LFDE tiene claro quién ganará el Mundial 2026... sin participar en el torneo
El torneo trae consigo un monstruoso gasto publicitario y turístico
El balón ya ha comenzado a rodar. El pasado 11 de junio dio inicio la Copa Mundial de fútbol masculino de 2026, la vigésimo tercera edición del torneo de selecciones más prestigioso del mundo. Este torneo es histórico, ya que contará con tres países anfitriones por primera vez: Estados Unidos, que ha albergado dos veces este torneo; México, que se convierte en el único país en ejercer tres veces como anfitrión; y Canadá, que se estrena como sede del Mundial. Si bien habrá que esperar hasta el 19 de julio para saber quién de los 47 equipos destronará a Argentina como campeona o si la albiceleste repite entorchado, los ganadores económicos llevan tiempo disfrutando de esta condición.
Noticia relacionada
Alexis Bienvenu, gestor de fondos de La Financière de l'Échiquier (LFDE), señala que el ganador obvio a simple vista son los propios países organizadores gracias al monstruoso gasto publicitario y turístico que se producirán. Esto se multiplicará gracias al gran número de partidos que se celebrarán durante este mes: el incremento del número de equipos participantes (de 32 a 48) elevará el total de partidos disputados por encima de la centena (104, en lugar de 64). Más partidos, más entradas, más ingresos… y más ojos pendientes de lo que suceda en el campo.
Por un lado, se esperan alrededor de 11.000 millones de dólares de gasto publicitario, según la consultora WARC. Sin embargo, esta cifra en realidad no es destacable, ya que es similar a la del último Mundial de fútbol de Qatar e incluso inferior al de 2018 en Rusia. En cuanto al turismo, se espera que el gasto turístico vinculado al acontecimiento debería superar los 7.000 millones de dólares, según los cálculos de la FIFA, en su informe Socioeconomic Impact Analysis. De media, los espectadores extranjeros gastarán 5.000 dólares durante su estancia, de acuerdo con la US Travel Association.
En un plano más general, la ganadora será la economía mundial. De acuerdo con la FIFA, el PIB debería recibir una inyección de 40.000 millones de dólares, se crearán más de 800.000 empleos equivalentes a tiempo completo y se generarán 9.000 millones de dólares de ingresos fiscales gracias a los impuestos directos e indirectos. Este incremento de la actividad se concentrará en EEUU, pero se repartirá "ampliamente" con otros países. Sin ir más lejos, es en México donde se prevé que el impacto económico sea más notable, ya que, según un estudio de Deloitte, aportaría un crecimiento del PIB de alrededor del 0,14% en 2026, mientras que las cifras son entre dos y tres veces menores en el caso de los otros dos organizadores.
LA IA SIGUE REINANDO
Sin embargo, LFDE cree que, más allá de los aspectos puramente cuantitativos, se perfila otra gran triunfadora: la tecnología. Y es que esta Copa del Mundo será la primera en la era de la inteligencia artificial (IA) generalizada, la cual Bienvenu cree que se infiltrará "en todos los ámbitos" del deporte rey.
"Antes del partido, se suministrará un asistente de análisis, 'Football AI Pro', a todos los equipos, que tendrán así las claves del siguiente partido. Cuando los jugadores estén sobre el terreno de juego, la IA participará en el arbitraje y el análisis del juego. Se utilizarán avatares en 3D de los jugadores para aclarar las jugadas más transcendentales, lo que reemplazará las repeticiones en vídeo", explica.
Noticia relacionada
Además, la propia retransmisión contará con una cámara con la "vista del árbitro" estabilizada mediante IA, que ofrecerá un ángulo inmersivo. Alrededor del partido, la organización contará con "centros de control inteligentes" que darán forma a "gemelos digitales" de las infraestructuras, capaces de centralizar diversos canales de información con el fin de gestionar los flujos de espectadores.
"Este desplazamiento tecnológico se apoyará en un flujo gigantesco de información, una gran parte del cual será generado no por el partido, sino por el conjunto de los datos digitales alrededor de él, como los comentarios en las redes sociales y el 'streaming'. Así pues, la competición actuará también como escaparate tecnológico", explica LFDE. Y en este escaparate, hay un nombre que destaca por encima de todos.
Este no es otro que el de Lenovo, una multinacional china cuya estructura accionarial sigue estando vinculada parcialmente a una fundación con lazos estrechos con el ecosistema público chino. Es decir, la FIFA ha colocado a un actor chino en el corazón del mayor evento deportivo del mundo. "Los avatares 3D con IA marcan un gran paso adelante en la forma en que la tecnología de arbitraje apoya la precisión y la transparencia. Al combinar datos precisos de jugadores con visualización avanzada, esta innovación fortalece la confianza en las decisiones clave y acerca a los aficionados al proceso más que nunca", explicó Mattias Grafström, secretario general de la FIFA, tras el anuncio de esta colaboración.
Pero China, que ni siquiera participa en este Mundial, no se ha impuesto únicamente a través de Lenovo. El país participa también en la infraestructura de difusión a través de la empresa Hisense y se introduce en el sector del consumo a través del patrocinio de la empresa Mengniu, un gigante lácteo chino. "Por lo tanto, el vencedor de la Copa del Mundo 2026, desde un punto de vista cualitativo, ya tiene nombre: un imperio de la inteligencia que se ha impuesto en el mundo del fútbol y su revolución tecnológica", sentencia Bienvenu.
LENTO, PERO SEGURO
Lenovo, BYD, CATL, Huawei, Xiaomi, Alibaba, Foxconn, Sinopec… Cada vez son más las grandes empresas chinas que forman parte de nuestra vida. Así parece reflejarlo la expansión de la economía china, cuyo PIB ha crecido a un ritmo medio del 5,5% en la última década, pero que no se corresponde con la evolución de sus compañías en bolsa. Sin ir más lejos, el S&P 500 ha ganado un 255% durante este periodo, frente al 72% del MSCI China -en dólares-, es decir, un avance anual del 15% y el 6%, respectivamente, según cifras de 'Bloomberg'.
Para Bievenu, hay tres factores que explican este desajuste. El primero tiene que ver en "la concepción misma del papel de la economía". Este experto subraya que el régimen chino se basa en un capitalismo de estado en el que los objetivos primordiales son la soberanía geopolítica y la estabilidad social. En EEUU, por el contrario, lo que predomina es la creación de valor para los accionistas no estatales. "Esta diferencia de prioridades se refleja lógicamente en las evoluciones bursátiles", apunta.
En segundo lugar, la bolsa china sufre desde hace años las consecuencias de la crisis inmobiliaria que se desató en el país en 2021. Este episodio no solo ha hundido grandes promotoras como Evergrande, lo que ha traído consigo un declive de la construcción y de la capacidad de los bancos para conceder préstamos, sino que también ha engendrado un efecto riqueza negativo en los hogares, que han tenido que moderar su consumo y aumentar su ahorro. "En un país en el que los inmuebles representan el grueso del patrimonio de las familias, esta situación provoca una profunda pérdida de confianza en los hogares y los bancos que frena la inversión", destaca Bienvenu.
Por último, la dinámica de los beneficios se ha visto afectada recientemente por la "dicotomía" que se ha instaurado entre "la relativa buena salud de algunos sectores industriales", como los materiales o la tecnología, y "la atonía del consumo de bienes y servicios". Durante los últimos meses, según BNP Paribas, los beneficios de los primeros se han revisado al alza, mientras que las expectativas en torno al consumo interno han girado de nuevo a la baja.
"¿El resultado? El índice MSCI, en el que tienen un gran peso valores de consumo y plataformas de Internet como Tencent o Alibaba, marcha claramente por detrás de otros índices más domésticos, como el CSI 300, desde principios de año. Este último, que está más orientado a la industria, muestra un comportamiento ampliamente positivo desde el 1 de enero", destaca el analista de LFDE.
Tras cosechar semejantes decepciones bursátiles, y a pesar de que el PIB sigue creciendo, Bienvenu cree que, por muy "tentador" que pueda parecer invertir en los grandes valores denostados del consumo chino, su recuperación "no es forzosamente inminente". Y es que no solo al mercado inmobiliario le está costando estabilizarse, sobre todo en las ciudades medianas, sino que las medidas para dinamizar el consumo están pensadas para el medio y el largo plazo.
"Por lo tanto, a corto plazo podría mantenerse la discrepancia que existe en China entre el crecimiento económico y la evolución bursátil, al menos en los sectores vinculados al consumo. Conviene diferenciar cuidadosamente los sectores que se benefician plenamente del crecimiento chino, que sigue siendo impresionante, de los que todavía deberán esperar a que se materialice plenamente el nuevo modelo chino de consumo", sentencia este experto.