Los metales preciosos entran en "una fase dominada por el miedo": ¿qué le espera al oro?
Los analistas esperan que "continúe bajo presión correctiva a corto plazo"
Actualizado : 12:45
Los metales preciosos han entrado en "una fase dominada por el miedo", aseguran los analistas de Vontobel, después de que el oro y la plata registraran la semana pasada su mayor caída en 10 años, lo que hace preguntarse a los inversores si es buen momento para volver a apostar por estos activos.
Regina Hammerschmid, gestora de carteras de materias primas en Vontobel, asegura que "la reciente volatilidad refleja una mayor preocupación geopolítica y recogida de beneficios", ya que "los operadores asiáticos imitan a sus homólogos occidentales" tomando sus ganancias.
"Esta tendencia se desarrolla en un contexto de creciente incertidumbre en Oriente Medio, que parece cada vez más prolongada e impredecible. Los mercados de materias primas están entrando ahora en una fase dominada por el miedo, impulsada por la preocupación ante un conflicto prolongado, interrupciones en las exportaciones de petróleo y la ausencia de señales claras de desescalada. Además, la subida de los tipos de interés por parte de los bancos centrales está pesando considerablemente en la confianza de los inversores", añade.
Reflejando estas dinámicas, los ETF de oro vendieron aproximadamente 1,1 millones de onzas la semana pasada, con ventas menores observadas en los otros tres principales metales preciosos. En este sentido, Hammerschmid cree que "la continua incertidumbre y la aversión al riesgo están determinando las estrategias de negociación, marcando un periodo en el que la cautela predomina en el sector de los metales preciosos".
Por su parte, David Morrison, analista sénior de mercado en FCA, señala que "el oro continúa mostrando una volatilidad extrema", un escenario que se ha acelerado "después de que el soporte en torno a los 5.000 dólares por onza finalmente cediera".
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"El movimiento se vio exacerbado por la prisa de los inversores por deshacer posiciones, impulsados por la fortaleza del dólar estadounidense y el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro. Ambos factores redujeron el atractivo del oro, que no genera intereses. La caída ha sido drástica, y algunos podrían decir que excesiva. Sin embargo, la velocidad del movimiento habrá provocado cierto pánico, ya que los compradores recientes se apresuraron a cubrir sus posiciones", señala.
Este experto también cree que muchos inversores "se habrán visto gravemente afectados por el mercado del oro en los últimos dos meses, especialmente a medida que se intensificaron las apuestas de nuevas subidas hasta los 10.000 dólares o más durante su ascenso parabólico a principios de este año".
¿QUÉ NECESITA EL ORO PARA VOLVER A SUBIR?
De cara al futuro, Konstantinos Chrysikos, jefe de gestión de relaciones con el cliente en Kudotrade, asegura que "la preocupación por la inflación y el aumento de los rendimientos podría seguir suponiendo riesgos para el oro", aunque las esperanzas de avances hacia la resolución de las tensiones en Irán "podrían mitigar el impacto en el metal".
"Una disminución de las tensiones y un retroceso en los rendimientos de los bonos del Tesoro y el dólar podrían contribuir a revertir la tendencia de los flujos de inversión y a la recuperación del oro, que continúa recibiendo apoyo de otros factores. Mientras tanto, las tensiones persistentes en Europa del Este y la continua acumulación de reservas por parte de los bancos centrales podrían limitar el riesgo a la baja y favorecer una recuperación a largo plazo", indica.
Para Linh Tran, analista de mercado en XS.com, a corto plazo, las tensiones geopolíticas "siguen siendo una fuente clave de incertidumbre", por lo que "si el conflicto se intensifica, los precios del petróleo podrían dispararse de nuevo, aumentando las presiones inflacionistas y reforzando las expectativas de tipos de interés elevados durante un periodo prolongado, factores que continuarían afectando negativamente al oro".
Por el contrario, asegura que si las tensiones disminuyen, "las presiones inflacionistas podrían atenuarse, permitiendo que el oro se estabilice y se recupere".
Además, cree que el futuro comportamiento de los bancos centrales será un aspecto fundamental en el precio del oro, y en este sentido ve "probable que la Reserva Federal mantenga un entorno de tipos de interés elevados durante más tiempo, pero con un margen limitado para un mayor endurecimiento monetario".
"Para el oro, esto crea una clara estructura ambivalente. A corto plazo, la narrativa de tipos de interés elevados a largo plazo sigue respaldando al dólar estadounidense y a los rendimientos, lo que mantiene la presión a la baja sobre el oro, como se refleja en la reciente caída de nueve sesiones. Sin embargo, a medio y largo plazo, con un margen limitado para nuevas subidas de tipos y una inflación estructuralmente persistente, es improbable que los rendimientos reales aumenten significativamente", valora.
Este escenario, añade, "proporciona una base importante para que el oro mantenga su papel como cobertura frente a los riesgos de política monetaria y la incertidumbre macroeconómica".
"Desde una perspectiva personal, es probable que el oro continúe bajo presión correctiva a corto plazo, dado que los mercados siguen siendo muy sensibles a las expectativas sobre las tasas de interés, así como a las fluctuaciones del dólar estadounidense y los rendimientos de los bonos. Sin embargo, el descenso actual no necesariamente indica un debilitamiento de la tendencia, sino más bien una fase de reequilibrio tras un repunte prolongado", agrega.
En este contexto, ve "probable que el oro entre en un período de consolidación y fluctuación lateral, ya que los mercados necesitan más tiempo para asimilar la evolución de las condiciones macroeconómicas, en particular el cambio hacia una inflación impulsada por los costes y las crecientes restricciones a la política monetaria".
"Esta fase representa un proceso de revalorización, durante el cual factores como la inflación persistente, los riesgos geopolíticos y las expectativas sobre las tasas de interés se reflejarán con mayor claridad en los precios", concluye.