Las cantidades multimillonarias que se han movido y se van a mover en la cita olímpica tambalean los cimientos de una economía que no pasa por buenos momentos
A tan solo unos días para que comience el mayor evento deportivo del año, Brasil se prepara para tener todo milimétricamente controlado para que salga a pedir de boca. Que ocurra todo bien y sin sobresaltos es, precisamente, lo que unos Juegos Olímpicos precisa, pero para ello hay que realizar un gran esfuerzo económico en medio de una realidad poco halagüeña.