¿Malos tiempos para el euro? La guerra en Irán coloca a la divisa entre las "perdedoras"

La elevada dependencia energética de Europa hace que sea más vulnerable al conflicto

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Bolsamania | 27 may, 2026

Actualizado : 09:03

Las bolsas siguen moviéndose al son que marca el conflicto en Oriente Medio… y los mercados de divisas no son una excepción. Es más, la incertidumbre geopolítica se ha convertido en el principal foco de tensión para las monedas, sobre todo para el euro, que está llamada a ser una de las "perdedoras" por la guerra en Irán.

Al menos así lo creen en Ebury, donde hacen referencia a la elevada dependencia energética de Europa y al impacto que el encarecimiento del petróleo está teniendo sobre el crecimiento económico de la eurozona. De hecho, desde la firma advierten que la reapertura completa del estrecho de Ormuz será lenta y que la normalización del tráfico por esta vía marítima clave para el comercio energético mundial podría no producirse hasta 2027.

Por ello, tal y como explican estos expertos, el euro ha perdido terreno frente a la mayoría de grandes divisas en las últimas semanas debido a la combinación de crisis energética, debilidad de los indicadores de actividad y aumento de la inflación importada.

Una valoración compartida con los analistas de Rabobank, quienes consideran que "la posición de Europa como importador de energía ha hecho que sea más vulnerable que EEUU a los vientos en contra tanto de crecimiento como de inflación derivados del cierre del estrecho de Ormuz. Esto ha provocado revisiones significativas en las expectativas de los economistas".

Y es que, como señala Elwin de Groot, jefe de estrategia macroeconómica de la entidad, el punto de partida del shock actual es una demanda considerablemente más débil que en 2021/22. Como resultado, "aunque es probable que los precios de la energía impulsen la inflación al alza en los próximos meses, el contexto macroeconómico más amplio no parece propicio para una espiral inflacionaria sostenida de segunda ronda".

Además, Europa afronta una situación especialmente delicada por su condición de importador neto de energía y por sus bajos niveles de reservas de gas natural licuado (GNL). A ello se suma el impacto del encarecimiento de los costes de transporte, seguros, fertilizantes y materias primas derivado de las restricciones en Ormuz.

"En nuestra opinión, la ausencia de noticias positivas respecto a un acuerdo de paz en la guerra con Irán podría seguir llevando al EUR/USD hacia la zona de 1,15 en las próximas semanas, mientras que el dólar probablemente se beneficiaría de los flujos hacia activos refugio", comentan en Rabobank.

Por otro lado, y suponiendo una reapertura gradual del estrecho de Ormuz en el mes de junio, prevén que el EUR/USD suba moderadamente. "Sin embargo, frente a un crecimiento más lento en la eurozona, no esperamos un movimiento hacia el EUR/USD en 1,20 este año".

"La prolongación de la guerra con Irán supone un riesgo bajista adicional para el euro en el corto plazo", afirman en Ebury, aunque remarcan que el endurecimiento monetario del Banco Central Europeo (BCE) podría limitar parte de las caídas de la moneda común.

En este sentido, cabe destacar que el mercado ya descuenta nuevas subidas de tipos por parte del BCE después de que Christine Lagarde haya reconocido que junio será el "momento adecuado" para reevaluar la política monetaria de la eurozona.

Con todo, desde Rabobank indican que existe el riesgo de que el BCE realice solo una subida de 25 puntos básicos este año. "Una mayor reducción en las expectativas de subidas de tipos del BCE perjudicaría el valor del euro".

OTRAS DIVISAS VULNERABLES

Pero el euro no está solo y Ebury identifica a las divisas asiáticas entre las más vulnerables al conflicto. A este respecto, subraya que entre el 80% y el 90% del petróleo consumido en Asia transita por el estrecho de Ormuz, lo que deja particularmente expuestas a monedas como el won surcoreano (KRW), la rupia india (INR), el bath tailandés (THB) o el ringgit malasio (MYR).

También para los estrategas de la firma las economías de Europa Central y del Este aparecen especialmente sensibles a un nuevo shock energético debido a su elevada dependencia del euro y de las importaciones energéticas.

MONEDAS BENEFICIADAS

Aunque no todo van a ser malas noticias, ya que la guerra de Irán deja como grandes beneficiados en el actual contexto al dólar estadounidense, las monedas refugio tradicionales y las divisas de países exportadores de petróleo.

"El dólar mantiene su fortaleza gracias a su papel como principal activo refugio global y al hecho de que Estados Unidos es exportador neto de energía, lo que reduce su exposición al shock petrolero. A ello se suma la resistencia de la economía estadounidense y un mercado laboral que sigue mostrando fortaleza", exponen en Ebury.

Esto, sin perder de vista al franco suizo y, en menor medida, al yen japonés, activos tradicionalmente defensivos que podrían seguir atrayendo flujos en un contexto de elevada incertidumbre geopolítica.

"Monedas de países exportadores de crudo como el dólar canadiense (CAD), la corona noruega (NOK), el dólar australiano (AUD), el peso colombiano (COP) o el real brasileño (BRL) podrían verse favorecidas por la mejora de sus balanzas exteriores, ingresos fiscales y reservas de divisas".

No obstante, en Ebury avisan que el dólar podría iniciar una senda de depreciación gradual una vez se estabilice el conflicto y desaparezca parte de la actual prima geopolítica. "El desenlace del conflicto y el ritmo de reapertura de Ormuz serán determinantes para la evolución de los mercados de divisas durante los próximos trimestres", concluyen.

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