Morgan Stanley ve a Europa como un terreno cada vez más atractivo para los inversores

El banco destaca las fuertes entradas de capital y la mejora de las valoraciones frente a EEUU

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Bolsamania | 21 feb, 2026

Europa está ganando peso en las carteras en un momento de cambio en el mercado global, con dudas en torno a la inteligencia artificial (IA) y las grandes tecnológicas estadounidenses. Según un reciente informe de Morgan Stanley, la renta variable europea reúne actualmente varios factores —fuertes entradas de capital, mejora relativa de las valoraciones frente a Estados Unidos y creciente diferencia de comportamiento entre compañías— que están configurando un escenario especialmente favorable para la inversión activa.

"En un momento en que la renta variable europea está disfrutando de fuertes entradas de capital, la valoración ha roto al alza frente a Estados Unidos y la dispersión entre valores es alta y creciente", señala la entidad.

El banco considera que este contexto está elevando el potencial de alfa, un término con el que el mercado se refiere a la capacidad de un inversor o gestor para obtener una rentabilidad superior a la del índice de referencia. "El entorno europeo, rico en temáticas de inversión, está contribuyendo al fuerte potencial de generación de alfa disponible", afirma Morgan Stanley.

El aumento de la dispersión —esto es, de las diferencias en el comportamiento de las acciones— es uno de los factores que, según Morgan Stanley, está detrás de este mayor potencial de alfa. Cuando el mercado deja de moverse de forma uniforme y las compañías empiezan a registrar trayectorias más divergentes, la selección de valores gana peso frente a las estrategias pasivas, ya que permite identificar a los posibles ganadores dentro de un entorno más competitivo.

Para la entidad, este fenómeno refleja un mercado cada vez más selectivo, en el que las tendencias estructurales y la exposición de cada compañía a los grandes motores de crecimiento pueden marcar diferencias relevantes en rentabilidad. En otras palabras, no todas las empresas se están beneficiando por igual del actual contexto, lo que amplía el margen para que los gestores activos encuentren oportunidades.

El banco sitúa además este escenario dentro de un telón de fondo macro que podría reforzar el atractivo de Europa a medio plazo. Morgan Stanley estima que las necesidades adicionales de inversión en la región se situarán entre 750.000 y 800.000 millones de euros, a los que se sumarían unos 130.000 millones en defensa, elevando el total a cerca de 900.000 millones anuales. Esta magnitud de gasto apunta a un ciclo inversor de gran escala que podría tener efectos relevantes sobre distintos sectores.

La entidad también pone el foco en el impacto energético de la revolución tecnológica y advierte de que "alimentar la inteligencia artificial llegará a Europa", lo que anticipa un incremento de la demanda eléctrica asociado al desarrollo de infraestructuras digitales y centros de datos. En este contexto, considera que el mejor comportamiento de las 'utilities' europeas frente a las estadounidenses podría continuar en 2026, apoyada por estas nuevas necesidades.

"Es evidente que el entorno europeo, especialmente rico en temáticas de inversión, está contribuyendo al sólido potencial de generación de alfa disponible", concluye.

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