El ciclista navarro logró el oro en la contrarreloj de los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996
Fue la última vez que voló. La última vez que se le vio acoplado a la bicicleta. La última vez que fundió sus bielas. La última vez que sus pedaladas castigaron el asfalto en busca de la meta. La última vez que apretó los dientes y mostró su sonrisa de sufrimiento al mundo. Fue la última vez que Miguel fue Indurain. Fue en Atlanta. En los Juegos Olímpicos. Y justo hoy se cumplen 20 años.