"Cada vez más países respaldan un compromiso para triplicar la capacidad nuclear para 2050", afirman
El debate en torno a la energía nuclear parece no tener fin. La diatriba sobre si prolongar la vida útil de las centrales españolas ha vuelto a la palestra tras el histórico apagón sufrido el pasado 28 de abril. En 2019 se pactó un desmantelamiento escalonado entre 2027 y 2035, aunque las empresas pueden extenderlo si así lo desean mientras las cinco centrales nucleares activas –Almaraz, Ascó, Cofrentes, Trillo y Vandellós– sigan siendo rentables, algo en cuestión debido a su elevado coste de mantenimiento y a la preferencia de los mercados por la inversión en renovables.
No obstante, los expertos de Goldman Sachs Research opinan que, tras décadas de estancamiento, hay razones suficientes para creer que la oferta de energía nuclear va a aumentar "significativamente" en los próximos años. A saber: el crecimiento del consumo eléctrico, el cambio hacia fuentes de energía más limpias y la necesidad de fuentes de energía disponibles las 24 horas del día.
"Para 2040, se espera que la capacidad mundial de generación nuclear pase de 378 gigavatios (GW) a 575 GW, lo que representa un aumento en la participación de la energía nuclear en la matriz eléctrica global, del 9% al 12%. Cada vez más países están respaldando un compromiso para triplicar la capacidad nuclear para 2050", afirman los analistas Brian Lee y Carly Davenport, que ven una clara oportunidad de inversión en este sector.
Desde que se lanzó el primer reactor nuclear comercial en 1954, el apoyo a la energía nuclear ha fluctuado, dependiendo de cómo se perciben su seguridad y fiabilidad. Sin ir más lejos, la energía nuclear se redujo al 9% del suministro eléctrico mundial tras el accidente de Fukushima (Japón) en 2011 y ha permanecido en ese nivel desde entonces.
Como consecuencia, la flota mundial de reactores ha estado envejeciendo "rápidamente" debido a la falta de inversión y de interés en esta tecnología. Según datos de Goldman Sachs Research, el reactor nuclear promedio tiene actualmente unos 32 años de antigüedad.
No obstante, parece que ahora se están dando las condiciones para acelerar la construcción de nuevas plantas nucleares. De hecho, la inversión global en generación nuclear creció a una tasa compuesta anual del 14% entre 2020 y 2024, tras casi cinco años sin crecimiento.
En mayo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump firmó órdenes ejecutivas para acelerar la adopción de energía nuclear en el país. Estas buscan reducir barreras regulatorias y de costes, además de proporcionar financiación, con el objetivo de aumentar la capacidad nuclear en EEUU de unos 100 GW actuales a 400 GW para 2050.
De su lado, China planea construir 150 reactores nucleares en los próximos 15 años, con el objetivo de alcanzar los 200 GW de capacidad nuclear para 2035, según el 14º Plan Quinquenal del país. Y en la cumbre climática COP29 de noviembre de 2024, 31 países se comprometieron a triplicar la generación nuclear mundial para 2050, junto a 140 empresas del sector nuclear y 14 grandes instituciones financieras.
"Esto ha ocurrido gracias a una mejora en el apoyo político a nivel mundial, impulsada por la creciente demanda eléctrica y la necesidad de alternativas con menos emisiones, en un mundo que está retirando plantas a carbón mucho más rápido de lo que construye nuevas", escriben Lee y Davenport.
Actualmente, hay 61 reactores nucleares en construcción en 15 países diferentes, y aproximadamente la mitad se encuentran en China. El informe de Lee y Davenport señala que 59 de estos reactores están programados para entrar en funcionamiento en o antes de 2032. Además, hay unos 85 reactores planificados en todo el mundo, con otros 359 propuestos.
"Si bien no anticipamos que todos estos reactores se construyan, esta cifra sigue siendo relevante para demostrar el nivel de actividad en la industria", señalan.
Para estos expertos, estas proyecciones invitan al optimismo a la hora de invertir en nucleares, especialmente en nuevas tecnologías, pues están llamadas a impulsar la capacidad de generación nuclear. Por ejemplo, los reactores modulares pequeños (SMRs), una variante de tamaño más reducido y con menor capacidad de generación: entre 20 y 300 megavatios, frente al 1 GW de los reactores grandes.
No obstante, el atractivo de los SMRs radica en los costes. Esto se debe a que están compuestos por componentes estandarizados que pueden ser producidos en serie en fábricas tradicionales y transportados al lugar de instalación, a diferencia de los reactores tradicionales que se construyen in situ.
En consecuencia, Goldman Sachs Research proyecta que el coste nivelado de la energía (LCOE) de un SMR, es decir, la media neta del coste actual de la generación de la energía de un generador durante su ciclo de vida, podría ser inferior a 100 dólares por megavatio hora, en comparación con los 125 dólares/MWh de los reactores tradicionales.
"Esto representa una oportunidad de crecimiento prácticamente desde cero para el sector, ya que actualmente solo hay dos SMRs con licencia, aprobados y operativos, y un reactor de prueba funcionando en todo el mundo", afirman Lee y Davenport. Sin embargo, como la tecnología SMR aún está lejos de ser escalable, las proyecciones de crecimiento para la generación nuclear se basan principalmente en la extensión de vida útil de reactores existentes, reactivación de reactores inactivos y la puesta en marcha de nuevos reactores tradicionales.
Por otro lado, estos expertos señalan que los inversores también deben prestar atención a los productores de uranio como otros grandes vencedores en este contexto.
En concreto, estiman que, si en 2024 la demanda global de óxido de uranio fue de aproximadamente 90.000 toneladas, los requerimientos anuales de este material ascenderán a 164.000 toneladas para 2045. Y eso, añaden, sin contar la demanda secundaria de empresas que compran para aumentar inventarios, gobiernos o compradores individuales.
Por otro lado, se prevé que la producción de uranio aumente desde las 80.000 toneladas actuales a cerca de 95.000 toneladas en 2030, antes de caer nuevamente a unas 60,000 toneladas en 2045. En conjunto, el equipo proyecta un déficit de suministro de uranio de aproximadamente 17.500 toneladas para 2030.
"Este déficit estructural probablemente provoque un aumento de los precios del uranio, lo que a su vez podría impulsar al alza el valor de las acciones de empresas mineras de uranio", concluyen.
