El valor se encuentra en tendencia alcista con objetivo en los 67 euros
La inteligencia artificial está disparando una nueva carrera bursátil. Pero no todo el dinero quiere seguir persiguiendo fabricantes de chips a múltiplos cada vez más extremos. Algunos inversores empiezan a mirar hacia otro lugar mucho menos evidente: las compañías capaces de alimentar eléctricamente el crecimiento de la IA.
Porque detrás de cada centro de datos, cada modelo generativo y cada nueva infraestructura de computación hay una realidad palpable: la inteligencia artificial consume cantidades masivas de energía. Y ahí es donde una gran energética europea empieza a entrar en escena.
Según explica Nicolás López Medina, experto de Singular Bank, RWE se está posicionando como una de las grandes apuestas indirectas para aprovechar el aumento de demanda eléctrica ligado a la IA y a los centros de datos.
RWE es actualmente la tercera empresa europea en energías renovables y la segunda del mundo en eólica marina. Cuenta con una capacidad instalada de 47 GW, de los cuales 21 GW corresponden a renovables, 16 GW a generación flexible con gas y 3 GW a almacenamiento hidráulico y baterías.
Además, mantiene más de 10 GW adicionales en construcción, repartidos entre eólica offshore, solar y baterías, mientras prevé elevar su capacidad total hasta 65 GW para 2030.
El punto clave de la tesis no está solo en las renovables. Está en algo mucho más estratégico para el nuevo ciclo energético que empieza a dibujar la IA: la generación flexible. “La inteligencia artificial no solo necesita energía. Necesita energía constante, adaptable y capaz de responder a picos de demanda”. Y ahí RWE está reforzando posiciones.
El informe destaca que la compañía está añadiendo en Estados Unidos activos de generación flexible capaces de adaptarse rápidamente a la intermitencia de las renovables y a las variaciones de demanda.
Eso incluye turbinas de gas tipo 'peakers' y ciclos combinados que pueden arrancar o variar producción rápidamente. Según Singular Bank, estos nuevos proyectos ofrecen TIRes especialmente atractivas, del orden del 25%-30%.
Además, Alemania prepara subastas para 9 GW de nuevas centrales de gas e hidrógeno y RWE ya tendría turbinas aseguradas para 2,7 GW. La compañía espera retornos del 9%-12% en esta área flexible.
El mercado empieza a entender una idea que hasta hace poco parecía secundaria: la revolución de la IA no solo beneficiará a fabricantes de semiconductores. También puede impulsar a quienes suministren la electricidad necesaria para sostener toda esa infraestructura.
La compañía presentó unos resultados del primer trimestre en los que el EBITDA ajustado creció un 25% interanual, impulsado especialmente por la eólica offshore, cuyo beneficio aumentó un 50%.
Las mayores velocidades del viento en Europa, la mayor producción de sus parques y un pago extraordinario relacionado con una resolución judicial favorable en Países Bajos ayudaron a compensar un entorno más complicado en trading energético y suministro, afectado por la volatilidad ligada al conflicto con Irán.
RWE mantuvo además sus previsiones para 2026, con una previsión de EBITDA ajustado de entre 5.200 y 5.800 millones de euros.
“La normalización en los vientos y la entrada en operación de nuevos proyectos offshore deberían impulsar claramente el beneficio en los próximos dos o tres años”, señala el análisis.
El relato bursátil de RWE mezcla varios elementos muy atractivos para el mercado: renovables, baterías, crecimiento estructural de la demanda eléctrica, dividendo creciente y recompras.
Pero también existen riesgos importantes. El informe menciona presión inflacionaria en la cadena de suministro, posibles restricciones regulatorias en Estados Unidos, sensibilidad al precio del gas, CO2 y spreads eléctricos, además de riesgos habituales como retrasos y sobrecostes.
No obstante, desde el punto de vista técnico, Singular Bank considera que la compañía mantiene una tendencia alcista de largo plazo con un próximo objetivo en torno a los 67 euros y potencialmente hacia los máximos históricos de 2007, cerca de los 90 euros.
A corto plazo, sin embargo, el valor podría moverse lateralmente entre 52 y 62 euros tras la fuerte subida de los últimos meses.