La desaceleración de la inflación abre la puerta a una postura más flexible del BCE

Aunque los analistas ven justificada una cautelosa subida de los tipos de interés de 25 puntos básicos

Irene Hernández
Bolsamania | 02 jul, 2026 17:43 - Actualizado: 14:08
ep la presidenta del banco central europeo bce christine lagarde
La presidenta del Banco Central Europeo, Christine LagardeBCE

La desaceleración de la inflación en la eurozona resulta favorable para la actitud moderada y abre la puerta a una postura más flexible por parte del Banco Central Europeo (BCE). No obstante, los analistas ven justificada una cautelosa subida de los tipos de interés de 25 puntos básicos en próximas reuniones.

Según la estimación preliminar publicada por Eurostat, la oficina de estadística de la Unión Europea (UE), la inflación de la zona euro dio un respiro en junio, ya que el Índice de Precios de Consumo (IPC) se situó en el 2,8%, frente al 3,2% de mayo, y por debajo de lo esperado.

Además, la tasa subyacente, es decir, aquella que excluye los precios volátiles de la energía, alimentos, alcohol y tabaco, se relajó dos décimas, hasta el 2,4%.

"La inflación en la eurozona se moderó más rápido de lo esperado, impulsada por la caída de los precios de la energía y la moderación de los precios de los alimentos", destacan en Julius Baer.

Como indican, "los esfuerzos por la paz en Oriente Medio, que dieron lugar a un descenso notable de los precios del petróleo, fueron el principal motor de la menor inflación en junio", mientras que "los precios de los servicios siguen siendo el principal motor de la inflación, contribuyendo con 1,5 puntos porcentuales —más de la mitad— a la inflación general".

En este contexto, consideran que, "dado que la inflación en la eurozona se está desacelerando más rápido de lo previsto, la necesidad de un mayor ajuste monetario por parte del BCE está disminuyendo".

No obstante, "la fuerte inflación de los precios de los servicios y la considerable presión inflacionaria en desarrollo, como revelan las encuestas empresariales que indican la repercusión del aumento de los precios de los insumos en los consumidores, son las principales razones para prever que el BCE subirá su tipo de interés oficial en otros 25 puntos básicos en su próxima reunión del 23 de julio. El nivel moderado del tipo de depósito, en el 2,25%, es otro factor que permite al BCE volver a subirlo sin riesgo de un daño económico significativo", aseguran.

Sin embargo, matizan que, con una menor inflación, su confianza en las subidas de tipos previstas ha disminuido.

En general, es una opinión compartida por los analistas de Danske Bank, donde señalan que "la disminución de las presiones inflacionarias abre la puerta a una postura más flexible del BCE".

"La inflación en el segundo trimestre ha promediado ahora el 3% interanual, por debajo de las últimas proyecciones del BCE del 3,2% interanual en todos sus escenarios. Los precios de los alimentos continuaron cayendo en junio y el dinamismo de los precios de los bienes se mantiene bajo, lo que significa que los efectos indirectos de la crisis energética son, hasta el momento, muy limitados, lo que resulta favorable para la postura moderada del BCE", afirman.

Como recuerdan, en su reunión de junio, el BCE subió los tipos de interés oficiales en 25 puntos básicos, situando el tipo de depósito en el 2,25%, con la presidenta, Christine Lagarde, restando importancia a los riesgos de crecimiento y haciendo hincapié en los riesgos de inflación al alza.

"Desde entonces, los precios del petróleo se han desplomado tras el acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán y el petróleo al contado cotiza por debajo del escenario más moderado del BCE. Las expectativas de inflación basadas en el mercado también han disminuido, con una inflación a dos años del 2% y a un año del 2,2%. Si bien seguimos pronosticando una subida de 25 puntos básicos en septiembre, vemos claros riesgos a la baja para esta previsión", dicen.

Por su parte, desde ING comentan que para el organismo europeo "la perspectiva parece inclinarse hacia una política monetaria más expansiva" y que, "ante la incertidumbre que aún rodea el acuerdo de Oriente Medio, el BCE agradecerá disponer de tiempo para observar cómo se desarrollan los acontecimientos y determinar si aún es necesario adoptar medidas más contundentes".