Pagar por el producto o ser el producto: la batalla entre Apple y Facebook

Dos compañías muy diferentes enfrentadas por una idea ¿cómo tratar a los clientes?

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Bolsamania | 08 abr, 2018

Desde hace varios años, y más intensamente desde que saliera a la luz el escándalo del robo de datos de 87 millones de miembros de la red social, Facebook y Apple debaten, en voz de sus directores ejecutivos, sobre la forma de tratar a sus usuarios y si deben hacerlo como clientes o como productos. En Internet nada es gratis y la filtración de Cambridge Analytica lo ha demostrado.

Mark Zuckerberg y Tim Cook son dos de los líderes de Silicon Valley. Al frente de Facebook y Apple, respectivamente, marcan tendencia y sus compañías influyen sobre la vida de millones de usuarios en todo el mundo. Dos empresas muy diferentes enfrentadas por una idea ¿cómo tratar a los clientes?

Apple lleva años diseñando su estrategia de productos y servicios colocando a sus clientes en el centro de todo. Muchos expertos explican que más que clientes, los de Cupertino tienen fans fieles al estilo de vida que proponen. El servicio de sus tiendas o el diseño de sus productos se han convertido en las líneas maestras de la compañía. Preguntado, en una entrevista en Recode, por la situación de Facebook y qué haría si estuviera en la situación de Zuckerberg, Tim Cook no dudó: "¿Qué haría? Yo no estaría en esta situación".

Apple defiende que entrar en la parte más privada de las personas es “una invasión de la privacidad”

La versión de Apple es que a ellos les "importa la experiencia de usuario, no vamos a entrometernos en su vida personal”. Cook asegura que entrar en la parte más privada de las personas es “una invasión de la privacidad” y explica que “la privacidad es un derecho humano. Es una libertad civil y algo que de alguna manera es inherente a Estados Unidos, como la libertad de expresión y la libertad de prensa; la privacidad siempre debe estar a nuestro alcance”.

No es el primer golpe desde Apple a Facebook. En 2014, en una carta abierta, Cook afirmaba: "Hace unos años, el usuario de servicios de Internet comenzó a darse cuenta de que cuando un servicio es gratuito, no es el cliente, sino el producto", poniendo en el punto de mira a compañías como Facebook o Google. La 'guerra fría' entre los de Cupertino y los de Menlo Park ha provocado incluso cambios en los dispositivos estrella de la compañía de la manzana. El iPhone solía otorgar privilegios especiales a Facebook en su sistema operativo pero el año pasado Apple decidió eliminar la integración de la app de la red social en iOS.

FACEBOOK DEFIENDE SU MODELO

Facebook siempre ha negado la mayor ante los que le acusan de no cuidar a sus usuarios, de aprovecharse de ellos y de todos los datos que acumulan. Al igual que Google, la defensa de la red social siempre ha sido que su algoritmo aprovecha el conocimiento para mejorar sus servicios y mejorarlos gracias a sistemas cada vez más personalizados. "Encuentro ese argumento de que si no pagas de alguna manera no podemos cuidarte extremadamente simple", ha apuntado Zuckerberg en una entrevista concedida a la web 'Vox'.

Zuckerberg no se ha escondido en todos estos días y en una conferencia telefónica con periodistas de todo el mundo esta semana afirmaba que "no vamos a vender nunca” la información de los usuarios. El fundador de la red social recalcaba que todo contenido que Facebook posee sobre los usuarios se debe a que "tú eliges compartir ese contenido con tus amigos y ponerlo en tu perfil". Y sentenciaba asegurando que "vamos a usar esta información para mejorar los servicios, ya sea la clasificación del News Feed, o los anuncios o la búsqueda, o ayudándote a conectar con personas que quizá conozcas", un argumento repetido hasta la saciedad en los últimos días por todos los grandes directivos de la compañía.

Declaraciones al margen, Facebook también ha dado pasos prácticos. Las red social intenta demostrar que cuida con recelo los datos de sus usuarios y para ello ha puesto en marcha mejoras en las herramientas de control de privacidad para que “sean más fáciles de encontrar”, según explicaron en un comunicado.

CONTROL DE LOS DATOS

La estrategia de los de Zuckerberg para superar el escándalo de Cambridge Analytica pasa por dos claves: los usuarios deben saber lo que comparten y los datos deben protegerse de curiosos. Para ello ha puesto en marcha una avalancha de cambios orientados hacia los usuarios y hacia los desarrolladores que se conectan y utilizan los datos de los usuarios, aunque la red social se defiende afirmando que los miembros son los que deciden qué información comparten cuando utilizan una aplicación.

La Agencia Española de Protección de Datos (AGPD) ha abierto esta semana actuaciones de investigación a Facebook para analizar la posible afectación de usuarios españoles en el robo de datos de usuarios de la red social. Una vez más, una agencia gubernamental pide cuentas a la compañía sobre su gestión de la privacidad de la información de los usuarios. Datos que para Zuckerberg y su equipo nunca son suficientes, puesto que esta semana también se ha conocido que Facebook solicitó a hospitales estadounidenses que les enviasen datos médicos anónimos de sus pacientes, con el objetivo de activar un proyecto que se encuentra paralizado y que pretendía combinar esta información con datos del usuario recopilados por la propia red social. El fin era ayudar a los centros sanitarios a precisar mejor los cuidados aplicados a determinados pacientes.

El escándalo de Cambridge Analytica ha demonizado públicamente a Facebook y puesto el foco sobre sus métodos de la gestión de los datos de sus usuarios, pero no todo son malas noticias. “Una de las razones principales de la caída de Facebook y el efecto contagio a otras redes sociales es que se espera un aumento de la regulación de las grandes tecnológicas en relación al tratamiento de datos de los usuarios”, afirma Salvador Alves, analista de Orey iTrade.

La regulación puede acabar siendo buena para la red social, Apple o Facebook acabarán teniendo que converger sus modelos. “Teniendo en cuenta que el aumento de los costes por regulación y consultoría legal tendrá un impacto marginalmente menor en las grandes empresas del sector. De esta forma, irónicamente, el sector de redes sociales podría reforzarse con la ayuda de una mayor regulación”, concluye.

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