clave de la IA son datos, capital y talento, y Tesla cumple en las tres”, sentencia Dennison.

- Energía sostenible. Aunque solo supone un 10%-15% de ingresos, este segmento crece un 50% anual y ofrece los márgenes más altos.

A ello se suma el lanzamiento de nuevos modelos más asequibles, como el seis plazas Model Y L, con los que la marca busca ampliar su base de clientes.

RIESGOS Y OPORTUNIDADES

No todo es viento de cola. La exposición de Musk al debate político sigue siendo un factor de riesgo reputacional. Además, la competencia china y la ralentización del mercado eléctrico global son piedras en el camino. Sin embargo, la solidez del balance, con 15.600 millones en caja, da margen a Tesla para seguir invirtiendo a contracorriente.

Para Dennison, lo esencial es separar el ruido de los números: “Al final, serán las cifras y la ejecución, no las polémicas, las que marquen el destino de Tesla en bolsa”.

CONCLUSIÓN: EL DILEMA DEL INVERSOR

Tesla es hoy una paradoja. Es a la vez promesa tecnológica y objeto de escrutinio mediático; un gigante con caja sólida y un líder controvertido. La acción parece atrapada en un laberinto, pero para quienes confían en los ciclos de largo plazo, podría ser la puerta a un espejismo que se materialice en 2026.

Porque, como enseña su historia, cada caída de Tesla ha sido antesala de un renacimiento. La pregunta para el inversor es si esta vez volverá a cumplirse la profecía.

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