El consenso prevé la creación de 95.000 nuevos puestos de trabajo en mayo
El mercado laboral de EEUU se ha convertido en un rayo de esperanza para la primera economía del mundo. Y es que la solidez mostrada por los últimos informes de empleo supone un importante respaldo en medio de las preocupaciones por la inflación. Pero ¿podrá seguir sorprendiendo?
"Las cifras de empleo de marzo y abril fueron inesperadamente sólidas y coincidieron con otros indicios de que la economía estadounidense se mantiene relativamente bien, incluso a pesar del aumento de la inflación debido a los elevados precios de la energía provocados por el conflicto en Oriente Medio, y el resto de fuerzas inflacionarias", afirma el analista Manuel Pinto.
Por ello, "el consenso espera que esta economía haya seguido generando empleo a un ritmo moderado y que la tasa de desempleo se mantenga en un nivel muy bajo en términos históricos", valoran en Link Securities.
Así, el mercado prevé la creación de 95.000 nuevos puestos de trabajo en mayo, en comparación con los 115.000 del mes anterior y que la tasa de paro se mantenga estable en el 4,3%.
"El crecimiento del empleo se ha acelerado en los últimos seis meses, aunque gran parte de este sigue concentrado en el sector sanitario. Al mismo tiempo, la drástica disminución de la migración y el envejecimiento de la población limitan la oferta de mano de obra", comentan en ING Economics.
Con todo, para Stephen Innes, socio director de SPI Asset Management, el informe de empleo ya no es simplemente una medida de la contratación, sino que se ha convertido en una prueba de estrés para la "capacidad de pago de los consumidores".
"Si el ahorro se desploma, pero el empleo se mantiene sólido, los hogares podrían seguir gastando, invirtiendo y apoyando el crecimiento durante más tiempo del esperado. Si la contratación comienza a debilitarse mientras el ahorro ya está al límite, los mercados podrían descubrir repentinamente que el consumidor más importante del mundo tiene mucho menos margen de error del que se creía", indica.
A pesar de la 'resistencia' del mercado laboral, las presiones inflacionistas derivadas de la guerra de Irán han llevado a los inversores a anticipar que la próxima medida de la Reserva Federal (Fed) probablemente será aumentar los tipos de interés. De hecho, el consenso actualmente estima, con una probabilidad del 59%, una subida de las tasas para finales de año.
"Otro resultado positivo como el de abril podría afianzar la idea de que los tipos no bajarán pronto, sobre todo si hay indicios de un crecimiento salarial significativo. Por otro lado, un dato peor de lo esperado podría generar preocupación por una posible recesión y alterar el panorama de las tasas", indica Russ Mould, director de inversiones de AJ Bell.
"Un mercado laboral sólido probablemente aumentaría las expectativas de una subida de tipos de interés, sobre todo si hay indicios de un crecimiento salarial significativo. Sin embargo, si los datos muestran que el conflicto en Oriente Medio está afectando negativamente al mercado laboral, esas expectativas podrían reducirse", agrega Pinto.
Además, para Ipek Ozkardeskaya, analista sénior de Swissquote, el banco central vigilará de cerca el crecimiento salarial, que se "desacelerará ligeramente hasta el 3,5%". "Si bien esta cifra aún supera el objetivo de inflación del 2% de la Fed, la disminución del poder adquisitivo de los estadounidenses y el aumento de los niveles de deuda harán que los analistas del organismo no se fijen únicamente en la cifra en sí, sino en si el resultado es mejor o peor de lo esperado".
De este modo, indica que "un conjunto de datos acorde con las expectativas mantendrá equilibradas las previsiones de la Fed: no habrá recorte de tipos este año. Un conjunto de cifras mejores de lo esperado podría impulsar aún más las apuestas a una subida de tipos de interés a finales de año, mientras que unas cifras más débiles de lo esperado difícilmente reavivarán las esperanzas de una bajada de tipos antes de que termine la guerra en Oriente Medio".
Pero el problema es que puede que no exista un número perfecto. Al menos así lo cree Innes. "Un informe de empleo débil refuerza de inmediato el argumento de que los consumidores finalmente están sintiendo el impacto acumulativo del agotamiento de sus ahorros, el aumento de los costes de endeudamiento y años de presión inflacionista".
En cambio, un dato excepcional probablemente elevaría los rendimientos de los bonos del Tesoro, ya que los operadores posponen las expectativas de recortes de tasas y comienzan a cuestionar si la Fed puede mantener los tipos sin cambios. "En ese contexto, las buenas noticias económicas corren el riesgo de convertirse en malas noticias para el mercado".
"Esto deja al mercado intentando navegar por un canal inusualmente estrecho. El crecimiento debe mantenerse lo suficientemente fuerte como para tranquilizar a los inversores y demostrar que el consumo no se está debilitando, pero no tanto como para reavivar los temores inflacionarios e impulsar los rendimientos al alza. Es un delicado equilibrio que se vuelve más difícil con cada mes que pasa, a medida que los ahorros continúan disminuyendo", concluye Innes.