Este viernes se dará a conocer el dato del Índice de Precios de Consumo (IPC) de la eurozona de abril
Este viernes se da a conocer el dato de inflación de la eurozona de abril y la previsión es que el Índice de Precios de Consumo (IPC) continúe moderándose gracias a la caída de los costes energéticos. Sin embargo, la incertidumbre provocada por los aranceles hace ser precavidos a los analistas, que creen el riesgo de que el Banco Central Europeo (BCE) no alcance su objetivo ha aumentado.
"Creemos que el IPC anticipado de la eurozona para abril mostrará una desaceleración de la inflación hasta el 2,1% interanual, debido únicamente a la bajada de los precios de la energía. La inflación subyacente probablemente se mantendrá estable en el 2,4%", estiman en Danske Bank.
En Deutsche Bank pronostican que la inflación general seguirá cayendo en abril, hasta el 2,09% interanual, dado que "la reciente caída de los costes energéticos lastrará los precios". Sin embargo, esperan que la tasa subyacente repunte una décima, hasta el 2,5 % interanual.
"Esto refleja nuestra estimación de que la inflación de los servicios repuntará hasta el 3,6% interanual. Prevemos que las tarifas aéreas y los paquetes vacacionales registrarán fuertes aumentos intermensuales durante la Semana Santa. Esto, sumado a las bajas variaciones intermensuales del 24 de abril, impulsará al alza la tasa de inflación anual del turismo y de los servicios en general", señalan.
No obstante, creen que la inflación de los artículos no volátiles de la cesta de servicios continuará su tendencia a la baja, compensando parcialmente el impulso temporal del turismo. En cuanto a los bienes subyacentes, prevén que se mantengan prácticamente sin cambios.
Hay que recordar que, en marzo, la inflación se moderó una décima, hasta el 2,2%, registrando la menor subida de precios desde noviembre del año pasado. La tasa de inflación subyacente se frenó dos décimas, hasta el 2,4%.
Las últimas proyecciones del BCE apuntan a una inflación general media del 2,3% en 2025, del 1,9% en 2026 y del 2% en 2027. Por su parte, para la inflación subyacente, el organismo prevé que se sitúe de media en el 2,2% en 2025, el 2% en 2026 y el 1,9% en 2027.
Pero hay que tener en cuenta que estas previsiones, publicadas a principios de marzo, no incluyen el impacto de la guerra arancelaria ni sus efectos. De hecho, la presidenta del organismo, Christine Lagarde, ha reconocido que, "en el entorno actual", es "imposible" que la inflación general se mantenga siempre en el 2%.
Es más, Lagarde reconoce que, con los aranceles que Estados Unidos ha impuesto a la Unión Europea (UE), las perspectivas de inflación se han vuelto "significativamente más inciertas".
A corto plazo, "las medidas de represalia de la UE y un tipo de cambio del euro más débil, derivado de la menor demanda estadounidense de productos europeos, podrían elevar la inflación en aproximadamente medio punto porcentual. El efecto se atenuaría a medio plazo debido a que la menor actividad económica moderaría las presiones inflacionarias", ha dicho.
"Suponiendo que las tensiones comerciales no se disipen pronto y que las próximas semanas muestren las primeras consecuencias para la economía de la eurozona, el riesgo de que el BCE no alcance su objetivo de inflación aumentará", indican los analistas de ING, que creen que "el fortalecimiento del euro y la caída de los precios de la energía han agravado el impacto desinflacionario que las actuales tensiones comerciales tendrán en la eurozona".
También en Rabobank consideran que las previsiones de inflación actuales del BCE "se basan en suposiciones demasiado optimistas". En su opinión, "suponiendo que al menos algunos de estos escenarios incluyan una respuesta europea a los aranceles estadounidenses, los posibles efectos inflacionarios deberían hacerse más visibles para los responsables políticos, especialmente si las perspectivas de un acuerdo comercial entre la UE y Estados Unidos no mejoran con el paso del tiempo".
A diferencia de las proyecciones de referencia del BCE, su escenario de referencia asume que existen algunas diferencias irreconciliables entre las posturas europeas y estadounidenses sobre las relaciones comerciales: "Observamos que la inflación se mantendrá por encima del objetivo del BCE tanto en 2025 como en 2026. Esto también se debe en parte a las medidas fiscales que se están implementando como parte de las políticas de defensa e infraestructura".
De cara al cómputo anual, Bank of America proyecta un IPC del 1,7% en 2025 y del 1,4% en 2026, con la tasa subyacente en el 2% y el 1,7%, respectivamente. Las perspectivas de Deutsche Bank para ambos años recogen "un mayor incumplimiento del objetivo de inflación". Finalmente, en Renta 4 ven que la desaceleración de la demanda unida a la apreciación del euro "podrían seguir contribuyendo a una moderación a futuro de las presiones inflacionistas".