El coste de los productos energéticos subieron un 11,2% en junio en comparación con el 16,6% de mayo
Debido, principalmente, a la caída del precio de la energía, la inflación de Francia se desacelera en junio hasta el 1,8% tras situarse en el 2,4% en mayo, según los datos avanzados por el Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos (Insee).
Como explican, esta desaceleración de la inflación se atribuye a la fuerte caída de los precios de la energía, en particular de los productos derivados del petróleo, que subieron un 11,2% en junio en comparación con el 16,6% de mayo.
Por su parte, los precios de los servicios se ralentizan interanualmente, pero en menor medida (1,8% frente al 2,1%), al igual que los precios de los alimentos (0,9% frente al 1,1% de mayo). Mientras, la caída de los precios de los productos manufacturados se acelera, en parte debido a factores del calendario, ya que la recopilación de datos de junio incluye más días de venta que el año pasado.
En cuanto a la tasa de inflación armonizada, se modera hasta el 2% interanual en junio, tras el 2,8% de mayo.
"En general, estas cifras de inflación son más débiles de lo esperado por el consenso y pueden interpretarse como una señal de política monetaria expansiva por parte del Banco Central Europeo (BCE)", señalan los analistas de ING, que añaden que "las presiones inflacionarias tanto en alimentos como en servicios resultaron ser más débiles de lo previsto. Por lo tanto, los datos confirman que el riesgo de una espiral inflacionaria sigue siendo extremadamente bajo en Francia y significativamente más limitado que en los países vecinos"
No obstante, se prevé que la inflación vuelva a subir en los próximos meses: "Por un lado, la cifra de junio se ve artificialmente afectada por el momento de las rebajas. Por otro lado, es probable que varios factores contribuyan a un repunte".
"El aumento del salario mínimo, indexado a la inflación, debería impulsar nuevamente los precios de los servicios, que podrían acercarse al 2,5% a finales de año. También se prevé que los precios de los servicios de transporte y telecomunicaciones, en un contexto de menor competencia, aumenten. La inflación de los alimentos debería incrementarse gradualmente, ya que el aumento de los costes energéticos suele tardar varios meses en repercutir en los precios de los alimentos. Asimismo, se prevé que la inflación energética se mantenga claramente positiva durante el resto del año", explican.
Sin embargo, creen que el aumento previsto de la inflación en los próximos meses "debería mantenerse limitado, dada la actual debilidad de la demanda interna en Francia, la baja confianza del consumidor y la revisión a la baja de las expectativas de precios de las empresas en las encuestas".
En promedio, se espera que la inflación francesa en 2026 se mantenga por debajo de la de la eurozona y oscile entre el 2% y el 2,5%, tras haber promediado el 0,9% en 2025.