El oro deslumbra al mercado: ¿podría llegar a los 4.000 dólares? Estas son las claves
En BofA creen que la estanflación suele ser alcista para el metal precioso
El oro sigue brillando y deslumbra al mercado tras romper la barrera de los 3.700 dólares por onza. La incertidumbre económica o los riesgos geopolíticos han sido un catalizador para el metal precioso y le han permitido renovar máximos históricos una y otra vez. Pero ¿le queda recorrido alcista para alcanzar los 4.000 dólares?
En Bank of America (BofA) creen que sí y tiran de hemeroteca para recordar que, desde 2001, el oro nunca ha caído en un escenario en el que el IPC estadounidense supera el 2% y la Reserva Federal (Fed) está flexibilizando la política monetaria.
"Incluso si ignoramos la crisis financiera mundial, el oro ha tenido una rentabilidad anual de alrededor del 13% durante la 'flexibilización inflacionaria'. Por lo tanto, mantenemos nuestro precio objetivo de 4.000 dólares por onza para 2026", explican estos analistas.
Y es que después del tan esperado recorte de tipos del banco central estadounidense, ha quedado claro que el organismo está priorizando la debilidad del mercado laboral frente a la inflación.
"La preocupación por la estanflación, que suele ser alcista para el oro, sigue siendo un foco de atención para los participantes del mercado de metales preciosos", afirman en BofA.
Pero el hecho de que el oro haya superado a otros metales como el cobre en los últimos 25 años no significa necesariamente que el metal rojo esté rezagado, "más bien, refuerza la popularidad del oro", subrayan los expertos.
Con todo, y si se mira más allá de la inflación, en BofA ponen el foco en que existen una serie de contracorrientes macroeconómicas. De hecho, remarcan que el metal dorado también ha reaccionado a la inquietud sobre las difíciles perspectivas fiscales y el aumento de la carga de la deuda en muchos mercados desarrollados y emergentes.
"La preocupación por la independencia de la Fed también ha incentivado las compras de oro. En consecuencia, el metal amarillo ha alcanzado un máximo histórico, incluso cuando los tipos de interés de los bonos del Tesoro a 30 años se han acercado al 5%", añaden.
Así, y fuertemente influenciados por este contexto macroeconómico, los bancos centrales siguen aumentando su exposición al oro.
"Las autoridades monetarias ahora poseen más oro que bonos del Tesoro, aunque su ritmo de compras de oro se ha ralentizado en comparación con el año pasado. Pero no son solo los bancos centrales los que siguen apoyando al metal amarillo: nuestro rastreador de flujo de oro sugiere que las compras agregadas aumentaron un 45% secuencialmente durante el verano", comentan en BofA.
LA IMPORTANCIA DE LAS CRIPTOS
Del mismo modo, y ante un contexto fiscal incierto, desde la entidad americana señalan que los sistemas de pago globales también están cambiando. "Se ha debatido mucho sobre las stablecoins y el oro podría beneficiarse como garantía, aunque el dólar estadounidense ha sido hasta ahora más popular".
Es más, junto con la disminución de la participación de los activos en dólares estadounidenses en las carteras de reserva de los bancos centrales, las monedas digitales cobran mayor importancia.
En relación con esto destacan los esfuerzos por consolidar el papel del dólar estadounidense como ancla global a través de las stablecoins, en contraposición a la sustitución de la moneda estadounidense por el oro, por ejemplo, en los bancos centrales.
"Si bien las stablecoins ofrecen diversas ventajas, existen interrogantes sobre su impacto en los mercados financieros y la eficiencia de la política monetaria. También cabe destacar el impulso para respaldar las criptomonedas con bonos del Tesoro, pero desde la perspectiva del mercado del oro, todo esto es, en última instancia, un factor de apoyo, a menos que disminuyan las preocupaciones sobre la sostenibilidad de la política económica estadounidense", dicen.
Desde esta perspectiva, en BofA inciden en que, a menos que se recupere la confianza en la política económica estadounidense, esto tiene una serie de implicaciones para el mercado del oro.
Por un lado, "existe el riesgo de que el oro continúe beneficiándose de los flujos que diversifican las tenencias de dólares y, por otro, a menos que mejore el contexto fiscal, estas medidas no resolverán las preocupaciones sobre la falta de sostenibilidad fiscal. Por lo tanto, la demanda de oro podría persistir", concluyen.